¿Cómo convertir tu tratamiento facial en una experiencia holística?
Ya dominas las bases de tu tratamiento facial: limpieza, exfoliación, mascarilla, hidratación... ¿Y si dieras un paso más y lo transformaras en una experiencia holística para diferenciarte de la competencia?
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¿Cuál es el objetivo de un tratamiento facial clásico? Calmar el sistema nervioso, reducir la inflamación, revitalizar la piel, devolver luminosidad… ¿Cuál es la diferencia con un tratamiento holístico? Simplemente, adaptar el tratamiento al estilo de vida y a las necesidades de cada cliente.
Se trata de un enfoque que encaja perfectamente con la demanda actual de cuidados personalizados, mediante una sucesión de ingredientes y técnicas que se complementan entre sí. La idea no es ofrecer una solución temporal o rápida, sino abordar las causas subyacentes de los problemas cutáneos.
Generalmente, un tratamiento holístico se asocia a prácticas tradicionales, como la medicina china o el Ayurveda, y a productos naturales y ecológicos, más que a productos químicos. Sin embargo, también se pueden utilizar determinadas tecnologías que se integran de forma armoniosa en el tratamiento facial para estimular la epidermis en profundidad.
El drenaje linfático manual
El sistema linfático —considerado el segundo sistema circulatorio— permite depurar y reciclar el organismo. Pero, a diferencia del sistema sanguíneo, no está impulsado por una bomba como el corazón. Su flujo depende de las pulsaciones arteriales, las contracciones musculares y la respiración.
El drenaje linfático manual es un masaje suave y lento que favorece el movimiento de los líquidos linfáticos y ayuda a eliminar desechos y toxinas. Además, recibir un drenaje linfático puede aliviar el estrés, la ansiedad y las tensiones.
El Gua Sha
Este accesorio asiático, fabricado en cuerno o piedra, permite trabajar suavemente el contorno de la mandíbula, los pómulos, el mentón y el cuello. Practicado de forma regular, proporciona la apariencia de un rostro más esculpido y afinado. Habitualmente utilizado en tratamientos de medicina china, el Gua Sha es conocido por estimular la microcirculación, reafirmar la piel y aportar un efecto lifting natural.
Las ventosas
Otra práctica tradicional. Se trata de pequeñas copas de vidrio que se calientan para relajar los músculos. Generan succión al atraer la sangre hacia la superficie, estimulando la circulación. En el tratamiento facial se utilizan ventosas más pequeñas y suaves, con boquillas de goma, cuyo efecto de aspiración ayuda a reducir bolsas e hinchazón, atenuar las líneas finas y aportar luminosidad al cutis.
Los microcorrientes
El uso de microcorrientes resulta muy atractivo: se trata de un tratamiento no invasivo que no provoca ninguna lesión cutánea. Sin embargo, se considera una alternativa natural a los liftings quirúrgicos y a las inyecciones. No es una tecnología reciente: existe desde la década de 1970 y todavía se utiliza en fisioterapia para aliviar el dolor. En el ámbito estético, permite revitalizar la piel y los músculos faciales.
Funciona mediante electricidad de baja intensidad, aplicada con dos electrodos que tensan los músculos y los tejidos conectivos del rostro. El tratamiento es relajante, pese a una ligera sensación de hormigueo. Los resultados son especialmente visibles en pieles maduras, ya que tonifica, estimula la producción de colágeno y elastina y mejora la textura cutánea.
Los LED
A pesar de su popularidad actual, los LED no son realmente una innovación. La luz roja se utiliza para tratar dolores musculares y articulares. Los fotones de luz roja, que son longitudes de onda lumínicas, son absorbidos por las células y transformados en energía. Esta energía puede estimular la producción de colágeno y elastina. Con más energía, las células pueden reparar la piel, producir nuevas células y aumentar la oxigenación cutánea. El efecto de los LED es lento y progresivo, pero mejora la eficacia de todos los tratamientos faciales y aporta, una vez más, un efecto relajante y antiestrés que favorece la penetración de los activos.
Este enfoque holístico del tratamiento facial va claramente más allá de los cuidados convencionales. Permitirá, gracias a tu experiencia profesional, garantizar a tu cliente una piel luminosa, trabajando de forma natural con el organismo. Al combinar prácticas ancestrales con tecnologías, podrás adaptar el tratamiento facial a cada cliente.
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