Reírse de la crisis
Ante una coyuntura más difícil, en un entorno tan competitivo y en un mercado confuso es cuando tenéis que dar lo mejor de vosotros mismos y tomároslo más en serio que nunca.
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Por Jordi Trilles
General Manager Redken
Os voy a dar tres razones para reírse de la crisis:
- porque reír no cuesta dinero
- porque la risa es la mejor expresión de nuestra naturaleza y nos hace más humanos (y salimos más guapos en la foto).
- porque en periodos de crisis se ríen los que aprovechan las oportunidades y triunfan.
Parece una paradoja pero cuando las cosas van bien, van bien para todos, la competencia es muy férrea y cuesta mucho destacar y crecer. En cambio, en épocas difíciles es cuando se marcan las diferencias y, ahí, encontramos dos tendencias:
- a) el peluquero que tiene miedo, se contagia del entorno pesimista, reduce sus iniciativas, ahorra en luz, en producto, en incentivos para sus colaboradores, en formación, en marketing;
en definitiva, se estanca y espera tiempos mejores... - b) el peluquero que se ríe y pone toda su energía en desarrollar su creatividad, propone nuevos servicios, aumenta su oferta de calidad, motiva a su equipo, pone más luz en su salón y hace campañas de fidelización y conquista de clientes;
en definitiva, el que aprovecha el momento para superarse...
No siempre tenemos la posibilidad de elegir y eso nos hace vulnerables. Pero hay algo que sí podemos elegir y es la actitud con la que afrontamos los problemas en la vida y en la profesión. Ser peluquero es algo fantástico. (se ha unido el texto) Es una vocación que deviene empresa, que da sentido al trabajo de todos los días, que hace feliz y regala una sonrisa en el rostro de la gente. Entonces….¿Vamos a poner mala cara porque hay crisis? ¿Vamos a sentarnos a esperar sin hacer nada? ¿Nos vamos a dejar influir por los aguafiestas con pinta de cenizo para los que todo es imposible?
Decía Thomas Edison: “los que piensan que es imposible no deberían interrumpir a los que lo están haciendo”. Yo os animo a que hagáis cosas. ¡Moveros! Es el momento de actuar y dar el salto, reunirse con el equipo y decirles: “Acabo de leer el artículo de un loco que dice que hay que reírse de la crisis. ¿Qué os parece si le hacemos caso?” Y reírse juntos. La risa se contagia, la risa da fuerza, la risa es rebelde y sexi.
Y no hay nada mejor para que un salón funcione que generar complicidad con todos sus miembros y, así, trasladar un buen ambiente y una atención personalizada, profesional y próxima a los clientes.
Hacer rentable un salón de peluquería es algo muy serio. Hay muchas ilusiones, muchos sueños y mucho esfuerzo detrás de todos los que habéis tenido el coraje de emprender la aventura de la peluquería. Ante una coyuntura más difícil, en un entorno tan competitivo y en un mercado confuso es cuando tenéis que dar lo mejor de vosotros mismos y tomároslo más en serio que nunca. Por eso hay que reírse. A carcajadas.
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