Peluquero marroquí personaje del film 'El dios de madera'
Proyectada en la edición 2010 del Festival de Málaga, 'El dios de madera' es un drama sobre la inmigración ilegal en nuestro país
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Ferias, ¿para qué os quiero?
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Marco Aldany, entre los líderes del Informe Especial 2007 de la consultora DBK
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Fernando Cara: 'El valor de las cosas bien hechas'
Concibe su peluquería, el salón Fernando Cara, como el engranaje de una máquina perfecta que cuida, mima y optimiza cada día con la pasión del principio. Así es este profesional peluquero, a la postre empresario, empeñado en la excelencia
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El 35% de las peluquerías españolas han integrado servicios de estética en sus centros
Los últimos informes sobre el sector indican una clara evolución de los centros de peluquería en salones donde se integran muchos servicios de estética, belleza y bienestar
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Nombres de peluquerías originales
Un negocio suele comenzar con una buena idea. Además de hacer un concienzudo plan de empresa también hay que buscar un nombre original, único y moderno que haga funcionar a nuestra peluquería
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Las peluquerías vuelven a crecer con más clientes y mayor gasto
En 2024, las peluquerías recuperaron clientela y estabilidad, con un aumento del 4% en el sector y un gasto medio de 45 euros por visita
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Entre el comienzo de una llegada y el final de una despedida, 'El dios de madera' cuenta una doble pasión amorosa y un descubrimiento, enmarcados sobre el fondo de la emigración ilegal.
Yao, el muchacho senegalés que vende en la calle, es de religión animista, Rachid, el antiguo socorrista marroquí ahora peluquero por necesidad, musulmán, y junto a ellos están María Luisa, una viuda madura que aún sigue yendo a misa sin olvidar su pasado, cuando se llamaba Mavi, y su hijo Róber, que cuando se llamaba Roberto quería ser pianista; ahora es diseñador de páginas web y está enamorado de Rachid.
La acción trascurre en Valencia, pero podría pasar en cualquier otra gran ciudad del sur de la Vieja Europa adonde todos los días llega un Nuevo Mundo en busca no sólo de trabajo sino de una mirada de entendimiento.
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