El baobab (Adansonia digitata) es probablemente el árbol más conocido en África. Su espesor, su color gris, su tronco fibroso (llegando en algunos casos a más de 25 metros de circunferencia) y la corona grande, estacionalmente desprovisto de follaje, son reconocibles al instante. Los árboles de baobab son extremadamente longevos, con algunos ejemplares que alcanzan hasta 3.000 años de antigüedad.

En algunos países africanos el baobab es considerado un árbol sagrado. Por ejemplo, en Senegal es un árbol nacional y figura estampado en los pasaportes, en Zimbabwe aparece en la moneda del país y en muchos poblados se venera como árbol sagrado y se le hacen ofrendas para favorecer las cosechas, la fertilidad y también para la suerte. Es a menudo llamado "El Árbol de la Vida".

El fruto del baobab

Tiene forma aovada, es muy irregular en su forma, puede medir de 10 hasta 45 cm. Una vez que el fruto está maduro, cae del árbol y al abrirlo encontramos la pulpa deshidratada, con un aspecto polvoriento, de color blanquecino y de sabor ligeramente ácido. El sabor característico de la pulpa, un poco ácido, es debido a la presencia de ácidos orgánicos, tales como: ácido cítrico, tartárico, málico y succínico.

Desde hace siglos se utiliza en muchos países africanos para preparar una bebida (zumo de bouy o gouy) refrescante y energética, rica en fibra, vitaminas, aminoácidos y sales minerales. También se utiliza para preparar helados, batidos o como alimento infantil. El fruto, recién abierto, es consumido también como un caramelo.

Desde la antigüedad se utiliza el baobab para usos cosméticos. Las proteínas, las vitaminas y minerales que se encuentran en la pulpa, en las hojas y en la semilla constituyen un óptimo nutrimento para la epidermis, el cabello y las uñas.

En la pulpa encontramos:

  1. Vitamina A, de efecto alisador y ablandante, útil para el mantenimiento de la integridad celular.
  2. Vitamina B1/B2, que favorecen la síntesis de la melanina.
  3. Vitamina B6 (piridoxina), regulariza las secreciones del sebo de la piel.
  4. Vitamina B4, de efecto termoactivo sobre la piel y sobre el cuero cabelludo, debido a la estimulación de la circulación sanguínea.
  5. Vitamina C, que desarrolla desde el lado biológico una ayuda en la síntesis del colágeno.
  6. Vitamina E, que combate la formación de los radicales libres.
  7. Vitamina F (ácidos grasos polinsaturados), que asegura una óptima hidratación y protección de los tejidos.

Gracias a sus componentes vitamínicos y sus ácidos orgánicos (ramnoso, málico y tartárico) completamente naturales, la pulpa puede retardar el envejecimiento cutáneo manteniendo la piel elástica y brillante. Puede ser aplicada como mascarilla facial o bien en cremas.

Las hojas del baobab

Naturalmente emolientes, ricas en minerales, permiten a la piel alimentarse y regenerarse rápidamente; además actúan como antibacteriano natural, limpian en profundidad dejando una sensación de frescura, retrasando el envejecimiento de la piel. En los antiguos pueblos africanos, los niños y los adultos eran sumergidos en una infusión de hoja de baobab para aliviar las picaduras de insectos, llagas y otras inflamaciones cutáneas.

La semilla del baobab

Representa una parte importante en la composición del fruto (cerca del 40%). Está formado por un sutil epicarpio (externo) con un endocarpio (interno) blanco y aceitoso. La semilla contiene: alfa y betacaroteno, ácidos grasos (palmítico, esteárico y oleico), aminoácidos, taninos, tiamina y riboflavina.

Este aceite (extracto lipólico) obtenido moliendo el núcelo de la semilla en el interior de un soporte aceitoso (Helianthus annuus) se acerca al método utilizado hace siglos en los pueblos africanos. El cataplasma que ellos obtienen exprimiendo la semilla es aplicado sobre quemaduras, abrasiones o hematomas (para aliviar el dolor), en casos de descamación de la piel y para mejora la cicatrización de la piel. Su utilización como cosmético es una valiosa ayuda para devolver a la epidermis de la cara y cuerpo su elasticidad y esplendor.

El extracto lipolico de la semilla, rico en saponinas, representa un extraordinario nutrimento a la epidermis. Su uso diario ayuda a contrastar el paso del tiempo y a descubrir una piel tónica e hidratada. Además, la novedosa técnica de extracción a Ultrasonidos a bajas temperaturas por medio del aceite de girasol permite la extracción de todos los principios activos contenidos en el interior de la semilla de baobab. Es ideal para el tratamiento de la piel seca, predispuesta a la formación de arrugas, dejando sobre la epidermis solamente un ligero velo, no untuoso, y una discreta luminosidad.

El aceite de baobab

Este aceite es altamente nutritivo para la epidermis. Su uso diario ayuda a contrastar el paso del tiempo y a descubrir una piel tónica e hidratada. Es ideal para el tratamiento de la piel seca, predispuesta a la formación de arrugas, dejando sobre la epidermis solamente un ligero velo, no untuoso, y una discreta luminosidad.

El aceite comestible puede aplicarse también a la piel para fines de belleza. "Este aceite es perfecto para las personas con albinismo, ya que protege los daños de la piel por el sol".
El jabón de baobab ayuda a combatir enfermedades de la piel, tales como el acné, quemaduras, eczema y erupciones cutáneas.

En el pelo se puede aplicar solo después de lavarse el cabello como un acondicionador y enjuagando después de unos minutos.
También se puede simplemente añadir una o dos gotas de aceite de baobab a tu acondicionador de forma regular.

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