David Parra, director de la empresa Lim.

En las planchas alisadoras hemos de observar los grandes cambios introducidos por los fabricantes en sus nuevos productos. Originariamente, las planchas de alisado incorporaban resistencias de hilo que combinadas con termostatos, conseguían un calentamiento rápido, pero con oscilaciones de temperatura. Es decir, la temperatura de trabajo no era constante y durante su uso se detectaban fuertes subidas y bajadas de temperatura. Con el tiempo, ese tipo de resistencias fueron sustituidas por la nuevas resistencias de PTC cerámicas. Estos nuevos elementos de calentamiento eliminan el termostato adicional al ser autorregulables y disminuyen el número de reparaciones. Su ventaja principal radica en una temperatura de trabajo estable, con la cual el trabajo es más agradable, sencillo y rápido.

Las nuevas tecnologías introducidas por los fabricantes radican en los materiales introducidos en las placas alisadoras. Hasta hace poco tiempo, las placas eran de aluminio con tratamientos superficiales tipo anodizados, con los cuales, se aumentaba la seguridad. El motivo por el cual se utiliza el aluminio radica en su alta conductividad térmica, es decir, reparte el calor muy rápidamente, de manera que la temperatura en toda la placa es uniforme. Pero quedaba un tema a solucionar, el contacto metal-cabello no era del todo adecuado, ya que se producían cargas electrostáticas que podían erizar el cabello y su uso junto con productos no era del todo recomendado en todos los casos. Es por ello que los fabricantes introducen en sus nuevos modelos modificaciones en las placas para mejorar esas dos cualidades. Esas nuevas planchas llamadas cerámicas, iónicas, o términos parecidos, incorporan recubrimientos adicionales sobre el aluminio del tipo teflón e incluso de teflón con aditivos como el polvo cerámico y últimamente el Titanio. Estos recubrimientos mejoran el alisado del cabello eliminando la creación de cargas electrostáticas en el cabello, quedando el mismo con más caída, y pudiendo ser utilizadas conjuntamente con productos que mejoran el alisado. La adición del polvo cerámico y como última novedad el Titanio mejoran los resultados y alargan la vida de las placas.

También existen en el mercado planchas con placas en cerámica, pero en éstas la conducción del calor no es tan buena como en las de aluminio con recubrimiento, de manera que se producen puntos a muy diferentes temperaturas dentro de la superficie de la placa. Es por ello, que se ha de recurrir a elementos calefactores no cerámicos del tipo más antiguo, con lo cual se pierden las ventajas de las resistencias cerámicas.

No hemos de confundir el término iónico de un secador de última generación con el térmico iónico aplicado a las planchas de alisado. En el caso de los secadores, éstos disponen de un generador de iones negativos que al interaccionar con el agua del cabello, ofrecen una serie de beneficios en el secado. En el caso de las planchas, el término iónico, se refiere a su capacidad de no generar cargas electrostáticas sobre el cabello que lo dejarían erizado.

En las planchas con placas en cerámica, la conducción del calor no es tan buena como en las de aluminio con recubrimiento, de manera que se producen puntos a muy diferentes temperaturas dentro de la superficie de la placa.

Por último, ¿cómo saber de qué tipo es una plancha que nos ofrecen en el mercado y la manera de asegurarnos de lo que nos ofrecen los fabricantes? Lo primero será leer la información suministrada por el fabricante, pero nunca está de más la comprobación por nuestra parte, ya que no hemos de olvidar que los términos cerámicos e iónicos se rigen únicamente por políticas y criterios de marketing.

  • Para saber el tipo de resistencia que incorpora una plancha, en general, si nos fijamos en las características eléctricas, podemos descubrirlo. Las del tipo 100-240V, es decir, las que funcionan desde 100 a 240 V incorporan resistencias cerámicas tipo PTC.
  • Para conocer el tipo de placa que incorpora o tratamiento que incorpora, hemos de tocar y mirar la placa. Las tradicionales de aluminio tienen diminutas rayas longitudinales que se ven con los reflejos pero no con el tacto. Que no nos engañe el color de las mismas, ya que pueden ser en color gris, negro, dorado y otros. Las que incorporan recubrimientos adicionales tipo Teflón, son más uniformes al igual que la superficie de una sartén de cocina, de diferentes colores y siempre sin brillos. Al tacto, las de aluminio, en apagado, son frías como el metal, y las que tienen recubrimiento mantienen temperaturas más parecidas a la ambiental. Cuidado con algunas del mercado con pinturas que ni siquiera incorporan aditivos especiales que se pueden perder con el uso y que no poseen las virtudes de los recubrimientos tipo teflón. Se identifican por ser brillantes y no mates.

Otro tema a tratar es el tamaño de las mismas y las formas de construcción. Las planchas de anchos más grandes son adecuadas para grandes melenas o para trabajos largos. Las de menor tamaño suelen ser más manejables. En cuanto a la forma, en general, las más anchas son más útiles en forma de tijera, y las más pequeñas en forma de pinza.

En definitiva, la evolución de las planchas indica que de la misma forma que se han quedado atrás las planchas con resistencias no cerámicas, la evolución del mercado hará desaparecer las tradicionales planchas de placas sin recubrimientos técnicos.









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