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Hoy me he despertado y en mi cabeza solo veo un color… el azul.
Me ducho en mi flamante cuarto de baño y mi esponja es azul, la botella de mi champú también es del color del cielo límpido, y cuando salgo, mi toalla me recuerda el color del mar en un día de invierno.
No sé por qué pero es la primera vez que soy consciente de que ese color me persigue allá donde voy. Me fijo en las paredes de la habitación, y están pintadas en azul; la colcha de la cama es también azul, y al mirar al suelo veo mis zapatillas azules... ¿qué locura diabólica ocurre a mi alrededor?
Abro el cajón de mi mesilla y la cartilla del banco aparece con predominio de ese color, el azul. Abro el armario y solo tengo camisas azules... algo está pasando, esta pesadilla no tiene fin.
Para colmo, mi cepillo de dientes tiene una marca para distinguirlo de ese mismo color, y tanto mi cepillo eléctrico como el interdental han copiado ese color persecutorio... ¿me habré vuelto daltónico?
Cuando acabo de vestirme, todo a mi alrededor aparece en color azul. Mis tejanos, mi chaqueta y hasta mis zapatos hoy son azules, y empiezo a ponerme nervioso… ¿qué me está pasando?
Por fin salgo a la calle y miro al cielo (hoy también azul), respirando profundamente como si quisiera hacer desaparecer mi obsesión cromática.
No hay forma, miro el móvil y el fondo de mi pantalla es también azul... y yo sin ser consciente de esa persecución diaria.
No puede ser. Haciendo uso de mi “amigo” Google (cuyas dos ges también son azules), busco desesperadamente qué puede significar ese abrumador color azul que me persigue hoy. Tirando del hilo, llego a una página donde se explica que el color azul es el color favorito de toda la humanidad… ¿será verdad?
Sigo buscando datos sobre el color azul y algunos lo describen como un color que nos hace sentir relajados y tranquilos, aunque ese no es mi caso hoy, desde luego. También leo que el oscuro azul de medianoche ejerce como un fuerte sedante sobre la mente... ¡vaya tela!
En otras páginas también cuentan que el color azul está asociado a los signos piscis, libra, acuario y sagitario… y yo soy leo. En fin, no dan ni una.
Por último, cuando ya me veía ingresado en un sanatorio por obsesión compulsiva con base azulada, miro por la ventana y el cielo se ha nublado. Por fin el color gris aparece ante mis ojos desplazando una visión unicolor que me estaba volviendo loco. Nunca pensé que un cielo lluvioso gestara en mi una sensación de alivio.
Cojo el paraguas y me decido a salir a la calle… ¡No!, ¡horror! Mi paraguas también es azul... Quizás deba olvidarme de esta locura matutina y aceptar que, aunque nunca he sido consciente de ello, el color azul seguirá siendo mi color favorito, ¿o no?
Esta entrada fue publicada el 02-04-14
a las 18:43.
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