La explosión de champús en formato sólido, pastilla, sin duda una revolución en este siglo XXI, la década pasada y ésta, ocupa portadas y primeras páginas. Y no solo en lo referido a champús, lo sólido se instala también en pastas de dientes, además de cosmética, por ejemplo. Sí, puede parecer sorprendente, y precisamente por dicho factor, ¡algo que no se espera!, quizá ni se imagine, resta, a pesar de sus múltiples propuestas, dirimir acerca de su funcionalidad e impacto positivo en las rutinas de belleza, para que el consumidor elija o no, finalmente, a lo sólido como su opción en materia de belleza y cuidado personal. Es lo que vamos a hacer a partir de aquí. Analizar argumentos y razones.

¿Serán los cosméticos sólidos la forma del futuro de la belleza?

Está por ver. Pero lo que queda claro es que gracias a ellos, se acabaría con hileras interminables de botellas y listas de ingredientes kilométricas que necesitan de químicos para sus enlaces, uniones y texturas. Comenzaría una nueva era, con champús de nueva generación, acondicionadores, pastas dentales y jabones ligeros de embalaje -y conservantes- para una rutina de belleza renovada, 100% responsable con la salud y el planeta.

Natural, respetuosa con el medio ambiente, rentable. Así es la belleza sólida

Pero que quede claro, y aquí entra la impronta del recuerdo de los 'seniors', los consumidores más maduros, que recuerdan (entre ellos me incluyo) a padres, abuelos y bisabuelos que utilizaban aquellas grandes y avainilladas pastillas de jabón seco (Lagarto, era su marca fetiche, además del mítico Jabón de Marsella) para todo, pelo, ropa, cuerpo... El pasado se hace futuro. Las generaciones que nos preceden, sí, evitaban los embalajes de plástico, por ejemplo. Y hacían de lo natural (eran pastillas que se elaboraban muchas veces incluso, sin químicos ni ingredientes artificiales en el propio hogar), su leit motiv y estandarte universal.

La marca Lush en 2007, se convirtió en el referente de esta nueva moda recuperada de antaño, con el lanzamiento de un champú sólido que se originó por un error en la formulación de uno líquido. Como resultado, "una pastilla de champú concentrada con más beneficios que el champú líquido tradicional", así lo afirmaba la propia empresa con motivo de su lanzamiento.

A partir de ahí, la industria ha fijado sus ojos en el jabón en pastilla para el cuidado capilar. Más ahora, que los nuevos consumidores quieren salvar al planeta y confían más que nunca en el poder de lo vegano, eco, bio, la economía circular, lo sostenible, y la larga lista de adjetivos y condiciones que asegure nuestra supervivencia.

Preferiblemente debemos rechazar los champús sólidos con sulfatos. Hay marcas que sustituyen los sulfatos por la sosa caústica, que es una de las formas más tradicionales de hacer el jabón.

De hecho, los jabones sólidos prácticamente no contienen agua, a diferencia de los geles o champús de ducha líquidos, lo que es un tanto a anotar en favor del medio ambiente y que también significa que no hay necesidad de conservantes. Con el jabón, las interminables listas de ingredientes que normalmente se encuentran en las etiquetas estándar de gel, el champú o el acondicionador, se simplifican en gran medida, lo que una vez más fortalece la creencia del consumidor de que el producto es más seguro.

Otro punto positivo de esta nueva presentación que huye del líquido, es que el formato sólido se puede llevar y traer sin inesperadas fugas y escapes porque se abra el cierre del bote, que manchen maletas y bolsos, o los paquetes de mensajería con los cuales se entregan, o las bolsas donde se introducen una vez adquiridos. También son multifuncionales, ya que se pueden formular versiones específicas para que sean adecuadas para uso facial y corporal O, en el caso de los champús, para cabellos grasos, castigados, fino, con caspa... Por lo tanto, en la mente de los compradores pueden ayudar a reducir el consumo innecesario, además de cubrir cualquier necesidad específica.

Un número creciente de lanzamientos

Algunos de los jabones más antiguos y conocidos son el jabón de Alepo y el jabón de Marsella, que en su mayoría están hechos de aceites vegetales. Hoy en día, sin embargo, hay una serie de jabones sólidos entre los que elegir, que son a la par y cada uno más divertido que el otro y original que el siguiente. Formas, diseños, tonos, detalles... Todo vale para alegrar y convencer al consumidor en su elección en lo referido a las pastillas de jabón. Y ya no hablamos solo de marcas de supermercado o lineales, sino de cosmética capilar profesional, que es el tema que nos ocupa y atañe en nuestro caso.

De hecho, el armario del baño ahora se puede cambiar y pasar de líquido a sólido, sin mayor esfuerzo y la mayor facilidad. Las firmas disponen ya de una abultada oferta que va desde lavado de cara al champú y acondicionador, por no hablar de los limpiadores de maquillaje, desodorantes y la ya citada pasta de dientes.

Cuál será el mejor champú sólido

Preferiblemente debemos rechazar los champús sólidos con sulfatos. Hay marcas que sustituyen los sulfatos por la sosa caústica, que es una de las formas más tradicionales de hacer el jabón. Si vas a usar el champú puntualmente, no tendrías por qué tener problemas con este tipo, pero si va a ser un champú habitual, debes saber que la sosa termina dañando el pelo a la larga, ya que lo vuelve áspero y dificulta su desenredo.

Los jabones sólidos prácticamente no contienen agua, a diferencia de los geles o champús de ducha líquidos, lo que es un tanto a anotar en favor del medio ambiente y que también significa que no hay necesidad de conservantes.

Lo mejor será que optes por los champús elaborados con surfactantes suaves, que se caracterizan por un pH perfecto para el cuero cabelludo, ya que funcionan sin irritarlo, y se adecúan a toda clase de cabello. Este tipo de ingredientes vienen señalados en las etiquetas como SCS (Sodium Coco Sulfate) o SCI (Sodium Cocoyl Isethionate). En los ingredientes secundarios, tal y como sueles hacer con los champús tradicionales, el consumidor deberá fijarse en los más idóneos para cada tipo de pelo: graso, seco, con caspa, etc.

¿Cómo se usa el champú sólido?

Una vez decididos, el siguiente paso es consultar los detalles sobre cómo aplicar correctamente el champú sólido natural en el cabello, además de descubrir algunos trucos y consejos para que le saques el máximo partido al champú sólido, tanto si actúas como prescriptor para tu cliente como si quien lo usas eres tú.

1) Mojar con agua el cabello por completo y escurrir el exceso: la finalidad es conseguir tener el pelo húmedo para poder aplicar correctamente el champú compacto.

2) Pasar por agua la pastilla de champú sólido y frotarla por el pelo: en este paso has de mojar la pastilla y frotar suavemente sobre el cuero cabelludo hasta obtener la cantidad de espuma deseada.
Recomendación: si ves que no hace la suficiente espuma, vuelve a pasar por agua la pastilla de champú.

3) Aclarar bien el pelo, el paso clave: este es el paso más importante de todos, ya que éste puede ser el factor determinante para conseguir un lavado perfecto. En este punto tendrás que aclarar el pelo entre 1 y 2 veces, de este modo eliminarás todo el champú (no sus propiedades) y evitarás la sensación de pelo graso.

Propiedades del jabón en pastilla para el pelo

Propiedades de los champús ecológicos en pastilla.

  • Respetuoso con el medio ambiente
  • Más barato que el champú líquido.
  • Menos desperdicio de producto en cada uso.
  • Mejores resultados que el champú convencional.
  • Mayor duración que el champú líquido.

Ahora solo resta descifrar si el 'boom' va a ser pasajero o no y el champú sólido se quedará entre nosotros sustituyendo al clásico. Aunque lo que está claro es que ya hay nuevos consumidores que han decidido pasarse de lo líquido a lo sólido como un compromiso fiel de respeto con el medio ambiente y el planeta. El champú sólido, tiene mucho que ganar en este empeño.









Recomendamos