En la entrevista, Juan Ramírez nos hace un repaso de la situación actual del sector y de su vida profesional, creciendo al lado de los grandes maestros del momento hasta convertirse en un artista total que maneja a su antojo todas las posibilidades que le ofrecen los medios. Y siempre “cargado de buena energía… y una sonrisa”.

Beauty Market: ¿Cuáles fueron sus inicios?
Juan Ramírez: Mis inicios fueron en el salón de peluquería de mi padre en Barcelona, siendo niño. Cuando llegaba del colegio ayudaba a dar pinzas y rulos hasta que tenía suficientes propinas para comprar chuches. A los trece años empecé a trabajar y a estudiar por la noche. A los quince cortaba el cabello en el salón.

Mi padre era miembro de la junta directiva del Club Artístico de Barcelona, donde se realizaban cursos. Me utilizaban para controlar la puerta del club, pero en estos años de formación pude aprender las técnicas de todos los grandes del momento, como Cebado, Llongueras, Shummi, Gandini, José Luís, Pages, Cordero, Bellver, Urbea y tantos otros, además de conocerlos personalmente, compartiendo charlas y sobremesas. Con diecinueve años impartía mi primer curso como “maestro”, en la sala del Club Artístico.

Y muy importante fue iniciarme en el maquillaje con 18 años; cambió mi concepto de la belleza y se me abrieron muchas puertas. Gracias a ello, y entre otras muchísimas cosas, pude trabajar con Alexandre.

B.M.: ¿Cómo empezó a labrarse un nombre?
J.R.: Para ser reconocido tienes que haber trabajado mucho, estar, moverte, tener un estilo propio. Mis cursos de brushing, corte y maquillaje en el club fueron el inicio.

B.M.: ¿Cuál ha sido el momento clave de su carrera?
J.R.: Cuando dejo todos los negocios, me voy de mi escuela por problemas con el socio y cierro los salones por falta de personal profesional. Entro seis meses en un laboratorio y realizo un trabajo de colorimetría, consiguiendo más de trescientas fórmulas de color para tinte de cabello. Luego estoy un año “sabático”, donde aprendo informática. A partir de ese momento decido no tener ningún negocio con socios ni que necesite personal, y me planteo funcionar como free lance. Actualmente tengo mi estudio, un plató de fotografía y televisión, me dedico a viajar dando mis cursos, pasarelas, televisión, congresos, fotografía, y soy maquillador oficial de la firma D’Orleac.

B.M.: ¿Cómo se definiría?
J.R.: Un alma libre.

B.M.: ¿Cómo definiría su estilo?
J.R.: Técnico, racional y muy femenino.

B.M.: ¿Dónde encuentra su inspiración?
J.R.: En un viaje, en una canción, en una conversación, en la calle, en una fiesta, una cara, una artista, las pasarelas, el cine, mi próximo trabajo. Cualquier cosa que me emocione puede ser motivo de ello.

B.M.: ¿Cuál es su especialidad preferida?
J.R.: La peluquería y el maquillaje juntos, por separado no tiene sentido. Quizá sea la fotografía donde inmortalizo las imágenes, o dar clases… creo que el conjunto es mi especialidad preferida.

B.M.: ¿Cómo definiría su arte?
J.R.: Creador de imágenes de belleza integral.

B.M.: ¿En que se basa para sus creaciones?
J.R.: En un estilo donde peluquería, maquillaje, vestuario, luz, contexto y fotografía van al unísono.

B.M.: ¿Cuál es el secreto de su éxito?
J.R.: Además de la formación, la constancia y la positividad, tener calidad de vida y relacionarse bien con los medios de comunicación.

B.M.: ¿Cuál es su máxima?
J.R.: Vivir y gozar de cada instante.

B.M.: ¿Qué es lo que más le gusta de su profesión?
J.R.: La mujer, la satisfacción de embellecer, y la docencia.

B.M.: ¿Quién ha sido su referente en su profesión?
J.R.: Muchos, pero mi padre y Lluís Llongueras principalmente.

B.M.: ¿Cuáles son las claves para lucir un buen cabello?
J.R.: Conocer tu cabello tratándolo con los productos adecuados, y cuatro cortes mínimos al año.

B.M.: ¿Un buen corte hace milagros?
J.R.: Lo que es un milagro es que te hagan un buen corte, ja, ja, ja,… Técnica, visagismo, y adaptarlo a la personalidad del cliente. Aunque parezca mentira, está al alcance de muy pocos.

B.M.: Trabaja para diferentes marcas ¿Cómo es su relación con ellas?
J.R.: En general, tengo muy buena relación con todas, pero en España si no consumes varios diezmiles de euros al año en productos de peluquería y eres cliente VIP, cuesta que te promocionen. Desde hace más de diez años que estoy con D’Orleac y las marcas de cosmética son más abierta en este sentido.

B.M.: ¿Cómo definiría la peluquería española?
J.R.: Un referente mundial. Los peluqueros españoles en el extranjero somos muy valorados y admirados.

B.M.: ¿Qué es lo mejor y lo peor de la peluquería española?
J.R.: Lo mejor es el equilibrio de técnica y creatividad. Lo peor, el egocentrismo.

B.M.: ¿Cómo está el nivel de la peluquería en España?
J.R.: Comparado con el resto del mundo el nivel es de los más altos; comparado con nosotros mismos, en general es bajo.

B.M.: ¿Está devaluada la profesión?
J.R.: La profesión en si, no; lo que está cobrando la mayoría por sus servicios, sí.

B.M.: ¿Qué cree que le falta a la peluquería española para tener mayor presencia internacional?
J.R.: Estamos en un buen momento. En todos los congresos internacionales hay una presencia importante, pero no tenemos ninguna ayuda oficial como tienen otro sectores de la moda. Esto ayudaría mucho.

B.M.: ¿En qué país están los mejores estilistas?
J.R.: Para mi, en España. El concepto del trabajo, técnica y creatividad, hasta ahora estábamos muy bien.

B.M.: ¿Cuáles considera que son los principales centros de tendencias?
J.R.: Hay tantas tendencias como creadores, pero las pasarelas de moda, los iconos del cine y la música siempre han sido el centro de las tendencias.

B.M.: ¿Qué es lo que se lleva ahora?
J.R.: Hay muchos estilos diferentes que se llevan, pero predominan, en el corte, los asimétricos; en el peinado, la forma con tenacillas o planchas; en el color, el contraste; en el maquillaje, los colores cítricos o turquesas y esa tendencia maravillosa de labios rojos.

B.M.: ¿Qué es lo que viene? ¿Qué tendencia cree que triunfará esta temporada?
J.R.: Quiero creer que viene una mujer más femenina, más peinada, y seguirán los labios rojos haciendo furor, por lo menos es por lo que yo apuesto.

B.M.: ¿Le gustan los medios de comunicación digitales?
J.R.: En estos momentos se hacen imprescindibles. La inmediatez, casi a tiempo real, hace que la información digital deje casi obsoletas las noticias publicadas en medios impresos.

B.M.: ¿Qué puede ofrecer Internet al sector?
J.R.: Ya lo está ofreciendo. Podemos encontrar noticias, vídeos, fotografías. Podemos comunicarnos con asociaciones o peluqueros y maquilladores de todo el mundo, con nuestros clientes, publicar, comprar, vender, marketing digital...

B.M.: ¿Cómo utiliza usted los nuevos medios digitales?
J.R.: A diario entro en mi Facebook, donde me comunico con profesionales y medios de todo el planeta. Me informo de lo que está ocurriendo, publico mis noticias y próximos eventos. Puedo vender mis cursos a todo el mundo y, de hecho, prácticamente sólo los vendo por Internet a través de mi web: www.juanramirez.es, en Facebook: www.facebook.com/?sk=lf#!/, en Beauty Market: www.beautymarket.es, o en otros portales.

B.M.: ¿Cómo se imagina los salones del futuro?
J.R.: Debo ser muy malo imaginando. Hace venticinco años cobraba unos veinte euros por solo el corte, más lavar, peinar... la guerra con la competencia era a ver quién cobraba más ¡¡¡ahora la guerra es a ver quien cobra menos!!!... ¡imposible de imaginar!... O que existieran peluquerías chinas que, por esos veinte euros de hace veinticinco años, te corten el cabello, te hagan un masaje por toda la espalda y te rematen con un final feliz, ¡¡¡increíble!!!...

Puestos a imaginar me gustaría que fuese una peluquería o centros de imagen de autor, que desaparecieran las franquicias, que solo enriquecen a los inversores de ellas y se aprovechan de la ilusión de profesionales que invierten lo que no tienen y acaban arruinándose, habiendo abusos de todo tipo. Hay auténticos dramas.

Como decía, me la imagino de autor, como los médicos. Cada uno con su consulta, su equipo y cobrando lo adecuado, estipulando unos mínimos. En las grandes ciudades, centros como la Teknom, donde los mejores especialistas de la imagen compartan el espacio. También estar en la Seguridad Social, ya que aliviamos muchas depresiones y hacemos un bien a la sociedad. E incluso en la educación básica, donde debería impartirse protocolo obligatoriamente, enseñar a conocer su cabello y su piel, cómo cuidarlos o qué tipo de maquillaje deben llevar en cada ocasión. Centros de imagen personalizada. Y con los avances de la tecnología se me ocurren muchas cosas más pero son de ciencia ficción... ja, ja, ja,... lo dejamos aquí.

B.M.: ¿Qué consejos le daría a los peluqueros para triunfar en su profesión?
J.R.: Formación, formación y formación.

B.M.: ¿Qué recomendaría a los jóvenes que desean seguir su profesión?
J.R.: Que se enamoren de ella. Cuando te enamoras, el tiempo y el dinero te importan poco.

B.M.: ¿Cuál es su proyecto futuro?
J.R.: Ya estoy en mi proyecto. Tengo mi estudio, un plató de fotografía y televisión, ubicado en Valldoreix, una zona residencial de Barcelona. Es un espacio plural dirigido a empresas, profesionales y particulares, donde hago asesorías, estudios de imagen personalizados, maquillaje, peluquería, cursos, fotografía, grabo mis vídeos y programas de televisión, conectado a la red, bien relacionado con los medios de comunicación. Viajo cada quince días por toda España y extranjero para cubrir algún evento y soy maquillador oficial de una gran marca. No se me ocurre un proyecto mejor.

B.M.: ¿Cómo se ve en el futuro?
J.R.: Con más conocimientos y con la necesidad de transmitirlos. Viajando más, creando imágenes e impartiendo masters class. La fotografía y la docencia son mi mayor satisfacción.

B.M.: ¿Cómo es cuando no trabaja?
J.R.: Soy una persona tranquila, pero terriblemente inquieto y positivo. Casi siempre estoy conectado, pero también sé desconectar. La música me transporta, me emociona… Otra de mis facetas es que soy Dj, aunque ahora sólo pincho en las fiestas de los amigos, y claro, me encargo de poner la música a mis eventos. Mi vida tiene una banda sonora, busco gozar con todo, rechazo en un instante cualquier cosa negativa, intento absorber todo lo bello que me rodea, cargarme de buena energía… y sonreír.

B.M.: ¿Dedica a su actividad demasiado tiempo?
J.R.: Creo que nunca es demasiado tiempo, siempre y cuando sea creativo. Mi profesión también es parte de mi ocio, llevo treinta y cinco años en ella; ojala pudiese seguir otros tantos más.

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