"Crisis", una palabra que desde hace años escuchamos con mayor o menor virulencia. A pesar de haber dejado atrás lo peor de la misma, es como un eco que rebota incansable y nos recuerda permanentemente que no podemos descuidar ningún frente, y menos el de nuestro negocio.
Exponemos a continuación algunas ideas que debemos tener en cuenta para rentabilizar al máximo nuestro salón de belleza y/o peluquería, especialmente en época de crisis.

Lo primero, y por ende lo más importante que hay que asimilar, es que hay que concienciarse de la necesitad de trabajar duro, tener objetivos claros y ser persistente para alcanzar el éxito. Los siguientes cuatro pasos son pilares fundamentales para comenzar a hacer realidad ese sueño.

Hay que concienciarse de la necesitad de trabajar duro, tener objetivos claros y ser persistente para alcanzar el éxito.

LA CAPACITACIÓN.
Es un paso fundamental antes de emprender cualquier negocio. Trabajar duro pero inteligentemente, y para ello es indispensable tener el máximo conocimiento sobre nuestra especialidad.
Internet contiene un sinfín de recursos para cualquier tema y es el mejor lugar para comenzar a investigar. Allí podremos visitar websites dedicados al mundo de la peluquería, donde además de información específica del sector, también se pueden encontrar las últimas novedades y lanzamientos de las principales marcas de productos y mobiliario, así como ofertas de cursos, seminarios y ateliers impartidos por profesionales. www.beautymarket.es es un muy buen ejemplo de este tipo de portales.

También circulan por la Web informes específicos, e-books o libros electrónicos donde se pueden adquirir conocimientos de todo lo que abarca el mundo de la peluquería, desde la historia hasta las finanzas y las últimas tendencias en desarrollo de negocio. También es válido investigar qué es lo que está funcionando para otros profesionales de éxito.

Todos aquellos que han alcanzado sus objetivos y han podido desarrollar provechosamente su negocio, y por ende se han convertido en profesionales exitosos, han adquirido los conocimientos y habilidades necesarios, tanto desde la práctica como asimilando la información teórica para alcanzar sus sueños. Hay que cultivar el intelecto y sumarlo a nuestras habilidades posibles, para que cada día estemos más cerca de materializar nuestros anhelos. No hay que olvidar que la educación es la llave principal para abrir las puertas hacia el éxito.

METAS.
Hay que fijarse metas realistas a medio y a largo plazo. Es importante hacer un alto en las actividades cotidianas y, lápiz y papel en mano, elaborar una lista de los objetivos que nos planteamos. Es una acción simple y que no lleva mucho tiempo, pero sirve para clarificar hacia dónde tenemos que encauzar nuestro trabajo. Esa es la llave que pondrá en marcha el motor. La relevancia de comenzar siempre con metas pequeñas, y sobre todo realistas, evitará decepciones.

Hay que fijarse metas realistas a medio y a largo plazo. Es importante hacer un alto en las actividades cotidianas y elaborar una lista de los objetivos que nos planteamos.

Un buen ejemplo podría ser comenzar fijando una meta de una cantidad equis de ingresos en 30 días. Esta cifra va a depender de muchos factores. Cada peluquero conoce la situación particular del negocio que desarrolla y puede fijar una cifra alcanzable. No es lo mismo quien recién está comenzando que aquel que lleva muchos años y conoce a fondo sus habilidades y recursos.

EL PLAN.
Indudablemente, cada historia del éxito ha comenzado con un plan, un mapa, el camino que lo ha llevado hacia el logro de sus metas. Es necesario planificar paso a paso cómo alcanzaremos cada uno de nuestros objetivos y metas; si no se hace de esta manera, seguramente terminaremos desviándonos fácilmente del camino hacia la meta que realmente nos hemos impuesto.
El plan debe consistir en pasos pequeños. Planificar cada día, semana, mes y año, con objetivos claros y medibles. Pase lo que pase, digan lo que digan, ¡hay que seguir adelante!

EJECUCIÓN.
Finalmente, es hora de poner el plan en ejecución. Hay que tener presente este dicho: "Lo que piensas, lo que sabes o lo que crees, a fin de cuentas, no tiene grandes consecuencias. Lo único que cuenta es lo que haces".
Verificar el plan cada 90 días y comprobar que las acciones que se están realizando no se aparten del camino elegido, realizar las mejoras que se consideren más convenientes y desechar todo aquello que nos desvíe del logro de nuestras metas.

Lo más importante es estar activo, sin importar cuán pequeño sea cada paso que damos. Es mejor hacer algo imperfectamente que hacer nada sin defecto.
Solamente con persistencia, trabajo duro, esmero y determinación podrás alcanzar el éxito en todo lo que te propongas.
La siguiente cuestión que hay que tener bien presente es que la peluquería es un servicio y por ello la satisfacción de nuestra clientela debe ser una prioridad. Más allá de la profesionalidad en el trabajo propiamente dicha, hay algunas variables que debemos tener en cuenta.


Situación general

La crisis ha sido una realidad a nivel mundial, pero no afecta a todos los países ni a todos los sectores por igual. En España, que en términos de PIB (Producto Interior Bruto) es la octava potencia dentro del ranking de los más de 200 países desarrollados, y ocupa el quinto lugar en la Unión Europea, su renta per cápita la posiciona en vigésimo séptimo lugar, superando en este aspecto a países más desarrollados como Japón, Francia, Italia y Grecia.

Lo más importante es estar activo, sin importar cuán pequeño sea cada paso que damos. Es mejor hacer algo imperfectamente que hacer nada sin defecto.

Del análisis de este tipo de variables se desprende que España posee un gran porcentaje de su población perteneciente a lo que se considera clase media. Este segmento es el responsable del fenómeno de gran consumo observado en los últimos años.
Los hábitos de compra han ido cambiando al ritmo que ha impuesto un mercado que incentivó el crédito y estimuló el consumo masivo. A la que comúnmente conocemos como cesta familiar o elementos de primera necesidad se han ido agregando otros productos o consumos que antes eran considerados superfluos. A los alimentos y a los servicios básicos como agua, luz o gas, se han sumado otros como la telefonía móvil, automóviles, perfumes, cosmética, peluquería. En otras palabras y centrándonos en el sector del estilismo, podríamos decir que los productos e insumos relacionados con el mundo de la cosmética y la peluquería se han convertido en parte de lo que la sociedad española entiende como productos básicos o necesarios para el día a día.

La crisis por la que ha atravesado el sistema capitalista en general, y el de España en particular, ha traído muchas consecuencias. Una de ellas es el cambio de hábitos de consumo. El poder adquisitivo desciende y el consumidor tipo se encuentra que con los mismos ingresos no se pueden adquirir los mismos productos que compraba habitualmente. Es entonces cuando el comprador se convierte en un experto. En términos generales, el consumidor pasa de ser pasivo frente a la compra a ser un consumidor inteligente que busca, compara y encuentra lo que considera "la mejor opción entre las variables de calidad, precio y servicio" (recomendamos el libro Crossumer, de Víctor Gil y Felipe Romero, Ediciones Gestión 2000, que analiza exhaustivamente este tema).
Todas estas variables deben ser tenidas en cuenta por el profesional de la peluquería, que en los tiempos que corren se encontrará con un cliente que compara precios y servicios y que no por ello deja de exigir calidad.

Hay que destacar que mientras estemos sometidos a estos vaivenes financieros nos toparemos con un cliente sensible, especialmente a los precios de los productos cosmético-capilares. No resignará la calidad pero tampoco estará dispuesto a pagar cantidades muy elevadas por ellos.
Afortunadamente los fabricantes y distribuidores están al tanto de estos cambios en el comportamiento del consumidor final y se esfuerzan por proveer de productos que mantengan el equilibrio entre precio y calidad.
Las grandes marcas internacionales hacen importantes campañas de publicidad e invierten importantes cantidades de dinero en diseño y packaging, y todos estos extras recaen directa o indirectamente en el precio final del producto. Por ello es una buena decisión decantarse por productos nacionales que tienen altos parámetros de calidad.


Puertas adentro

La situación actual nos confronta con una realidad innegable. Crisis es igual a menor consumo. Y esta máxima se manifiesta en un descenso de la facturación. Entonces hay que agudizar el ingenio y no decidirse exclusivamente por la salida más simple, que podría ser la reducción de personal, la compra de productos de menor calidad o la disminución de los precios de nuestros servicios.
Es hora de pensar en qué hacer para fidelizar al cliente. Esmerarse en la atención. Recibirlo personalmente cuando entra al salón, darle un trato personalizado y amable, regalarle un extra, que puede ser un masaje capilar o una atención especial. Si no contamos con sistema informático, recurrir al sistema de fichas donde podemos recabar la información sobre lo que cada cliente prefiere y, en base a ello, tener un detalle.

El orden y la pulcritud en el salón no son temas menores. Nuestro negocio tiene que ser un reflejo del respeto que sentimos por nuestra profesión y por la clientela.

El orden y la pulcritud en el salón no son temas menores. Nuestro negocio tiene que ser un reflejo del respeto que sentimos por nuestra profesión y por la clientela.
Si nuestro centro tiene mucho movimiento y suele haber tiempos de espera entre cada cliente, hay que intentar que se sientan a gusto, que el lugar sea agradable, luminoso, ventilado. No descartar la idea de tener una buena cafetera o un dispensador de agua que nos permita ofrecer una infusión o simplemente agua fresca.
Otra cuestión a tener en cuenta es esforzarse por asesorar, no sólo en aquellos aspectos específicos de cada tratamiento, sino ir un poco más allá. En definitiva, que el cliente encuentre en el salón un plus que no sólo lo haga volver sino que lo recomiende a otras personas. El boca-oreja es una de las mejores herramientas del marketing.

Una opción para atraer clientes o engrosar nuestro caudal de habituales en tiempos de inestabilidad financiera es recurrir a la publicidad. Las grandes cadenas se pueden permitir costosos anuncios en televisión y revistas, pero para los negocios medianos y pequeños los canales tienen que ser más modestos. Una buena salida son las publicaciones de barrio, las radios locales y el buzoneo, que no es otra cosa que repartir, en los edificios, tarjetas dando a conocer nuestro negocio y sus servicios. En definitiva, la publicidad, usemos el medio que usemos, debe ser clara, veraz y concisa.
En síntesis, en tiempos de crisis hay que agudizar el ingenio, trabajar con ahínco, cuidar al cliente e intentar adaptarse a los avatares del mercado.









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