Dicen que la comida vegana será la tendencia del año. Y es que de veganos, está el mundo lleno. Y aunque el comienzo de este movimiento se centrara inicialmente en qué comemos y qué no, también es cierto que su fuerza y filosofía arrastra a multitudes y a otros muchos conceptos y campos que se unen a lo vegano, incluida, la peluquería. Cada vez son más usuarios y profesionales de cualquier rama, famosos y personas de todo tipo quienes se apuntan a los productos y tratamientos de concepto orgánico.

Lo vegano, estilo de vida global

La propia definición del término vegano, evoluciona desde el alimento a un concepto global. Y es que lo vegano y orgánico atañe a aquellos que desean adoptar un estilo de vida más saludable, el cual combinan con su compromiso con el medio ambiente y la protección de la fauna. Hábitos alimenticios, vestimenta y productos cosméticos son su objetivo, todos y cada uno de los cuales han de observar las reglas de lo vegano.

Cada vez son más usuarios y profesionales de cualquier rama, famosos y personas de todo tipo quienes se apuntan a los productos y tratamientos de concepto orgánico.

Elegir una dieta vegana significa no consumir ningún producto de origen animal, como carne, huevos y lácteos, y evitar cualquier alimento que provenga de los mismos. Un ejemplo, la miel, sí, ya que está es 'fabricada' por las abejas, un insecto, por lo tanto, un 'animal'. Lo que a su vez se extrapola, como citábamos anteriormente, a los cosméticos. Sólo se usarán aquellos exentos de cualquier materia prima proveniente del mundo animal. Además, el vegano tampoco podrá vestir con prendas o calzados que hayan fijado la vista en la fauna para su elaboración. Los veganos se distinguen también por consultar siempre y al detalle la letra pequeña de las etiquetas y sus ingredientes o materias primas. Todo no sólo guiado por un espíritu natural, sino también sostenible para el planeta.

Hasta tal punto llega lo vegano que incluso firmas de moda como Armani o Hugo Boss se declaran veganas y dicen no a la piel. Y aquí ya no hablamos sólo de tendencia, sino de un nuevo canal de venta. Lo vegano y sostenible, escrito en sus etiquetas, lo identifica. Entre sus fieles defensores encontramos a personajes de la talla de Brad Pitt, Jared Leto, Emma Watson o Karlie Kloss, todos con miles de seguidores en las redes sociales y algunos incluso con sus propias marcas de ropa veganas y sostenibles. Todos, al fin y al cabo, personajes influyentes, figuras indiscutibles del marketing, la venta y el consumo para millones de consumidores del planeta.

Sello orgánico

Llegados hasta aquí, la industria de la peluquería no iba a ser menos y no escapa a este influjo, el de lo vegano. Pero, ¿qué entendemos por peluquería sostenible y vegana? "Una peluquería sostenible es posible, acompañada de una formación de carácter profesional que permita a la peluquería cambiar los hábitos de trabajo y apostar por su salud y la de sus clientes", nos explica Roberto Camacho al frente del equipo técnico de Organic Pure Care.

Nace así el sello orgánico que prolifera también en los productos para peluquería. Pero, ¿podemos fiarnos del sello orgánico?

Los términos bío, eco, orgánico y ecológico son términos protegidos y regulados mediante organismos de control que se rigen por una normativa europea.
La cosmética orgánica, ecológica o bío se puede distinguir de la falsa cosmética natural por el etiquetado que ostenta.
Varios organismos de control constituidos por expertos y por diferentes grupos de trabajo elaboran una normativa que regula qué productos cosméticos pueden obtener la certificación.

Lo vegano y orgánico atañe a aquellos que desean adoptar un estilo de vida más saludable, el cual combinan con su compromiso con el medio ambiente y la protección de la fauna.

Los diferentes organismos de control garantizan con su etiquetado que:

  • Tanto el proceso de elaboración como los ingredientes que se incluyen en las formulaciones y los métodos de obtención de los mismos respetan los ecosistemas y limitan los procesos químicos.
  • No utilizan ingredientes manipulados genéticamente.
  • Testean las incompatibilidades entre ingredientes para evitar problemas de alergias en la piel.
  • Prohiben utilizar materias primas etoxiladas, siliconas, parafinas y en general productos derivados de petróleo.
  • No utilizan colorantes, conservantes o perfumes sintéticos de origen químico.
  • Se empleen ingredientes de origen vegetal que deben estar certificados con el marchamo de cultivo ecológico, poniendo a disposición de los fabricantes un listado de casi 700 ingredientes que se tienen que utilizar de manera imprescindible para poder obtener el certificado. La norma ISO 9235 nuestra los parámetros de autorización para las sustancias olorosas naturales.
  • Los conservantes se pueden utilizar sólo si están en su estado natural caso del ácido benzoico, el ácido salicílico, el ácido ascórbico, etc.
  • Los aceites esenciales y sus componentes se pueden utilizar si se han obtenido mediante un proceso físico.
  • No se utilizan ingredientes animales a los que haya que sacrificar para obtener las sustancias cosméticas como, grasa de ballena, aceite de visones, colágeno de vaca, etc. Sí se permiten ingredientes derivados de su actividad o que no dañen a los animales como: cera y miel de abejas o lanolina extraída de la lana de las ovejas.
  • Los ingredientes minerales pasan un exhaustivo control y solo se admiten las que se obtienen de forma mecánica sin extractores químicos de síntesis.
  • El uso en las formulaciones de ingredientes transformados solo se permite si se utilizan procesos químicos suaves. Muchos de estos ingredientes tienen comprobado su nivel de seguridad tanto para el organismo como para el medio ambiente y aún así, los cosméticos solo pueden incluir una pequeña cantidad
  • Están prohibidos los tratamientos por ionización, la radiación radioactiva de las materias primas y de los productos finales debido a que puede crear transformaciones orgánicas tóxicas.

Garantías de certificación

Las empresas certificadoras están supervisadas por Institutos de control independientes que son los encargados de comprobar que se cumplen las directrices marcadas para los cosméticos bio. Desde el año 2009, existen indicaciones suplementarias para decir de un producto que cantidad de ingredientes son "bío" en la formulación de cosméticos.
La tasa bío tiene que representar un mínimo del 95%. Si el producto respeta estas condiciones, el fabricante puede indicar que el XX% de todos los componentes que pueden ser bio provienen de la agricultura biológica y que la tasa bio del producto es del XX%

El futuro de la peluquería

Y es que lo orgánico es el futuro. "La demanda cada vez es mayor y más grande", aseguran desde la Hair Organic Concept. Su línea Organic Pure Care, "asegura esa conversión a lo bío, sostenible y vegano, ofreciendo un resultado de tratamientos, coloración y acabados de alta calidad, y además, evitando la subida agresiva del precio. Dada la creciente demanda, propulsamos cómo gestionar el concepto y hacerlo rentable en el salón de peluquería", asegura el consejero delegado de la firma, Roberto Camacho.

El reciclaje en la profesión es presente y futuro, sin duda. Y lo vegano y sostenible, de una manera u otra, ha de estar en todas las peluquerías, las cuales han de utilizar este concepto como una base más para el desarrollo y éxito de su negocio, ampliando el target de sus consumidores. Un valor al alza, que suma y potencia el desarrollo y éxito de los salones y sus profesionales.









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