El masaje terapéutico para los niños recibe el nombre de Shantala. Su origen está en la India. El doctor francés F. Leboyer, después de observar cómo una madre masajeaba a su bebé, quedó fascinado con la fuerza de los movimientos y los beneficios que esa práctica tenía en los bebés.

Leboyer decidió importar esas técnicas a Occidente y bautizar la secuencia de los movimientos con el nombre de aquella madre, Shantala. Según Leboyer, "ser cargados, acunados, acariciados, tocados, masajeados, etc., es algo tan indispensable para los niños pequeños como las vitaminas, sales minerales y proteínas", un sorprendente descubrimiento al que sin embargo aún le queda mucho camino por recorrer.

Este doctor, un referente del mundo holístico en el mundo, quedó absolutamente prendado de esta parte de la cultura de la India. Tras una extensa investigación editó, en 2008, el libro Shantala: el masaje de los niños, el 'evangelio' de los masajes para los más pequeños.
El masaje infantil ha tenido en los últimos tiempos una mayor repercusión y protagonismo y son muchos los fisioterapeutas y especialistas que han centrado sus esfuerzos y conocimientos en la práctica del mismo. En consultas y centros se aconseja y realizan diferentes tipos de masajes para bebés. La estética, la belleza, también entra de lleno en este área, con cosméticos, aceites específicos para facilitar y potenciar los efectos del masaje infantil y todo un mundo de posibilidades a la hora de llevar a cabo y poner en práctica estos masajes.

El masaje infantil ha tenido en los últimos tiempos una mayor repercusión y protagonismo y son muchos los fisioterapeutas y especialistas que han centrado sus esfuerzos y conocimientos en la práctica del mismo.

El masaje para los más pequeños consigue calmar a los niños, fomenta la resistencia de su organismo, que tengan un sueño tranquilo y un desarrollo psíquico positivo. Esto queda demostrado en diferentes estudios e investigaciones. Los masajes, además, se convierten en uno de los momentos preferidos de los bebés y las madres, que ponen descanso y relajación al ajetreado ritmo diario y más cuando se trata de cuidar a un bebé. Durante el masaje los pequeños sienten una sensación muy agradable porque no se trata sólo del contacto de pieles, sino también de percibir sensaciones a través del oído, el olfato y la visión.

Si el masaje forma parte de una rutina diaria, el bebé sabrá, por ejemplo, que después del baño y antes de que le pongan su ropita, alguien (sea la madre o el padre u otra persona) le proporcionará este momento tan esperado.
Al oír a su madre extenderse el aceite o la crema por las manos, el bebé ya se sentirá preparado para vivir la agradable experiencia del masaje. En estos breves minutos, el bebé disfrutará de un enorme placer y una paz absoluta. A la mayoría de los bebés les encantan el contacto físico y no es de extrañar que los masajes tengan un efecto tan calmante y relajante para ellos.

En muchos casos y ocasiones

Los masajes pueden contribuir al desarrollo del bebé tanto físico como psicosocial, ayudarle a estar tranquilo y relajado, y disminuir el llanto.
Incluso hay estudios que indican que los masajes ayudan a remediar la ictericia que se produce por el exceso de bilirrubina. Y además, saber cómo dar masajes a los bebés también tiene efectos relajantes en las madres, pues se establece un vínculo que hace mejorar el estado de ánimo en general.
Gran parte de los beneficios de los masajes a los bebés se debe a que las manos estimulan, tanto en quien lo practica como en el bebé, la producción de oxitocina, también conocida como la hormona de la felicidad, porque proporciona una sensación de satisfacción y bienestar.

De hecho, y como citábamos anteriormente, muchos son los especialistas que se han sumado al denominado masaje Shantala, quienes lo realizan con sus propias manos, pero otros muchos son los que han decidido que sean las propias madres, bajo su supervisión e indicación, las que lo realicen. Así, proliferan las salas montadas al efecto con horarios factibles para las madres y sus pequeños. Una escapada de la rutina que sólo aporta beneficios y que supone un tiempo de felicidad.

Preguntas con respuesta

¿Cómo dar masajes a los bebés?
Los masajes a bebés deben ser suaves y con movimientos rítmicos. Para hacerlos se puede utilizar un aceite o crema hidratante apta para bebés. No está de más el no dejar pasar la ocasión de hablarle y cantarle durante todo el masaje, pues este puede convertirse en un momento único entre madre e hijo para fortalecer la relación.

¿En qué posición debe estar el niño durante el masaje?
Es importante que, sin hacer movimientos bruscos, se cambien las posiciones en las que se coloca al niño, tanto para el momento de la lactancia materna, como para hacerle mimos o para dar masajes. De esta manera, el bebé se beneficiará también del desarrollo de su simetría. Si se coloca al bebé siempre en las mismas posiciones, éste adquirirá con el tiempo, hábitos de postura demasiado rígidos.

¿Cuánto debe durar?
Lo ideal es que los masajes a bebés duren entre 15 y 30 minutos y que se hagan en una habitación cálida y tranquila, preferiblemente después del baño, si la madre no acude a un centro específico y se encuentra en casa.

Formas distintas del Shantala

Miembros inferiores del bebé.
-Frota tus manos una contra la otra para calentarlas y luego deposita un poco de aceite en ellas.
-Empieza el masaje en la planta de los pies, deslizando tu pulgar desde el talón hasta los dedos.
-Utiliza movimientos suaves y lentos, así como pequeños golpecitos.
-Sube poco a poco a lo largo de las piernas y flexiónalas presionando ligeramente sobre la barriga para favorecer la expulsión de los gases.
-Cuando cambies de posición o de área de masaje mantén siempre una mano sobre tu bebé para que no pierda la sensación de acompañamiento.

Torso y brazos del bebé.
-Empieza masajeando desde los hombros hacia la barriguita con movimientos rítmicos y pequeños golpecitos.
-Después sigue con los brazos, acariciándole desde los hombros a las muñecas.
-Por último, masajea su barriguita con movimientos circulares siguiendo el sentido de las agujas del reloj. Evita esta zona si la herida del cordón umbilical no se ha cerrado por completo.

Saber cómo dar masajes a los bebés también tiene efectos relajantes en las madres, pues se establece un vínculo que hace mejorar el estado de ánimo en general.

Rostro y espalda del bebé
-Masajea su rostro con las yemas de los dedos en un movimiento circular que recorra el óvalo facial, desde el centro de la frente hasta las mejillas y la barbilla.
-También puedes masajear su cabeza con pequeños toques, como si le estuvieras lavando el pelo.
-Una vez hayas terminado con la cara puedes tumbarle boca abajo y masajear su espalda deslizando tu manos a lo largo de la columna vertebral.

Ritual específico

Hemos acudido al conocimiento experto, y hemos recabado un masaje específico, el masaje relajante de APoEM, "la mejor manera de establecer un vínculo especial con el bebé y de transmitirle seguridad", aseguran sus expertos.
Pero sus estudiados movimientos neurosedantes van mucho más allá: "ayudas a regular su sistema digestivo, estimulas su sistema respiratorio y refuerzas el inmunológico. Dibujando paso a paso su cuerpo, contribuyes también a que vaya siendo consciente de su esquema corporal".

El masaje Felices Sueños incide directamente en el sistema nervioso y proporciona al pequeño el equilibrio necesario para dormirse.

PASO 1.
En un lugar cómodo y estable con la temperatura adecuada, colocar al bebé boca arriba con o sin pañal.

PASO 2.
Aplicar el aceite escogido, en este caso Candid Face & Body Oil, el recomendado, sobre las manos y caliéntalo bien. A continuación deja reposar durante unos segundos las palmas de las manos sobre la barriguita del bebé. Así conseguirás establecer una cálida y maravillosa conexión con él (este paso tendrás que repetirlo en cada parte del cuerpo). Cubre para que no le dé frío y pasa a las piernas.

PASO 3.
Reposa las palmas de las manos en las plantas de sus pies unos segundos y después desliza ambas manos por las piernas hacia arriba.
-Masajea cada pierna, primero una y luego otra, para relajar sus músculos.
-Dibuja con tus pulgares círculos en la planta de cada uno de los pies.
-Mueve suavemente sus piececitos de un lado a otro junto con los deditos.
-Por último desliza las manos desde los pies, pasando por las piernas y la tripa hasta hombros.

PASO 4.
Después pasa a la barriguita y desliza las palmas de las manos de manera alterna hacia abajo para calmar y movilizar la tripita que se congestiona muy fácilmente.

PASO 5.
En los hombros masajea con las yemas de los dedos deslizando suavemente hasta llegar a las manos. Después céntrate en los brazos masajeándolos suavemente, primero uno y luego otro.

PASO 6.
A continuación coloca al pequeño boca abajo para centrar todos tus cuidados en la espalda. Vuelve a calentar muy bien el aceite entre las manos y deja reposar las palmas sobre su espalda.
-Desliza los pulgares por nalgas, firme pero sin presión, y sube por espalda.
-Realiza pases neurosedantes por toda su espalda desde la cabeza hacia el culito deslizando suavemente las manos.

PASO 7.
Viste al bebé antes de continuar con el masaje facial y craneal.
-Deja las palmas de tus manos reposar en su carita unos segundos, casi rozándolo, y deslízalas por el cráneo. ¡Es tremendamente relajante!
-Desliza suavemente las yemas de los pulgares desde el centro de la frente hacia laterales.
-Repite el mismo movimiento pero esta vez desde el centro de la mejillas hacia los laterales.
-Y vuelve a repetir desde la barbilla hacia los laterales.
-Masajea ambas orejitas.
-Para finalizar, suavemente desliza las yemas de los dedos por el cráneo.









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