El aceite de argán se utiliza para muy diversos usos gracias a sus incontables propiedades, destacando su uso en la cocina, en tratamientos médicos, y en cosmética.

El aceite de argán proviene de la Argania Spinosa, un árbol que sólo se encuentra en la zona semidesierta que forma el sureste de Marruecos, norte del Sahara Occidental y oeste de Argelia. Es un árbol rugoso y espinoso, alcanza los diez metros de altura y es muy resistente a la sequía y al calor.
Sus hojas ovales alcanzan una longitud de 4 centímetros y tiene pequeñas flores con cinco pétalos amarillos. Su época de floración es en abril.

Su fruto tarda un año en madurar, y aparece entre mayo y junio. Tiene una forma ovalada y cierto parecido a la aceituna, aunque es ligeramente de mayor tamaño. Su color es amarillo verdoso y tiene una piel gruesa rodeando a la cáscara. En su interior se hallan las semillas, cuyo tamaño se asemeja al de las almendras. De estas semillas, de las que hay hasta tres por fruto, se obtiene el aceite de argán.

Una hectárea de bosque de arganes puede suministrar unos 800 kilos de frutos, que tras el proceso de secado proporcionan 40 kilos de semillas, y de ahí se extraerán unos 18 litros de aceite.
La superficie de bosques de arganes ha descendido en un 50% en el último siglo debido a su uso como combustible, pastoreo y cultivo intensivo. Ahora se está regenerando gracias al desarrollo del aceite de argán. También contribuye a su conservación el hecho de que en 1998 la Unesco declaró una zona de 2.500.000 hectáreas donde crece el argán como Reserva de la Biosfera Arganeraie, por su interés a nivel social, medioambiental y económico.

¿Qué es el Aceite de argán?

El aceite de argán proviene de la Argania Spinosa, un árbol rugoso y espinoso que alcanza los 10 metros de altura y es muy resistente a la sequía y al calor. Su época de floración es en abril.

El aceite de argán ha sido utilizado desde hace siglos por los bereberes, tanto a nivel culinario como de combustible, tratamiento terapéutico y de belleza.
Para conseguir el aceite, primero se recolectan los frutos por vareo y se ponen a secar al sol, para más tarde extraer el aceite por aplastamiento.

Podemos diferenciar dos tipos de procesos para conseguir aceite de argán, dependiendo de su uso futuro: aceite de argán (culinario), virgen extra (culinario y cosmético), y desodorizado (cosmético). Dependiendo de si sus semillas han sido o no tostadas antes de proceder al prensado para la extracción del aceite, obtenemos un tipo u otro. El aceite de uso culinario torrefacto, es más oscuro y con un sabor más pronunciado debido a la torrefacción, mientras que el aceite virgen es más claro.

Para conseguir un aceite inodoro hay que seleccionar los frutos sin despulpar. Hay semillas vendidas a granel que proceden de frutos que han sido ingeridos previamente por cabras, y el aceite resultante de ellos posee un olor muy fuerte, a veces desagradable, de ahí que se conozca popularmente como aceite de cabra.

Principales usos del Aceite de Argán

Al ser rico en ácidos grasos, el aceite de argán nutre y refuerza las estructuras de la unión de proteínas en el cabello, dándole fuerza. Las propiedades antisépticas del aceite del argán también evitan la formación de grasa excesiva en el cabello, e incluso la caspa.

Ya hemos comentado que desde hace siglos el aceite de argán se utiliza para muy diversos usos gracias a sus incontables propiedades.
No vamos a comentar su uso como combustible (en la antigüedad se usaban para las lámparas de aceite), madera o forraje, pero sí vamos a describir brevemente su uso en la cocina, en tratamientos médicos y en cosmética, para centrarnos en el cuidado del cabello.

USO ALIMENTARIO
En la cocina se usan dos tipos de aceite de argán: el torrefacto, donde se tuestan las semillas consiguiendo un aceite de gran aroma, finura y textura, y el natural o virgen.

En la cultura local se utiliza este aceite tanto para untar pan, condimentar, o para preparar tajines, plato típico marroquí consistente en la cocción de diversos alimentos en un recipiente de barro. En repostería se usa para la elaboración de los dulces amlou, mezclando aceite de argán con miel y almendras.

El aceite de argán es un alimento muy saludable y recomendado para pacientes con problemas cardiovasculares por su acción hipolipemiante (disminuye los niveles de lípidos en sangre), ya que es rico en ácidos grasos poliinsaturados (omega 3 y 6). Su alta cantidad en ácido oleico (80%) y ácido linoleico (35%) lo hacen recomendable para la regularización del colesterol.
Además, el aceite de argán es rico en vitamina E (casi el triple que el aceite de oliva), lo que le confiere un alto poderoso antioxidante.

Cuando el aceite de argán proviene de las semillas tostadas, pierde durante este proceso de torrefacción muchas de sus propiedades farmacológicas. Por eso es conveniente consumir aceite de argán virgen, para presentar niveles bajos de colesterol, peroxidasas y lipoproteína A.


Gracias a su alto contenido en vitamina E y ácidos grasos esenciales, el aceite de argán nutre y estimula la oxigenación celular de la piel y la hidrata actuando contra la sequedad y el envejecimiento, fruto de sus propiedades antioxidantes.

USO MEDICINAL
Además de las propiedades anteriormente citadas sobre sus propiedades antioxidantes e hipolipemiantes, investigaciones científicas han probado su eficacia en la prevención de algunos tipos de cáncer. Dichos estudios han encontrado que el aceite de argán tiene escotenol y espinasterol, compuestos que destacan por sus efectos antitumorales y que, además, ayudan a combatir la diabetes.

Otro de sus compuestos estudiados se refiere al lupeol que, aparte de fomentar la producción de queratina, es un excelente cicatrizante para curar heridas leves o quemaduras, y por su efecto antiséptico e inflamatorio combate algunas dermatitis. De hecho, desde hace siglos los bereberes han usado este aceite para tratar eficazmente algunas enfermedades dérmicas como la psoriasis o el eccema.

USO COSMÉTICO
El aceite de argán está muy presente en varios productos cosméticos como pueden ser jabones, cremas, lociones...
Para su elaboración, no se tuestan las semillas y el prensado es en frío. Por este motivo su color es más neutro y carece de olor si ha sido desodorizado.

Gracias a su alto contenido en vitamina E y ácidos grasos esenciales, el aceite de argán nutre y estimula la oxigenación celular de la piel y la hidrata actuando contra la sequedad y el envejecimiento, fruto de sus propiedades antioxidantes. También se usa contra el acné, estrías, secuelas de la varicela y otras lesiones de la piel o irritaciones.
Es un aceite ideal para el masaje corporal, ya que alivia el dolor en las articulaciones además del efecto de sus propiedades antiinflamatorias. También se utiliza mucho para el cuidado de las uñas quebradizas, ya que las nutre y protege contra las agresiones externas.

El aceite de argán es ideal para el masaje corporal, ya que alivia el dolor en las articulaciones además del efecto de sus propiedades antiinflamatorias.

USO PARA EL CABELLO
El uso del aceite de argán como producto capilar es muy antiguo, ya que las tribus bereberes lo usaban tanto en el cabello como en la piel como protección solar, del viento y por la sequedad del clima.

Las investigaciones realizadas comprobaron que su acción protectora proviene del lupeol, una sustancia que produce los queratinocitos responsables de la producción de queratina.
Además del lupeol, que da resistencia y regenera el pelo, la gran cantidad de vitamina E refuerza el folículo piloso, nutriéndolo, fortaleciendo el cabello y otorgándole brillo y suavidad de forma rápida y eficaz. La presencia de la vitamina E le ayuda en la restauración del cabello natural y la reparación de los daños causados por agentes medioambientales, como pueden ser la polución, el sol, etc...

Al ser rico en ácidos grasos, nutre y refuerza las estructuras de la unión de proteínas en el cabello, dándole fuerza, y al contrario de lo que pueda parecer, las propiedades antisépticas del aceite de argán también evitan la formación de grasa excesiva en el cabello, e incluso la caspa.

Al no ser grasoso, el aceite de argán es absorbido de forma fácil por el cabello, humectándolo desde dentro, otorgándole fortaleza, brillo y suavidad. Además, sus propiedades antioxidantes protegen al cabello de los rayos ultravioletas del sol.

En definitiva, el aceite de argán fortalece el cabello, nutriéndolo, hidratándolo y revitalizándolo. Aporta brillo y suavidad natural, sobre todo al cabello seco, apagado o quebradizo.


Cómo aplicar el aceite de argán en el cabello

Una vez o dos por semana, se puede aplicar un poco de aceite de argán con el pelo seco, realizando un suave masaje por el cuero cabelludo y hasta las puntas. Se deja actuar una media hora y después se lava el cabello a fondo.
También se pueden usar unas gotas durante la ducha o tras la ducha, para conseguir un efecto sérum.



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