En sentido amplio, la celulitis se define como la acumulación localizada de grasas, líquidos y toxinas, caracterizada por cambios en la textura de los tejidos subcutáneos superficiales (la denominada "piel de naranja").

Pero la verdadera celulitis es una enfermedad que no debería ser considerada como un simple concepto estético. No afecta sólo a las células grasas sino también al tejido intersticial y a los vasos sanguíneos más pequeños. En algunos casos llega a manifestarse como una zona enrojecida e hinchada. Aun sin llegar a estos límites, la celulitis puede influir de forma muy negativa en nuestra calidad de vida. Los factores sociales y culturales están relacionados con ciertas enfermedades y tanto los valores estéticos y personales como el papel asignado al cuerpo afectan a la percepción que tenemos de nosotros mismos y a nuestras relaciones sociales.

La celulitis afecta a más del 90% de mujeres, y no hablamos, sólo, de personas obesas. Se centra en las zonas donde las mujeres suelen acumular mayor cantidad de grasas: muslos (las clásicas "pistoleras"), glúteos y caderas. También puede aparecer en rodillas, piernas, región lumbar e incluso cuello, produciendo el llamado "cuello de bisonte".

Tipos de celulitis

La celulitis se puede manifestar de distintas formas, que se pueden agrupar en clases para ayudarnos a identificar cuál es la nuestra:

- celulitis generalizada. Se da en mujeres obesas. Aparece en la pubertad y con el paso del tiempo las manifestaciones son, cada vez, más desfavorables hasta llegar a ocasionar importantes cambios estéticos e incluso afectar a la salud.

- celulitis localizada en ciertas zonas, que llega a originar fenómenos dolorosos.

- celulitis dura. Afecta a mujeres jóvenes, deportistas y de buen físico, cuyos tejidos son firmes, lo que dificulta su localización. Para ello tenemos que recurrir a la prueba del pellizco que hace que aparezca la llamada piel de naranja.

- celulitis flácida. Aparece en personas sedentarias o en aquellas que han abandonado una vida activa. También es el resultado de frecuentes subidas y bajadas de peso.

- celulitis edematosa. La encontramos en mujeres de distintas edades, pero sobre todo en jóvenes y adolescentes afectando, mayormente, a los miembros inferiores. En las mujeres de edad suele presentarse como piernas gruesas.

Causas de la celulitis

En la aparición de este problema confluyen diferentes causas. En primer lugar los factores hormonales, ya que la celulitis suele comenzar en la pubertad, con la aparición de las hormonas sexuales femeninas y los estrógenos. También hay personas no obesas que pueden sufrir este problema debido a antecedentes familiares, debido a la implicación de factores congénitos.

Nuestro estilo de vida también puede ponernos en riesgo de sufrir este problema. Tanto los malos hábitos alimenticios en nuestra vida diaria como los trastornos digestivos pueden ser causas de una deficiente eliminación de lípidos, prótidos y glúcidos. La falta de ejercicio y de sueño, el consumo de sustancias nocivas como el tabaco y el alcohol y el uso de prendas de ropa ajustadas contribuyen a la aparición de celulitis. También es negativo el consumo de determinados fármacos como anovulatorios y corticoides.

Finalmente, es importante reseñar el papel que juegan factores psicológicos como el cansancio, el estrés, la ansiedad, los trastornos afectivos y los conflictos familiares y laborales. Todo esto puede producir alteraciones circulatorias que favorecen la aparición del problema, poniendo de manifiesto, una vez más, la indisoluble relación que existe entre nuestra salud mental y emocional y la puramente física. El bienestar corporal contribuye al psicológico y viceversa y cuidar nuestro cuerpo nos ayuda a lograr una mayor calidad de vida en todos los aspectos.

Una vez que aparece la celulitis es tremendamente difícil de eliminar por completo, por lo que nuestros esfuerzos deben dirigirse a su prevención. La práctica regular de ejercicio físico, sobre todo de deportes como la natación, las carreras suaves, la bicicleta o el aeróbic. Patinar, bailar, subir escaleras o caminar a paso rápido (media hora como mínimo) también contribuye a su prevención.

La prevención es la clave

Modificar algunos hábitos de nuestra vida diaria nos ayuda, también, a mejorar nuestra circulación retrasando la aparición de celulitis. Elevar y estirar las piernas a menudo, no cruzarlas, dormir con ellas ligeramente elevadas, evitar las prendas demasiado ajustadas, los tacones altos, el tabaco y el alcohol, así como ducharse alternando el frío y el calor son medidas que están al alcance de todos y que contribuyen a que llevemos un modo de vida más sano y favorable para nuestro organismo.

Las saunas, los masajes relajantes en piernas y espalda y, en especial, el hidromasaje producen un efecto extremadamente favorecedor sobre nuestro cuerpo, en especial en la zona de las piernas que es la más afectada.

Pero cuando la prevención no ha sido suficiente o la celulitis ya ha aparecido se hacen necesarios otros métodos para tratar de eliminarla. Sin olvidar que nunca es tarde para comenzar a llevar una vida saludable existen tratamientos que nos ayudarán a reducir la celulitis y a lograr un mayor bienestar.

Los masajes y los tratamientos tópicos, como la aplicación de cremas anticelulíticas, mejoran el drenaje linfático y estimulan la circulación. La mesoterapia, es decir, las inyecciones subcutáneas de productos despolimerizantes, es otra de las terapias utilizadas con frecuencia así como la cirugía estética (liposucciones o lipoescultura) y el uso de ultrasonidos para eliminar los nódulos.

Por último, es muy aconsejable someterse a tratamientos de hidroterapia consistente en hidromasajes y duchas a presión y con alternancia de agua fría y caliente.

¡Prepárate para el verano!









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