Decana en experiencia y con la herencia de la enseñanza, método y forma de hacer de su padre, el mítico Jodi Prió, Mónica dirige en la actualidad dos salones David...David Perruqueries en Barcelona, donde concibe al cliente como un todo en lo referido a la imagen. No se trata solo de peinado, sino de salud capilar, atención, diagnóstico y asesoramiento en un ambiento que invita al disfrute y el bienestar del cuerpo y el relax de los sentidos.

Así es David...David, donde Mónica Prió ha volcado toda su genética y propia maestría, alimentada desde la niñez y la adolescencia por la contemplación y aprendizaje al lado de su padre, pero también el suyo propio, adquirido a golpe de esfuerzo y dedicación extrema.

Porque Mónica es una mujer con los pies en el suelo y la mente preclara, a lo cual acompaña, por supuesto, su pasión artística, pero sin abandonar su faceta de directiva.

Dinámica y comprometida, valiente, alegre y muy segura, Mónica hoy es nuestra protagonista.

Nunca quise ser peluquera. Fue al principio un trabajillo temporal [...]. Resultó que me pareció divertido y estimulante, y pensé que era lo mejor, un chollo de trabajo de tanto que me gustó. Y todavía sigo emocionándome con la peluquería.

BEAUTY MARKET: ¿Cómo es ser mujer peluquera, empresaria a más señas, y no morir en el intento?
Mónica Prió: En esta profesión somos mayoría las mujeres. Es muy común encontrar salones y empresas dirigidos por nosotras mismas. Por eso, en mi caso, personalmente nunca me planteé cuestiones de genero a la hora de desarrollar mi carrera profesional. No he sentido en mi propia piel límite alguno ni ventaja. Es como cualquier otro trabajo que requiera de ti todo el tiempo y energía posibles. ¡Una locura! (Ríe, franca y transmitiendo esa energía que cita Mónica). Pero creo que la clave está en no tomarse nada demasiado a pecho, 'surfearlo' (nos hace un guiño con el gesto y la palabra).

B.M.: ¿Y cómo es ser hija de Jordi Prió?
M.P.: Esto sí que me ha condicionado más. El hecho de que mi padre haya tenido una trayectoria exitosa en el sector de la peluquería sí fue determinante para que yo sintiera cierta responsabilidad en hacer las cosas mejor. Me siento afortunada de haber podido observar y aprender de él. Tuve suerte de ver trabajar a mi padre en sus mejores años, ¡era un gran profesional! (lo dice con admiración no escondida). Durante mi primera etapa fue condicionante porque defendí su sistema de trabajo. Que era muy distinto a lo que se hacía entonces.

B.M.: ¿Peluquera entonces, por genes y convicción?
M.P.: ¡Uy! ¡No,no! (Ríe de forma abierta y franca). Ni una cosa ni la otra. Nunca quise ser peluquera. Esto sí que me lo encontré. Fue al principio un trabajillo temporal mientas acababa mis estudios que tomó sus propios derroteros. Resultó que me pareció divertido y estimulante, y pensé que era lo mejor, un chollo de trabajo de tanto que me gustó. Y todavía sigo emocionándome con la peluquería.

B.M.: ¿Cómo abordaste la profesión desde el punto de vista de la formación? ¿Cómo te educaste para serlo?
M.P.: Después de COU ya llevaba tres años trabajando en un salón. Me saqué el título oficial de FP para poder ser profesora en las academias de mis padres, aunque nunca lo hice. Aún no he dejado de formarme. Me ha gustado mucho lo que ofrecen las marcas. Unas te aportan conocimientos más técnicos, otras más empresariales. A ellas también les interesa que el peluquero tenga formación para defender su marca.

Lo mas difícil de ser empresaria de un salón es estar al tanto de todo, es complicado. Tener varias responsabilidades en las que estar al frente, siempre sin bajar la guardia.

B.M.: En la actualidad, al frente de dos salones David...David. ¿Desde cuándo, en concreto?
M.P.: Abrí el primer David...David en 1996, para entonces ya dirigía los cuatro salones Jordi Prió, quería dar un enfoque distinto con otro sistema de trabajo rompiendo todas las normas establecidas y, funcionó. Pude abrir otros tres salones y convencer a mi padre para transformar los suyos en David...David, llegando a dirigir un total de siete salones a la vez. El último fue en 2016, y hasta ahora.

B.M: ¿Cuál es tu tarea en concreto y en ambos? ¿Cómo es un día en la vida de Mónica Prió?
M.P.: Lo mas difícil de ser empresaria de un salón es estar al tanto de todo, es complicado. Tener varias responsabilidades en las que estar al frente, siempre sin bajar la guardia. La gestión del salón es algo que tengo integrado en mi día a día, he aprendido a manejar el estrés (afirma tranquila y sonriente).

B.M.:¿Y lo más difícil de ser peluquera?
M.P.: La etapa más difícil es la del aprendizaje. Luego, saber centrarse en el tipo de servicio que quieres ofrecer, y el target de clientes al que quieres dirigir tu salón.

B.M.: ¿Cómo has compaginado vida familiar y laboral?
M.P.: Teniendo detrás una red afectiva consolidada. Una unidad en la que poder apoyarme. Aunque a veces puedes llevar a tu hijo más abrigado de la cuenta o con una camiseta y un calcetín de cada color (Mónica es una mujer con las cosas claras a las cuales dota de un gran humor), al final encuentras el equilibrio. La etapa de crianza no dura toda la vida. Son sólo unos años. Luego todo es más o menos normal.

Crecí entre peines y viendo disfrutar mucho a mi padre. Nadie me podría haber enseñado mejor la alegría de vivir de algo creativo, divertido. El poder enseñar a otros lo que sabes...

B.M.: ¿Qué has aprendido de tu padre que no hubieras aprendido con nadie más?
M.P.: Crecí entre peines y viendo disfrutar mucho a mi padre. Nadie me podría haber enseñado mejor la alegría de vivir de algo creativo, divertido. El poder enseñar a otros lo que sabes. Ahora se habla del "happy job" y hay ensayos sobre cómo hacer de tu trabajo un juego. Él ya lo sabía y lo transmitía en sus clases. Yo le hice caso y lo he practicado y predicado siempre.

B.M.: ¿Las mujeres lo tienen más difícil que los hombres en la peluquería?
M.P.: Las personas en general lo tienen difícil. Nunca he sentido, como comentaba antes, que ser mujer me hiciera distinta en el sentido profesional.

B.M.: ¿Crees que la formación actual atiende a las exigencias que los salones necesitan? ¿Cuál sería la ideal?
M.P.: Creo que tiene que haber una formación básica de escuela de peluquería para acceder a la vida laboral. Pero entiendo que es responsabilidad de cada salón formar a su equipo durante todo el tiempo que dure la relación laboral. Cuando dejas de formarte, empieza el declive.

B.M.: ¿Qué lugar ocupa el producto en los salones David...David?
M.P.: Creamos la marca pensando en el modelo de salón/tienda. Es la herramienta y el vehículo de nuestro servicio. Necesitamos el producto para elevar la calidad del resultado final.

B.M.: ¿Ejercéis el diagnóstico y la reventa?
M.P.: Lo primero que hacemos es un buen diagnóstico. Sin eso no se puede saber qué trabajo vamos a hacer. Nos gusta enseñar lo que sabemos a nuestros clientes para que puedan hacer su mantenimiento en casa. Así pueden alargar su visita al salón, cuando vuelven su cabello está bien y podemos hacer mejor nuestro trabajo creativo.

En I.C.O.N. se ocupan de que nos vaya bien. Crean un vínculo de "socios". Entiendo que mi éxito es el suyo también. Así de simple, pero complejo.

B.M.: ¿Cómo enfrenta Mónica Prió la dirección de los equipos?
M.P.: En cada salón hay una persona responsable, es la directora de salón. Se encarga de ayudar y acompañar a cada miembro del equipo para lograr sus objetivos, tanto en cifra como en calidad del servicio. Somos empresa conciliadora. Tenemos sensibilidad con las responsabilidades de nuestras colaboradoras que son cuidadoras y nos adaptamos a sus necesidades de horario.

B.M.: ¿Desde cuándo y por qué con I.C.O.N.?
M.P.: Ya conocía a Jorge Rubín, a Chiara y al equipo de su etapa anterior y cuando supe que tenían su propia marca me lancé a por ello. Ellos fueron los que me enseñaron otro enfoque de negocio, me dieron una fórmula de gestión del salón y la apliqué con éxito.

B.M.: ¿Cuál es el valor diferencial de la marca I.C.O.N. en cuanto a producto?
M.P.: El producto es lo que dicen que es, Es limpio y efectivo. Sencillo y puro. Hay algunas referencias únicas e insustituibles.

B.M.: ¿Y cuál el valor añadido de I.C.O.N. en cuanto a la relación con los salones y el profesional de la peluquería?
M.P.: Se ocupan de que nos vaya bien. Crean un vínculo de "socios". Entiendo que mi éxito es el suyo también. Así de simple, pero complejo.

B.M.: ¿Cómo ha cambiado la peluquería desde tus inicios hasta ahora?
M.P.: El concepto de salón ha cambiado. Ahora se valora mucho la experiencia, el conocimiento y la calidad. La frecuencia de visitas es menor y eso obliga a ofrecer otro tipo de servicios. Estamos más enfocados y especializados. También ha cambiado muchísimo el producto y las herramientas.

Las redes sociales son importantísimas, para comunicar, darte visibilidad e incluso para aprender. Tenemos Instagram activo. Lo utilizamos como portfolio, solo publicamos trabajos hechos en el salón con clientes reales.

B.M.: ¿Y cómo ves tú la evolución de la franquicia en el sector?
M.P.: Creo que hay lugar para todos los conceptos de negocio.

B.M.: ¿Y el producto, la cosmética capilar, en concreto? ¿Crees que el futuro es natural y bio?
M.P.: ¡Por supuesto! Me encanta trabajar con productos respetuosos con el medio ambiente. Es una de las cosas que más han cambiado. Y algo curioso..., el olor de los salones. Recuerdo aquel olor característico a química. Eso ya no existe.

B.M.: ¿I.C.O.N. atiende a esta filosofía?
M.P.: ¡Totalmente! Estoy muy tranquila con I.C.O.N. en este sentido. Sé que cuidan muchísimo la calidad de las materias primas y comparto totalmente su filosofía.

B.M.: Tu producto fetiche de la marca.
M.P.: Hay tres insustituibles (responde rápida), y que son la base de todos nuestros servicios. Shift para empezar, Inner para preparar el cabello y Stainned Glass para sellar y pigmentar. Son básicos para nosotros.

B.M.: ¿Si tuvieras que definir a los salones David...David, cómo lo harías?
M.P.: Salones de peluquería diferentes, con filosofía propia. En David...David la clienta es la protagonista y por eso queremos que se sienta como en casa. Cada corte de pelo, cada peinado, cada tratamiento de belleza se diseña especialmente para el cliente, para que la mujer no solo salga guapa de nuestros centros de peluquería y estética sino que le sea fácil y cómodo de llevar ese peinado, esa apuesta. En David...David hacemos que aparque las prisas y disfrute del momento. Un lugar donde vivir una experiencia. Con un compromiso con la calidad. Somos un equipo compacto y formado por profesionales creativos y técnicos. Todos superconectados con el cliente.

B.M.: ¿Cuál es tu relación con las redes sociales y las nuevas tecnologías, reservas de cita y venta on-line, por ejemplo?
M.P.: Las redes sociales son importantísimas, para comunicar, darte visibilidad e incluso para aprender. Tenemos Instagram activo. Lo utilizamos como portfolio, solo publicamos trabajos hechos en el salón con clientes reales. También tenemos una app del salón desde donde puedes pedir cita, consultar tu historial, y muchas cosas más. Incluso dispone de un enlace directo con I.C.O.N. para tus compras de producto. Nos comunicamos con los clientes a través de whatsapp bussines.

En David...David [...] cada corte de pelo, cada peinado, cada tratamiento de belleza se diseña especialmente para el cliente, para que la mujer no solo salga guapa de nuestros centros de peluquería y estética sino que le sea fácil y cómodo de llevar ese peinado, esa apuesta.

B.M.: ¿Sigues los concursos y certámenes de peluquería? ¿Qué opinión te merecen?
M.P.: No los sigo. Fui jurado en alguna ocasión, pero no me identifico con la competitividad. Siempre he sido más de colaborar que de competir.

B.M.: ¿En tu opinión de qué carece la peluquería española en la actualidad?
M.P.: Sinceramente, veo la peluquería en muy buena forma, vamos a mejor.

B.M.: ¿Y qué le sobra?
M.P.: Ego (no le hace falta decir más).

B.M.: Un sueño.
M.P.: Ya cumplí mi sueño con mi último salón. Quería estar cerca de mi casa y dedicarme a peinar, llevaba 15 años lejos del tocador (enfatiza). Ahora tengo un salón feliz en el que estoy supercómoda y tranquila. Cuidando cada detalle y con tiempo para mí.

B.M.: ¿Y un deseo en general para la profesión y para ti en particular Mónica?
M.P.: Que no dejen de formarse , buscar investigar, probar. Yo (respira y rubrica), seguiré con ello.

B.M.: Por último, y para que se sepa... Tu mejor cualidad como peluquera...
M.P.: La honestidad (y pensamos cuánto de ésta se necesita de modo general en la peluquería y en la vida).









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