Esta técnica es, sin duda, el mejor proceso de transformación de aceros para conseguir una herramienta de alta calidad.

Partiendo de una bovina de varilla de acero, el carbono se endereza y se calienta a una temperatura de aproximadamente 1.200º C en un horno de inducción.

Para la estampación se utiliza un martillo hidráulico. El forjador coloca la varilla a temperatura de forja, previamente regulada por un pirómetro y posteriormente cortada con una cizalla sobre el troquel inferior donde se produce la estampación de la misma, y deposita la pieza forjada en una cadena transportadora que la lleva hasta caer en un contenedor.

A continuación se elimina la cascarilla superficial en un bombo, dejando las piezas listas para el inicio de los posteriores procesos de fabricación.

Una vez terminada, la tijera es distribuida entre los salones de peluquería, donde hay que tener en cuenta algunas normas de mantenimiento, como guardarla en una funda de cuero o en un caja para que en caso de caída no se deforme y agarrarla siempre por el mango, o no cortar ningún material que no sea papel para no desfilar su corte.

Fuente: 3 Claveles - Bueno Hermanos









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