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Cuando uno lleva muchos años de currito raso siempre piensa qué cosas podrían cambiarse para que todo funcionara bien. De currito son siempre incomprensibles las decisiones y las injusticias que hacen los jefes. Uno no entiende por qué los jefes consienten a los vagos y machacan a los que más se lo curran.
Una de las cosas que me animó cuando me pusieron de jefe es la posibilidad de hacer una pseudoreparación universal, es decir, hacer prevalecer la justicia, recompensar a los currantes y relegar a los vagos, dar voz a los sufridores y mandar a paseo a los listillos que se escaquean a costa del compañero.
Quizá por fin entendería los tejemanejes de los jefes, los motivos para consentir tonterías e incompetencia.
Qué es lo que más reprocho a los jefes??
La incompetencia, o sea, no dominar las tareas que le son propias.
Decir tonterías, no hay nada peor que un jefe que no sepa estar callado. Es normal que un jefe no tenga un conocimiento muy profundo sobre tareas técnicas que requieren mucho dominio. Pero hablar y meter la pata, deja peor imagen en un jefe que en un currito.
Quién manda aquí
Por otra parte mi experiencia durante tantos años de currito me ha llevado a entender que la relación de currito-jefe es asimétrica. No es de igual a igual. A veces los trabajadores nos pensamos que podemos fastidiar o chinchar a los jefes. Que les podemos hacer faenas o causar problemas. Con el tiempo entendí que esto no es así. El que tiene la sartén por el mango es el jefe. Sobre todo si en tu vida personal pasas por malos momentos, o situaciones difíciles, el que tiene tu vida en sus manos es tu jefe. No tiene nada que ver las averías que le puede hacer un trabajador a su jefe con las faenas que le puede hacer el jefe a él.
Después de muchos trienios aprendí que se puede sacar muchos más beneficios asumiendo que uno es un esclavo, dispuesto a hacerle la vida fácil al jefe, y a cambio obteniendo sus favores. No confundir con servilismo, es inteligencia para reconocer cuando una relación no es entre iguales, y en la que hay conformarse, por lo menos con no salir perdiendo.
En resumen, un empleado le puede hacer un favor a un jefe para resolverle un problema laboral, que realmente le importan muy poco. Sin embargo, los problemas de los empleados en los que necesita la ayuda de su jefe suelen ser de su vida personal, y por tanto, más importantes para el trabajador.
Recompensas
Es otro de los temas sobre el que siempre he estado reflexionando. En la mayoría de los trabajos el hecho de ser bueno, eficiente, rápido, inteligente, etc., suele acabar siendo contraproducente ya que terminas haciendo el trabajo tuyo y el de los demás. Los vagos, inútiles, los que fingen que no saben, que dudan, los que se hacen los despistados, los que remolonean, etc., suelen ser los que no dan ni chapa.
O sea, que la recompensa para los buenos trabajadores suele ser más trabajo, y el castigo para los malos, pasar el tiempo leyendo el periódico, mirando internet, fumando en la calle o tomando café.
¿De qué manera se puede compensar esto? ¿Cómo se podría premiar el esfuerzo y desincentivar la vagancía? Nunca he conocido ningún jefe que tenga dominadas estas cuestiones.
Esta entrada fue publicada el 11-11-12
a las 10:22.
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