La innovación en cuidado capilar está avanzando desde las fórmulas centradas principalmente en la fibra hacia soluciones que buscan intervenir también sobre el entorno biológico del folículo. En esta línea se sitúa Peaureva, el nuevo activo de Core Biogenesis basado en un factor de crecimiento fibroblástico 2 (FGF-2) biomimético unido a oleosomas procedentes de semillas de plantas.

El FGF-2 es una proteína de señalización relacionada con diferentes procesos de regeneración tisular y con la actividad de las células de la papila dérmica. El reto para su utilización tópica está en su estabilidad y capacidad para atravesar eficazmente la barrera cutánea. La tecnología desarrollada por Core Biogenesis pretende resolver ambos aspectos utilizando los oleosomas como vehículo natural de transporte.

El oleosoma como sistema de transporte

Los oleosomas son estructuras lipídicas presentes de forma natural en las semillas de las plantas. Core Biogenesis utiliza semillas de Camelina para producir proteínas recombinantes fusionadas con oleosina, una proteína asociada a estas estructuras lipídicas. De esta forma, el mismo sistema biológico permite producir, estabilizar y transportar el activo.

Según la compañía, esta arquitectura protege el FGF-2 y mejora su estabilidad y disponibilidad para su aplicación tópica. El planteamiento es especialmente interesante porque utiliza un sistema de transporte de naturaleza lipídica que busca favorecer la interacción del activo con la barrera cutánea y el cuero cabelludo.

Resultados sobre densidad y calidad capilar

En un estudio clínico controlado con placebo realizado en 40 mujeres de 30 a 55 años con caída asociada a efluvio telógeno, un sérum con un 2 % de Peaureva aplicado dos veces al día mostró, tras 28 días, un aumento comunicado del 33,6 % en la densidad capilar. También se observaron mejoras del 14 % en la relación anágeno/telógeno, del 5 % en el grosor de la fibra y del 17,5 % en la hidratación del cuero cabelludo.

Los resultados proceden de un estudio piloto aleatorizado y controlado con placebo de 84 días, cuyos datos preliminares han sido publicados. El trabajo señala mejoras en densidad, relación anágeno/telógeno, grosor de la fibra y determinados parámetros del cuero cabelludo, aunque también reconoce la necesidad de ensayos de mayor tamaño y con diseños más robustos para confirmar estos resultados.

Una nueva vía para el cuidado del cuero cabelludo

El interés de esta tecnología va más allá de conseguir una fibra capilar visualmente más densa. Su planteamiento pretende actuar sobre señalización folicular, vitalidad del cuero cabelludo, hidratación y equilibrio de la barrera, acercando el cuidado capilar a estrategias de bioestimulación utilizadas en otros ámbitos de la cosmética avanzada.

Para formuladores y profesionales, Peaureva representa una tendencia significativa: utilizar proteínas biomiméticas y sistemas de transporte biotecnológicos para desarrollar activos capaces de interactuar de forma más específica con la biología del cuero cabelludo.

La próxima generación del cuidado capilar puede no centrarse únicamente en mejorar el aspecto del cabello, sino en crear las condiciones biológicas adecuadas para que el folículo mantenga su actividad y vitalidad.









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