El colágeno es una proteína de las más abundantes en nuestro cuerpo (casi el 25% del total) y pertenece al grupo de proteínas llamadas fibrosas, que forman la mayor parte de los tejidos estructurales de nuestro organismo.

El colágeno es fabricado por los fibroblastos y forma la estructura de nuestra piel, huesos, músculos, nervios, dientes, cabello, uñas, etc. Su función es la cohesión de tejidos y órganos, además de conferirles hidratación, resistencia y elasticidad.

Hay más de veinte tipos de colágeno, que cumplen diferentes funciones en el organismo. Los colágenos de los tipos I a V representan el 99% de todo el colágeno de nuestro organismo: Tipo I: huesos, tendones, ligamentos y piel.
Tipo II: Cartílagos y estructura de los ojos.
Tipo III: hígado, pulmones y arterias.
Tipo IV: riñones y varios órganos internos.
Tipo V: superficie de las células, cabello y placenta.


El colágeno y el envejecimiento

Aproximadamente hacia los 25 años nuestro organismo empieza a disminuir su producción de colágeno al perder aminoácidos esenciales que forman su estructura. Esto, junto al continuo desgaste de nuestro cuerpo por el ejercicio y el quehacer diario, determina nuestro proceso hacia la vejez. Cuando la piel envejece, las moléculas dejan de ser flexibles, el tejido conectivo pierde su capacidad de absorber humedad y el tejido se vuelve seco.


Aplicación del colágeno sobre el cabello

Por esta razón, la aplicación del colágeno sobre el cabello ayuda a restaurar la producción de nuevo colágeno y la regeneración de las células fibrosas, además de nutrir la queratina. Cuando aplicamos colágeno al cabello, éste se nutre de proteínas llegando los nutrientes al folículo capilar, fortaleciéndolo y mejorando su apariencia.

Además del factor nutritivo, el colágeno aporta hidratación y brillo al cabello, ayudando al pelo dañado y protegiéndolo durante el secado.


Tratamientos capilares de colágeno

Actualmente existe en el mercado un gran surtido de productos para el cuidado del cabello que contienen colágeno, especialmente en productos para cabellos castigados, puntas abiertas o tratados con permanentes, decolorantes u otros tratamientos químicos. Sin embargo, se ha puesto muy de moda en los mal llamados tratamientos de bótox capilar.

Los tratamientos denominados bótox capilar poco tienen que ver realmente con el bótox, ya que su principal componente es el colágeno. Son tratamientos de hidratación profunda que regeneran la cutícula y aportan proteínas fibrosas a la corteza del cabello, alimentándolo y nutriéndolo en profundidad. El resultado es un cabello suelto, sedoso, hidratante y con brillo.

El tratamiento dura aproximadamente una hora y comienza con la aplicación de colágeno sobre el cabello húmedo mecha a mecha. Después se sella con una plancha de iones con infrarrojos. Por último se lava y se marca.
Su efecto dura entre tres y cuatro meses y puede repetirse tantas veces como se desee porque en el tratamiento con colágeno natural no intervienen componentes químicos tipo formol.


Procedencia del colágeno para aplicaciones capilares

El colágeno se obtiene por extracción directa del tejido conectivo, huesos o piel de animales, principalmente ovinos y bovinos. La extracción es realizada de manera que la estructura del colágeno natural sea mantenida en el agente activo.

Una vez obtenido, y dada su estabilidad, no requiere de un almacenamiento especial, ya que soporta temperaturas temperaturas de hasta más de 35 ºC, aunque no debe ser expuesto por un tiempo prolongado a la luz del sol en forma directa. No se descompone por la acción del oxígeno o del aire, aunque siempre es recomendable que se conserve en un lugar fresco y se agite antes de emplearse.









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