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Los robots son una tentación muy fuerte para cualquier jefe. Un empleado incansable, un empleado controlable, un empleado que no se pone malo, que no protesta, que trabaja a la perfección... es demasiado maravilloso para ser cierto.
Está de moda hablar de robots. A veces parece que intencionadamente se sueltan temas bomba para alcanzar a la opinión pública con algún objetivo oculto. La cuestión es que se oye hablar de robots y de cómo nos van a sustituir, de si deben o no cotizar a la Seguridad Social, o de cómo va a afectar la irrupción de los androides al mercado laboral.
A través de la historia han sido innumerables avances tecnológicos los que han llegado para eliminar puestos de trabajo, o para evitar tareas penosas o peligrosas. En general la tecnología permite mecanizar y automatizar tareas que realizan los seres humanos, y que proporcionan recursos que mejoran las condiciones de vida de la población.
Pero estos "avances tecnológicos" en general, no es lo que entendemos por la llegada de los robots. Un avance tecnológico es un sistema mecánico, electrónico, o informático que permite automatizar tareas, total o parcialmente, acelerar la producción, evitando manipulación de operarios, o cálculos y planificación de un programador. No sólo es posible automatizar tareas manuales y mecánicas, sino también tareas cognitivas, cálculos, evaluaciones, decisiones, ajustes.
A estos últimos sistemas, ¿podemos llamarlos robots? ¿Un sistema que conduce un tren, o un autobús, es un robot? No, esos sistemas son máquinas. Están diseñados para hacer una única tarea, ya sea sencilla o compleja, mecánica o de cálculo.
Los robots son otra cosa. Son algo más parecido a lo que representa un ser humano. Un robot es una máquina que debería contar con unas cualidades mucho más avanzadas. Por ejemplo:
- El interface para comunicarse con el robot debería ser inespecífico, es decir, cualquier persona podría comunicarse con el robot utilizando lenguaje coloquial.
- El robot debe contar con programas básicos de comunicación y funcionamiento que le permitan integrarse en la vida humana. Por ejemplo, debe saber comportarse en los contextos normales cotidianos cuando no esté haciendo nada.
- El robot debe tener capacidad de aprender las tareas que se le enseñen, tanto manipulativas como cognitivas.
- El robot debe tener la capacidad para detener su programa cuando detecte que las condiciones de su entorno de funcionamiento no permiten desarrollar la tarea que tenía en curso.
Una máquina así podríamos llamarla robot. Dependiendo de la precisión de sus habilidades comunicativas, manipulativas y de cálculo, podría ser capaz de sustituir a un ser humano en su puesto de trabajo.
¿Y es aquí donde acaba la evolución de las máquinas llamadas robots? Parece que no. Hay muchas tareas que hace una persona que a simple vista escapan de las capacidades elementales de una máquina. En esas tareas hay que aplicar un nivel superior de procedimientos cognitivos. Llamémosle a esa capacidad superior de actividad cognitiva utilizando el término "inteligencia".
No sabemos muy bien qué es eso a lo que llamamos inteligencia. Sí sabemos que es una serie de capacidades que permiten a los seres humanos u otros animales enfrentarse a nuevos retos, descubrir nuevos caminos, adaptarse a entornos desconocidos, romper barreras sean las que sean. La inteligencia no es solo la habilidad de responder preguntas, sino también de plantearlas. Un robot dotado de algo parecido a esa capacidad superior posiblemente diríamos que utiliza inteligencia artificial.
Esa máquina, o ente, o ser... o como queramos definirle, sí que puede dar miedo. Claro que puede sustituirnos en nuestros puestos de trabajo. Pero si nos sustituye en el trabajo, realmente, ¿para qué servimos? La humanidad entera, considerada como fuerza de trabajo sobra. Solo habrá espacio para una casta limitada que controle a los robots, y el resto, seremos expulsados.
Esta entrada fue publicada el 17-03-17
a las 18:21.
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