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Cada vez más, los expertos están observando que muchos cosméticos son auténticos venenos. Por legales que sean.
El simple hecho de lavarse la cara, maquillarse, aplicarse un desodorante o teñirse el pelo se puede convertir en un ‘atentado’ contra la salud si no se eligen los productos adecuados. Y es que buena parte de la industria cosmética utiliza aún como ingredientes de sus geles, perfumes, champús, productos para bebés, dentífricos, espumas de afeitar, y un largo etcétera, sustancias tóxicas capaces de provocar un sinfín de trastornos más o menos graves, cáncer incluido.
Según la Agencia para la Protección de la Salud del Reino Unido, cada mes aparecen más de 600 sustancias químicas nuevas que se añaden a la lista de las 80.000 ya existentes. Y, sin embargo, sólo se tienen controladas menos de 8.000 sustancias (un 10% del total) y de ellas están permitidas para su uso en cosmética algo más de 6.000.
Muchas causan alergias, problemas de pigmentación, irritación de la piel, trastornos hormonales, cáncer y daños genéticos a futuros bebés. Este tipo de sustancias se encuentran sistemáticamente en los humanos, en la leche materna y en la sangre del cordón umbilical, lo que demuestra su amplia y descontrolada dispersión, según constata un informe realizado por Greenpeace.
Estée Lauder, Clinique, Armani, Lancome, Hugo Boss, Armand Basi, Carolina Herrera, Adolfo Domínguez, Calvin Klein, Christian Dior o el codiciado Chanel nº 5, son algunas de las marcas que aparecen en el documento de Greenpeace, donde se detallan los cosméticos que utilizan sustancias tóxicas. Estas firmas se han negado a remitir la información requerida por esta organización para analizarlos.
El informe también recoge a las empresas que ya se han comprometido a realizar cambios en sus políticas medioambientales como es el caso de Nike, que tiene planes para eliminar progresivamente el uso de PVC y otros compuestos en sus productos. También el fabricante de juguetes Playmobil garantiza que no usa ninguna sustancia extremadamente preocupante. El PVC lo eliminó de su gama de productos hace más de 20 años.
El informe de Greenpeace analiza las sustancias tóxicas más comunes que se encuentran en los productos cosméticos, como son los aceites minerales, sustancias derivadas del petróleo y que la industria de la belleza utiliza como agentes antibacterianos y para mejorar la textura de las cremas. Su uso puede llevar a tener trastornos del riñón o del hígado, puede inhibir el crecimiento de las células epidérmicas e irritarlas y puede también irritar los ojos, causar trastornos gastrointestinales, náuseas, dolor de cabeza y vómitos, además de afectar al sistema nervioso central.
A los ftalatos, usados como plastificantes en el PVC flexible o en los cosméticos como cremas, esmaltes de uñas, perfumes, lacas de pelo y desodorantes, se les relaciona con daños en los sistemas reproductor y endocrino, así como con un aumento del riesgo de padecer asma y cáncer.
Por su parte, el fenol y el fenil son sustancias que se utilizan como desinfectantes en el ámbito de la medicina y como conservantes en la industria de la cosmética. En el caso del fenol, por ejemplo, es conveniente saber que se trata de un alcohol que se produce mediante la oxidación parcial del benceno, lo cual lo convierte en un ingrediente tóxico que puede afectar al sistema nervioso central, al corazón, al hígado, al riñón y a la piel.
Estos alcoholes son incorporados en productos de todo tipo, pero especialmente en los enjuagues bucales. De hecho, algunos contienen más alcohol que la cerveza, el vino y otros licores. Cuando se enjuaga la boca con ellos el alcohol actúa como solvente y hace a los tejidos más vulnerables a padecer distintas dolencias, incluido el cáncer.
También se encuentran los colorantes, que se emplean para darle el color deseado a cremas, geles de baño, maquillajes o tintes, entre otros. Pues bien, muchos de ellos han demostrado, al menos en animales, ser altamente cancerígenos y alterar las moléculas de ADN.
Por su lado, los almizcles sintéticos, usados en fragancias, son sustancias químicas persistentes y bioacumulativas. Se relacionan con efectos tóxicos en los sistemas reproductores y endocrinos. Además se ha observado que una vez sobre la piel pueden causar alergias, dolores de cabeza, mareos, tos, manchas oscuras en la piel, pérdidas de concentración y hasta cáncer.
El bisfenol A, usado en productos eléctricos y como lámina de recubrimiento en el interior de las latas de comida y de los tapones de las botellas. Numerosos estudios han demostrado que esta sustancia altera los órganos reproductores masculinos y afectan al comportamiento de los animales.
Cada vez más, los expertos están observando que muchos cosméticos son auténticos venenos. Por legales que sean. Porque aunque la excusa sea que no son peligrosos ya que los tóxicos que contienen están en pequeñas cantidades, estos productos se utilizan a diario y, por tanto, la cantidad de sustancias perjudiciales que termina entrando en nuestro organismo es al final elevada. La cantidad ‘aceptable’ de sustancias químicas tóxicas en los cosméticos debiera ser cero.
Esta entrada fue publicada el 26-03-15
a las 19:47.
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