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IoT y estética: cuando la cabina se vuelve inteligente
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El lujo se acerca al bienestar para abrir una nueva etapa de crecimiento
El informe de KPMG identifica el bienestar, la salud y la longevidad como nuevos territorios de valor para las marcas de lujo, que afecta a la belleza profesional
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Fragancias sin alcohol: la nueva frontera técnica de la perfumería
La evolución de las fórmulas acuosas, oleosas y encapsuladas está abriendo nuevas posibilidades para crear perfumes sin etanol, con el reto de mantener difusión, estabilidad, duración y una experiencia sensorial atractiva
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Andorra és Bella: un nuevo encuentro para el sector beauty
Andorra la Vella estrena este octubre una iniciativa que reúne conocimiento, innovación y experiencias en torno a la cosmética, la perfumería, la belleza y el cuidado personal
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CONCURSO BEAUTY MARKET ESTÉTICA
Beauty Market y Janssen regalan 6 packs de cosmecéuticos profesionales para una piel más luminosa, hidratada y rejuvenecida
La cosmecéutica alemana pionera en combinar principios activos farmacéuticos y cosméticos reúne seis tratamientos de alta eficacia para el cuidado integral de la piel.
"La tecnología no es nada. Lo importante es que tengas fe en las personas."
Steve Jobs.
La cabina de estética está entrando en una nueva etapa: la de los espacios conectados. Equipos que registran parámetros, sistemas que almacenan la evolución del cliente y dispositivos capaces de intercambiar información están haciendo que la tecnología forme cada vez más parte del trabajo cotidiano de la esteticista.
Pero una cabina inteligente no significa una cabina automatizada. El verdadero valor del IoT no está en acumular dispositivos, sino en saber interpretar la información que proporcionan y convertirla en mejores decisiones profesionales. La tecnología puede medir, registrar y facilitar el seguimiento; el criterio profesional sigue siendo imprescindible.
También debemos hablar de responsabilidad. Cuantos más datos se generan, mayor es la necesidad de gestionarlos correctamente, proteger la privacidad y formar a los profesionales que trabajan con ellos. La digitalización abre posibilidades, pero también exige conocimiento.
La estética del futuro será probablemente más conectada, más personalizada y más medible. El reto no será tener una cabina más tecnológica, sino conseguir que esa tecnología aporte realmente más valor al cliente y a la profesional.
Participa en nuestra encuesta:
¿Puede la tecnología mejorar la estética sin sustituir el criterio profesional?
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