Numerosas investigaciones arrojan conclusiones interesantes acerca del hecho de que los perros "huelen el cáncer", algo que podría tener una gran relevancia en el futuro. El Hospital de Investigación Humanitas, de Milán, realizó un estudio al respecto en mayo del año 2014. En el curso de la investigación, se entrenó a dos perros para que detectaran el cáncer de próstata. Para ello debían detectar, a través del olfato, cuáles de las 677 muestras de orina testadas pertenecían a pacientes con cáncer de próstata -320- y las que no -357-. Los pacientes de cáncer de próstata incluían hombres con unos tumores de muy bajo riesgo junto con otros con metástasis (propagada a otros órganos).

Los expertos entrenaron a los dos canes usando cientos de muestras de orina provenientes de gente sana y de pacientes con cáncer de próstata. Este tipo de cáncer produce unos compuestos orgánicos volátiles o COV como pequeñas partículas que producen los organismos enfermos. Estas nanopartículas son diferentes en función del tipo de cáncer pero todas se detectan fácilmente por la nariz canina. Por lo tanto, el can entrenado para detectar el cáncer de próstata no serviría para diferenciar el de ovarios.

Los perros son capaces de analizar las muestras con gran rapidez una vez entrenados. Asimismo, la detección se realiza con un método no invasivo y que no requiere cirugía.

El equipo de expertos recompensaba a los perros cuando detectaban el olor de una muestra infectada con cáncer y se sentaban frente a ella. El adiestramiento se efectuaba a jornada completa, cinco días por semana durante casi dos meses. Uno de los canes detectó, con una fiabilidad del 98,9%, la presencia del cáncer; mientras que el otro la detectó con una tasa del 97,3%. Los fallos se debieron a "falsos positivos". Es decir, los perros se equivocaron con algunos pacientes sanos, tomándolos por enfermos. Lo realmente interesante fue que sí acertaron con todos aquellos que sí padecían cáncer.

Cualquier raza es válida para diagnósticar el cáncer de próstata

En los estudios han participado perros de diversas razas e incluso mestizos. En algunos casos se han empleado galgos, y en otros pastores alemanes, labradores, caniches, springer spaniel e incluso canes mezclados. Por lo tanto, más que el tipo de perro se debe valorar el entrenamiento que se le dé. Y cómo se le hace entender qué debe hacer exactamente con las muestras de orina, sangre, etc. Es necesario indicarles la sustancia específica que se busca.

Un recurso valioso y económico para diagnosticar este tipo de enfermedades

La habilidad para detectar el cáncer por parte de los perros podría ser muy útil en el ámbito de la medicina. En primer lugar, los perros son capaces de analizar las muestras con gran rapidez una vez entrenados. Asimismo, la detección se realiza con un método no invasivo y que no requiere cirugía. Se favorecería además la posibilidad de realizar chequeos de prevención a pacientes aún sin síntomas pero con riesgo de padecer algún tipo de cáncer debido a antecedentes genéticos u otros factores. Asimismo, a los perros se les puede entrenar para diferenciar si el cáncer se halla en estado inicial o avanzado. Y todo ello con una tasa alta de fiabilidad, superior al 90%, y a un coste económico bajo.

Varias investigaciones avalan este método de detección

En agosto del año 2013, la Universidad de Pennsylvania publicó otro estudio sobre la habilidad de los perros para detectar el cáncer de ovarios. Dos años antes, la revista British Medical Journal incluyó un estudio en el que los perros eran capaces de identificar el cáncer de intestino mediante varias puruebas de olfateo del aliento y las heces de los pacientes. El porcentaje de aciertos rondaba entre el 95 y 98%.

Por su parte, el investigador Mc Culloc llevó a cabo un estudio con cinco perros en California en el que ponía de manifiesto que los perros podían detectar cáncer de mama, ovarios y pulmón con una fiabilidad entre el 95 y 99%. Los resultados se publicaron en la revista Integrative Cancer Therapies durante el año 2006.

Aunque existen más investigaciones con diversos tipos de cáncer, los principales científicos que abordaron este tema fueron los doctores H. Williams y A. Pembroke, del departamento de dermatología del Hospital Kings College, en Londres. Ambos escribieron sobre esta habilidad de los canes en la publicación The Lancet en el año 1989.

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