Son muchas las enfermedades que un peluquero puede sufrir a causa de su profesión, y si bien la mayoría de ellas suelen ir relacionadas con un contacto continuado con sustancias químicas, una buena parte de ellas surge también a causa del esfuerzo físico. Es el caso del Síndrome del Túnel Carpiano, una enfermedad que ha sido relacionada con trabajos informáticos, pero que en realidad afecta a muchas profesiones y se ha extendido mucho entre los peluqueros.

El Síndrome del Túnel Carpiano se encuentra en aproximadamente un 10% de la población adulta, siendo más común en mujeres de entre 35 y 60 años. Es, además, una de las afecciones ocupacionales más comunes, ya que está causada por movimientos repetitivos y esfuerzos posturales de la mano. Aunque existe tratamiento y se puede recurrir a la cirugía para los casos más difíciles, los tiempos de baja y el dolor provocan muchos problemas a quien lo sufre.

El Síndrome del Túnel Carpiano se encuentra en alrededor de un 10% de la población adulta, siendo más común en mujeres de entre 35 y 60 años.

Hace escasas fechas, la Seguridad Social ha reconocido el Síndrome del Túnel Carpiano como enfermedad profesional en nuestro país, concretamente en Euskadi. La noticia saltaba a la palestra, el Instituto de la Seguridad Social emitía dos sendas resoluciones en Álava y Bizkaia sobre el caso de dos trabajadoras, ambas cocineras, según ha informado Comisiones Obreras (CCOO) en Euskadi, con fecha 20 de enero de 2018.
CCOO ha denunciado que las mutuas intentan ocultar el origen profesional de esta afección. En un comunicado, el sindicato ha explicado que las trabajadoras de cocina tienen la patología del síndrome del túnel carpiano, reconocida por su sector por el Cuadro de Enfermedades Profesionales (RD 1299/2006), debido a que los movimientos repetitivos y posturas forzadas que realizan pueden ocasionar esa enfermedad en la muñeca. Lo mismo ocurre en los profesionales de la peluquería.

¿Qué es el Síndrome del Túnel Carpiano?

El Síndrome del Túnel Carpiano es una neuropatía periférica, es decir, una enfermedad que afecta a los nervios que llevan la información desde el cerebro y la médula espinal hasta los miembros.

El túnel carpiano es un túnel estrecho y rígido formado por huesos y ligamentos, y se encuentra entre el antebrazo y la mano. Por su interior pasa el nervio mediano, que controla las sensaciones y los impulsos de movimiento de algunos músculos de la palma de la mano, el pulgar y los dedos, excepto el meñique. También es el conducto por el que pasan varios tendones que controlan el movimiento de la mano: cuatro tendones del músculo flexor común superficial de los dedos de la mano, cuatro tendones del músculo flexor común profundo de los dedos de la mano y el tendón del músculo flexor largo del pulgar.

Cuando algo entorpece el movimiento dentro de este túnel, normalmente a la altura de la muñeca, como la presencia de líquido o una inflamación del tendón, el nervio queda atrapado y aplastado, lo que provoca dolor y debilidad desde la mano hasta todo el brazo. Si bien esto puede suceder de forma natural por cambios hormonales o por una tendencia genética a un túnel más estrecho de lo habitual, por norma general la inflamación y el aplastamiento suelen ser causados por un sobreesfuerzo y mala postura habitual de la muñeca.

En el caso de los peluqueros y estilistas, el Síndrome acostumbra a aparecer por una postura forzada de la muñeca durante el trabajo diario, así como por el movimiento repetitivo de la mano y la presión que ejercen algunos instrumentos como las tijeras sobre la palma.

¿Cómo se reconoce el Síndrome del Túnel Carpiano?

Los inicios de un Síndrome de Túnel Carpiano se manifiestan con calambres y entumecimiento progresivo de las manos, especialmente del pulgar y de los dedos índice y medio. También aparece dolor y falta de tacto, como si las manos fueran de corcho. Otro síntoma muy común es la sensación de tener la mano y los dedos hinchados, aunque no haya una hinchazón visible. Muchos de estos síntomas, al principio, se alivian agitando las manos o cambiando la posición (por ejemplo, levantando el brazo).

En el caso de los peluqueros y estilistas, el Síndrome acostumbra a aparecer por una postura forzada de la muñeca durante el trabajo diario.

A medida que avanza la enfermedad, el dolor persiste y se va extendiendo, subiendo por el antebrazo hasta el codo. También empieza a alterarse el sentido del tacto, notando dificultades para distinguir, por ejemplo, entre frío y calor. Asimismo, la debilidad de la mano dificulta hacer ciertos movimientos delicados, como abotonar una camisa o incluso cerrar el puño.

Cuando la enfermedad ya está muy avanzada y se agrava, volviéndose crónica, el movimiento del músculo puede llegar a atrofiarse de manera importante, impidiendo realizar tareas manuales básicas como atarse los zapatos, y disminuye mucho la fuerza de la mano.

¿Cómo se trata el Síndrome del Túnel Carpiano?

Las medidas a seguir cuando se diagnostica un Síndrome de Túnel Carpiano dependerán de cada caso y del criterio del médico. Por norma general, existen tres maneras habituales de hacer frente a esta afección:

  • Inmovilización física. Con la ayuda de una férula de descarga se corrige la posición de la muñeca para descomprimir el nervio. Por lo general se requiere del apoyo de medicamentos.
  • Medicamentos. Los antiinflamatorios no esteroides son los más utilizados para aliviar la presión, como el ibuprofeno o el naproxeno. Para casos más agudos, se suele recurrir a la inyección de corticoesteroides para aliviar los síntomas.
  • Cirugía. Si el resto de tratamientos no son efectivos, el cuerpo médico puede decidir actuar directamente a través de un procedimiento quirúrgico para liberar el túnel carpiano, abriendo la palma de la mano y eliminando aquello que lo obstruya. Esta cirugía es efectiva en la mayor parte de los casos, pero en ocasiones no consigue resolver el problema si la compresión era muy grave o ha presionado el nervio durante demasiado tiempo.

¿Cómo se evita el Síndrome del Túnel Carpiano?

Para prevenir la aparición del Síndrome de Túnel Carpiano es necesario mantener siempre una postura correcta de las muñecas, sin forzar ni presionar los tendones y los nervios.

Para ello es esencial utilizar las herramientas de trabajo adecuadas, con un diseño que se adapte a la mano y a su movimiento, y añadiendo almohadillas si detectamos más presión de la conveniente. También es importante realizar descansos a menudo, relajando las manos y estirando las articulaciones en todas direcciones.

Si se encuentran dificultades para mantener la posición más sana, se pueden utilizar muñequeras y férulas correctoras que ayuden a fijarla.

Antes y después de las tareas laborales habituales, es conveniente hacer estiramientos para preparar y relajar músculos y tendones, reduciendo así el riesgo de lesión.

Antes y después de las tareas laborales habituales, es conveniente hacer estiramientos para preparar y relajar músculos y tendones, reduciendo así el riesgo de lesión. Algunos ejercicios que se pueden realizar son los siguientes:

  • Flexiona los codos y entrelaza los dedos de las manos a la altura del pecho (como si se fuera a rezar). Haz rotaciones de muñeca hacia un costado y hacia otro. Repite 15 veces para cada lado.
  • Apoya las manos con fuerza sobre una superficie horizontal y plana como una mesa, separando los dedos. Mantén durante 15 segundos.
  • Recoge los dedos sobre la palma de la mano, apretando de manera ligera. Mantén durante 15 segundos.
  • Con una mano, estira cada dedo de la mano contraria suavemente. Mantén durante 2 ó 3 segundos con cada dedo. Si cruje alguno no pasa nada, pero no fuerces el crujido.
  • Rota cada dedo suavemente en ambas direcciones. Repite 10 veces en cada dirección y con cada dedo.








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