Qué es la doble limpieza facial: beneficios, productos y por qué se recomienda
La doble limpieza facial, originaria de Corea del Sur, combina un limpiador oleoso y otro acuoso para lograr una higiene profunda que respeta el manto hidrolipídico. La facialista Pilar Gaudí explica sus beneficios y cómo adaptarla a cualquier edad
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En los últimos años se ha popularizado en todo el mundo la doble limpieza facial que trabajan las coreanas, eliminando el maquillaje con un limpiador a base de aceite y después con otro de agua, toda la suciedad restante. Lo que se consigue es una limpieza más efectiva y profunda que deja la piel sin obstrucciones y con la capacidad de absorción intacta para recibir ingredientes de todo tipo y también tratamientos, de manera que obtengamos un cutis más saludable con una textura ampliamente oxigenada, luminosa, homogénea y con menos imperfecciones y puntos negros: “La doble limpieza es un proceso de higiene muy completo y exhaustivo. Personalmente, empezar a realizar este ritual supuso para mí un antes y un después, una combinación única entre higiene y salud cutánea que es perfecta para hacer en la noche. La recomiendo sobre todo en pieles que requieran de un cuidado más profundo y para aquellas que no se conforman con cualquier producto y buscan la excelencia en los rituales de limpieza”, nos comenta la facialista Pilar Gaudí, directora también de los salones Nina Merli en la capital granadina.
¿Qué beneficios aporta la doble limpieza facial?
A lo largo del día, la piel de nuestro rostro se ve expuesta a una gran cantidad de elementos que la ensucian y dañan, como la contaminación, los restos de maquillaje y el exceso de sebo y células muertas. Mantenerla limpia no es sólo una cuestión estética, es fundamental para conservarla sana y equilibrada: “Una buena rutina de higiene facial mejora su aspecto, iguala su textura y mantiene el rostro libre de granitos, manchas, arrugas o impurezas. También, combate el aspecto apagado o fatigado que mostramos en ocasiones, devolviéndole su luminosidad y vitalidad. El cuidado diario de la piel es clave para conservar su firmeza y elasticidad”, sostiene Pilar Gaudí, que también hace hincapié en la utilización de los productos adecuados: “Un limpiador con base oleosa no es incompatible con las pieles grasas, retirará el exceso de sebo y suciedad que obstruye los poros y minimizará su tamaño, luciendo una textura más afinada. Las pieles un poco más sensibles o reactivas no deben asustarse con las rutinas de limpieza profunda, no hay que asociarlas con un proceso agresivo para la piel ni nada parecido, no causa rojeces ni irritaciones. Los productos que elijamos deben contener a ser posible prebióticos, antioxidantes y activos que estimulen y refuercen la barrera natural de la piel, protegiéndola frente a las agresiones externas”.
Pasos de la doble limpieza facial
Cualquier rutina de doble limpieza que se precie debe incluir estas cuatro fases:
- 1. Desmaquillar.
- 2. Limpiar con base de aceite.
- 3. Limpiar con base de agua.
- 4. Tonificar.
Con estos cuatro pasos se finaliza nuestra doble limpieza facial y el rostro estaría completamente limpio, la superficie de la piel higienizada y sus poros libres de residuos, es decir, la piel estaría purificada y en completo equilibrio para iniciar el proceso de regeneración nocturno, lista para absorber los principios activos de cualquier crema o tratamiento que queramos aplicar: “Si nuestro objetivo es únicamente mantener la piel sana, basta con aplicar una buena crema hidratante para tener las necesidades cubiertas. Más adelante, podemos complementar la rutina diaria con una exfoliación o mascarilla una o dos veces por semana”.
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