Cuando todo el mundo puede empezar a abandonar el nido de acuerdo a los acotados horarios de la desescalada, el polen entra a escena, convirtiéndose en un nuevo enemigo que acecha a un nada desdeñable número de población con síntomas de alergia.

Los niveles de polen en el aire están en su zénit como consecuencia de una primavera lluviosa, hecho que afecta a que más de uno se encuentre especialmente mal, con síntomas como la congestión nasal, el escozor de ojos o con picores en la piel.

De hecho, según la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), el polen han aumentado dos veces más que el año pasado y ello favorece la aparición de más reacciones alérgicas durante estos meses. Esto está dando como resultado síntomas como los brotes de lo que sin duda, no solo parece sino que es acné, inflamación o ronchas. Pero, ¿por qué ocurre? "Por los niveles de histamina, que pueden producir reacciones en el tejido, sensibilizándolo y produciendo reacciones automáticas o ante los productos cosméticos que utilizaba", explica Valeria Navarro, directora técnica de la firma Boutijour.

¿Qué es la histamina?

"Es una sustancia química que, en realidad, está presente en el organismo humano. Cuando una persona es alérgica a una sustancia, como es el polen en esta época, el sistema inmunitario responde a él porque lo concibe como algo nocivo. En este esfuerzo por protegernos, se desata una cascada de reacciones entre las que está la liberación de la histamina que actúa en zonas como los ojos, la nariz, la garganta, la piel o los pulmones provocando los síntomas que todos entendemos como un brote de alergia", explica la doctora María José Burgués, del centro Médico Estético Mesbur, en Huesca. Entonces, cuando alguien toma un antihistamínico, lo que está intentando es inhibir los síntomas que provoca la liberación de la histamina, pero según los niveles de alergia que se tengan, esto no siempre funciona tanto como uno desearía y la sensación sintomática se puede mantener.

Histamina, mirada científica

La histamina interviene decisivamente en las reacciones de hipersensibilidad inmediata y alérgica.

La histamina está considerada como un modulador tanto de la respuesta inmune humoral como de la celular así como el mayor mediador de reacciones de hipersensibilidad inmediatas. En el cerebro, hay al menos dos tipos de células que almacenan histamina: neuronas y mastocitos. Los mastocitos en el Sistema Nervioso Central contienen una extraordinaria variedad de mediadores químicos, incluyendo histamina, serotonina (5-HT), calicreína, y factor-α de necrosis tumoral, los cuales pueden aumentar la permeabilidad microvascular, facilita la quimiotaxis de los leucocitos, adhesión, y extravasación de células inflamatorias en el cerebro y la médula espinal. Estos eventos son importantes en muchas enfermedades inflamatorias del Sistema Nervioso Central tales como encefalomielitis y esclerosis múltiple. Además, la histamina, la bradiquinina, eicosanoides y los radicales libres son también secretados tras un trauma, isquemia, epilepsias e inflamaciones.
Si se aplica a dosis grandes o es liberada durante una anafilaxia, la histamina ocasiona disminución profunda de la presión arterial. Con la dilatación de los vasos finos, se atrapan gran cantidad de sangre, aumenta la permeabilidad y sale plasma de la circulación, y por tanto disminuye el volumen sanguíneo eficaz, el retorno venoso y el gasto cardíaco.

¿Cómo afecta la histamina a la piel?

En la piel, la liberación de la histamina en lo referido y en particular a la piel, se puede traducir en la aparición de rojeces, una inflamación o, incluso, en la presencia de posibles granitos, ocasionando una situación que se puede mantener en el tiempo si no se toman las medidas adecuadas.

En palabras de Elisabeth San Gregorio, directora técnica de Medik8: "En estas situaciones, recomendamos que el paciente acuda a su médico para asegurar que está tomando la medicación adecuada. En cuanto a la piel, normalmente aconsejamos cambiar y reducir su régimen de belleza. Esto lo hacemos porque los productos que usamos a diario responden a unas necesidades de la piel, pero esas necesidades cambian en estas situaciones y los productos que usamos de forma continuada pueden resultar demasiado fuertes, intensificando los síntomas que presente la piel".

La histamina está considerada como un modulador tanto de la respuesta inmune humoral como de la celular así como el mayor mediador de reacciones de hipersensibilidad inmediatas.

"Si, cuando tienes la piel sensible, la pones en contacto con algún ingrediente y reacciona mal, podrás crear reacciones cruzadas, pudiendo desencadenar incluso una mastocitosis. Los mastocitos son componentes de nuestro sistema inmunitario que se liberan cuando tenemos un brote de alergia. Por ejemplo, si te pica y te rascas, pica más. Esto ocurre por esos bichitos, por llamarles amistosamente", explica por su parte, la doctora Burgués.

¿Cómo tratar la alergia y reacciones en la piel?

En estas situaciones, los expertos aconsejan también hacer una visita a sus terapeutas habituales, puesto que habrá que analizar si la piel ha sufrido un proceso de sensibilización y si requiere un cambio de prescripción hacia fórmulas más pensadas en aplacar esos síntomas y no alrededor de las preocupaciones que se estuvieran tratando previamente (arrugas, finas líneas, manchas, etc.). "Se debe extremar el cuidado general de la piel, evitar contacto con sustancias que sean irritantes y buscar la máxima hidratación del tejido. También se recomienda aumentar el nivel de probióticos, tanto a nivel tópico como alimenticio", comenta Raquel González.

Se puede hablar de que hay una serie de alimentos que son apropiados cuando suben los niveles de histamina, como la manzana o el aguacate, las bebidas de avena o sésamo, las infusiones sin teína, la yema de huevo y las verduras de hoja verde, legumbres -salvo garbanzos- y las carnes, salvo las de cerdo o los derivados, como los embutidos. Alimentos a evitar en estas situaciones: chocolates y derivados, café y té, los mariscos y las conservas, frutas como las fresas, las naranjas o la papaya, los lácteos y los frutos secos, entre otros.

Otra clave para tratar los síntomas es ayudarse de principios que ayuden a respirar mejor, "puesto que la congestión y los problemas respiratorios pueden inducir a brotes acneicos por una falta de oxigenación. Estos brotes son típicos de zonas como las mejillas, zona asociada al pulmón", comenta Bella Hurtado, directora de educación de Aromatherapy Associates.

Cosméticos que podrán paliar los síntomas

Se deberá reducir al mínimo la rutina de belleza para dejar de mandar principios a la piel que pueden producir una sobre activación y un aumento de la sensibilidad o los síntomas que presente. En este sentido, menos es más. "Serán de vital importancia los ingredientes hipoalergénicos, los activos calmantes como la niacinamida, y los principios humectantes poco sensibilizantes, puesto que incluso el ácido hialurónico puede agravar la situación dependiendo de su peso molecular", explica Estefanía Nieto, directora técnica de la firma Omorovicza.

Así, y en la lista de los especialistas y expertos en piel, terapeutas de la belleza, algunos cosméticos recomendados son:
» Jabones afines con la piel como los de Zador.
» Limpiadores suaves, Omorovicza: Cashmere Cleanser (leche limpiadora).
» Cremas hipoalergénicas de Perricone MD.
» Aceites esenciales como los de Aromatherapy Associates.
» Sueros antiinflamatorios, Medik8.
» Mascarillas calmantes, Boutijour Lotus Water Calming Mask.









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