Si no somos capaces de deshacernos de viejas cosas que no sirven para nada, ¿por qué nos vamos a deshacer de viejos hábitos, pensamientos o ideas que han dejado de ser útiles? Una limpieza es el primer paso para empezar a dejar sitio a nuevos proyectos.

Está demostrado que un buen entorno laboral nos permite ser más productivos y, por tanto, facilita el éxito profesional. Además, también influye en la valoración que los demás hacen sobre nuestro trabajo. Para ello, Maru Canales propone en el libro Feng Shui en la empresa las enseñanzas del Feng Shui, una técnica milenaria china basada en la observación, al juicio occidental.

Se trata de lograr que el entorno nos influya positivamente ayudando al lector a ofrecerle otro punto de vista con nuevas soluciones prácticas y que puedan ir adaptándose al cambio de las circunstancias. Este libro versa sobre la posibilidad de adecuar el espacio a la filosofía Feng Shui, el arte de combinar un espacio físico creado por el hombre con el espacio natural, utilizando cuatro principios básicos:

  • el orden
  • el espacio
  • el cambio
  • el equilibrio

Y a partir de aquí, nuestras aspiraciones en la vida tienen un lugar específico allá donde habitemos. Se trata de conseguir que el hecho de decorar un espacio no se quede tan solo en lo visual, sino que llegue a formar parte del negocio haciendo que facilite nuestra actividad. Para ello, deben tenerse en cuenta cuatro aspectos principales:

En primer lugar, se proporciona un estímulo visual continuo decorándose los espacios con personalidad propia para que narren la historia de la empresa y del producto que ésta ofrece, dando vida a los valores de la estrategia del negocio y del producto que se elabora en su interior.

A continuación, la empresa necesita adaptarse a los imprevistos que surgen diariamente en el mercado laboral. Por ello, los espacios no deben ser estáticos, sino dinámicos, caracterizándose por su flexibilidad. Además, resulta importante e interesante facilitar al trabajador un espacio para la continua formación y el fomento de proyectos que puedan surgir entre diferentes disciplinas, siempre y cuando ambas actividades comulguen necesariamente con el desarrollo habitual del trabajo.
Por último, el espíritu de empresa es imprescindible para apoyar y facilitar a todo el equipo. Ello se consigue creando espacios socializadores.

En muchas de estas cuestiones debe implicarse la empresa ya que asuntos como el diseño y distribución afectan a su estrategia. Sin embargo, dentro del espacio personal que el trabajador utiliza diariamente, y de forma constante, podemos organizarnos en nuestro propio puesto de trabajo. Para ello, debe aplicarse el Feng Shui. Pero ¿qué conseguimos con ello? Pues lo más importante para realizar una tarea óptima: facilitar nuestra capacidad de pensamiento e innovación mejorando nuestro humor. Además, hacemos bajar el grado de estrés propiciando la colaboración y el intercambio, consiguiendo una mayor concentración en el trabajo.









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