Curtido en estas lides desde sus inicios en distintas formas y maneras, lo mismo conoce una gran academia que ha pertenecido a grandes cadenas como ha hecho trabajos para backstages y pasarelas, Jose Salinas es sin duda un profesional destacado de la peluquería que hoy dirige con acierto y satisfacción plena Limbo Hair Club, su salón sito en La Roca del Vallès, Barcelona.

Recientemente integrado en la UPE, Unió de Perruquería i Estética Vallés Oriental, es vocal de la misma, junto a nombres de gran calado como lo son Xavier Arcarons, Bibiana Serra, Montse Morella, Marc Calvache, Mery Galan, Sònia Massagué, Inma Señé y Neus Rof, bajo la presidencia de Pilar Pérez Laredo (Bellesa Essencial de Granollers).

Salinas es vivo ejemplo de la necesidad del asociacionismo en nuestro país y en una profesión que peca en exceso de individualismo, quizá también por desmesura de protagonismo derivado de su vena más artística, sin excluir por supuesto, una coyuntura e idiosincrasia propia de una sociedad alejada histórica e histriónicamente y en demasía de tales compromisos.

Hoy queremos saber cómo funciona un salón fuera del circuito y las exigencias de las grandes urbes y ciudades, pero no por ello, menos referente ni influyente en cuanto a consumidores y servicios.

Jose Salinas, además, es un peluquero excelso, que tiene a bien regalar a sus clientes con el dominio de su técnica, aprendida a golpe de esfuerzo, formación y reciclaje y un currículum y destreza propia que lo coloca junto a las grandes estrellas. A las pruebas me remito...

Soy muy activo, muy emprendedor, necesitaba trabajar en algo en lo que nunca pudiese estancarme y que fuese creativo, técnico, poder conversar con personas de todo tipo y estar siempre superándome a mí mismo.

BEAUTY MARKET: ¿Cómo sobrevive a los tiempos (y más en los últimos) una peluquería de una población pequeña?
JOSE SALINAS: Se vive gracias al trabajo constante y al amor a nuestro trabajo (lo lleva escrito en la frente Jose Salinas, la adoración a la profesión que procesa, la peluquería). Tanto mi socia Marta Cañadas como yo, hemos conseguido crear una clientela estable. Sin ese gran porcentaje de clientes estables que confían en nosotros, ni en La Roca ni en ningún sitio se podría hablar de un salón rentable. No importa (reflexiona Jose, tras un breve silencio) que el salón esté situado en una pequeña localidad o una gran ciudad, el cliente volverá si lo que tú le propones sobrepasa sus expectativas, en ese caso si se tiene que desplazar, lo hará. Pero si ofrecemos lo mismo que todos, evidentemente la próxima vez irá a cualquier otro salón. Siempre existe rotación en un salón, pero lo importante es que el que se fue, vuelva, y el que viene de nuevo, se quede. Tenemos que ser capaces de no solo satisfacer a nuestros clientes, sino de sorprenderlos y darles más de lo que ellos se imaginaban.

B.M.: ¿Desde cuándo peluquero y por qué?
J.S.: Desde los 14 años, (43 ahora, ríe) siempre lo he sido, la peluquería me lo ha dado todo y yo a ella también. Soy muy activo, muy emprendedor, necesitaba trabajar en algo en lo que nunca pudiese estancarme y que fuese creativo, técnico, poder conversar con personas de todo tipo y estar siempre superándome a mí mismo. Simplemente es la profesión más bonita del mundo.

B.M.: ¿Lo mejor de ser peluquero?
J.S.: Lo mejor es poder ser uno mismo, siempre. Poder superarse cada día, nutrirte de creatividad, perfeccionarte técnicamente, crear lazos de confianza con tus clientes, relaciones profesionales honestas, lo mejor de ser peluquero es que tú eres dueño de tu destino

B.M.: Lo peor..., si es que lo hubiera.
J.S.: No hay nada malo en ser peluquero, quizás lo más complicado es la gestión de la profesión, me refiero como gremio profesional, necesitamos más unión entre profesionales, para valorizar nuestra profesión y para darle el lugar que se merece. La vida cotidiana hace que te centres en lo tuyo sin mirar más allá y eso es peligroso, para tu salón, para tu creatividad, para tus gestiones… Lo peor es el aislamiento profesional. Hay que tener cuidado con eso. Por eso es bueno que se creen asociaciones como la UPE.

La UPE quiere motivar, remotivar e incentivar a la profesión, a los profesionales, a los y las que empiezan, a quienes están terminando y a los que vendrán detrás de nosotros.

B.M.: ¿Cuál es tu relación con la Unió Perruqueria i EstèticaValles Oriental?
J.S.: Hace relativamente poco que una llamada de mi amigo Xavi Arcarons me hizo que me uniera. Me hace mucha ilusión, aprendo mucho. He podido reencontrarme con amigos de la profesión, son unos cracks cada uno de ellos y los escucho con mucha admiración. Tenemos además muchísimas ganas de hacer evolucionar las cosas (suspira), Jose es un libro abierto en cuanto a sentimientos) y crecer conjuntamente como gremio. Me motiva muchísimo poder seguir aprendiendo, aportar experiencia, aportar formación, con proyectos asumibles y sin duda benéficos para todos, funcionando como un equipo.

B.M.: ¿Cuál ha sido desde entonces y es ahora la relación entre vosotros, los miembros de UPE?
J.S.: Somos todos peluqueros, barberos y esteticistas, de los que estamos detrás de tocadores y al pie del cañón (hace un gesto de reafirmación con sus manos), con un propósito clave: reposicionar el sector dándole fuerza, unión, y una nueva dimensión socioeconómica. En temas como ofrecer facilidades burocráticas, formación técnica y /o comercial, bolsa de trabajo, comunicación, etc. Cada uno de los miembros aporta sus conocimientos y competencias al servicio de la Unión. Tenemos relaciones muy constructivas basadas en la confianza y la honestidad y respeto mutuo. Yo salgo siempre muy motivado de nuestros encuentros y siento mucha admiración por mis compañeros.

B.M.: ¿Qué persigue esta “Unión” en concreto?
J.S.: Hacer las cosas bien, sin prisas, paso por paso, como se hacen las cosas en el salón, sin saltar etapas básicas. Tenemos que crecer en cuanto al número de socios porque cuando tratemos de negociar o reivindicar delante de instituciones y organismos oficiales, por el interés común de la profesión no es lo mismo ser 100 que 10.000, los beneficiados seremos todos. La Unión quiere motivar, remotivar e incentivar a la a profesión, a los profesionales, a los y las que empiezan, a quienes están terminando y a los que vendrán detrás de nosotros. Las peluquerías sufrimos una presión fiscal nunca vista desde que en 2011 el gobierno nos subió el IVA del 8% al 21%. Sufrimos de intrusismo y de una competencia sin igual desde que ciertos “centros” pueden abrir incluso sin ninguna formación ni exigencia. Sin hablar del tema domicilio. Si no queremos que los salones de peluquería, estética, barberías, sigan cerrando, está pasando, si queremos que nuestro salón perdure en el tiempo, si queremos que negociar el tema del IVA, hay que movilizarse conjuntamente, no podemos ir cada uno por un sendero diferente.

Todos los peluqueros tendríamos que estar agregados al gremio de nuestra zona, y cuanto más unidos estemos, mejor para todos. Tenemos que esforzarnos entre todos, y solo con esfuerzo obtendremos recompensas.

B.M.: ¿Jose, la unión hace la fuerza...?
J.S.: ¡Sí! (reitera, lo tiene claro). Si nos aislamos cada uno en nuestro salón, no crecemos colectivamente. Asociarse al gremio de tu zona tiene muchas ventajas para la profesión, y no solo asociarse sino participar y aportar. La peluquería y la estética son profesiones vivas, de vida, de evolución, y como tal tenemos que actuar conjuntamente, los unos con los otros y crear un sector unido y fuerte. Todos los peluqueros tendríamos que estar agregados al gremio de nuestra zona, y cuanto más unidos estemos, mejor para todos. Tenemos que esforzarnos entre todos, y solo con esfuerzo obtendremos recompensas. Queremos que la profesión obtenga el reconocimiento.

B.M.: ¿Pero, el asociacionismo en general sirve para algo realmente en este país?
J.S.: El asociacionismo en general, sí, por supuesto. Tenemos ejemplo de muchos colectivos sociales o profesionales que han evolucionado mucho, crecido, ganado en reputación y en consideración gracias al esfuerzo colectivo. Cierto que muchos sectores estamos acomodados y por esto nos vemos como nos vemos a nivel socioeconómico, pero tenemos que inspirarnos de quienes han conseguido sus objetivos para conseguir los nuestros.

B.M.: ¿Cuál es la definición del buen peluquero?
J.S.: Honestamente es un conjunto de varios factores, como saber escuchar y que te guste escuchar, se necesita paciencia y empatía y un buen estado físico y mental. A la clientela hay que ofrecerle diferentes opciones sobre su estilo, solucionar sus problemas para peinarse y para mantener su cabello sano. Hay que estar muy bien formado técnicamente. Formación continua siempre, esa es la clave. La mediocridad no sobrevive, un buen peluquero no puede conformarse con “esto ya está bien así”, un buen peluquero cuando termina su trabajo y mira a su cliente o clienta se tiene que decir “lo he bordado”. Hoy en día hay muchos avances tecnológicos, mucha formación disponible, muchas marcas excelentes, hay que saber escoger todos nuestros recursos disponibles y no conformarse nunca con la mediocridad.

A la clientela hay que ofrecerle diferentes opciones sobre su estilo, solucionar sus problemas para peinarse y para mantener su cabello sano. Hay que estar muy bien formado técnicamente.

B.M.: ¿Cómo aprendió José Salinas peluquería?
J.S.: En una academia de Granollers, se llamaba Clips Difussio. De la mano de Rosa, Ana... (recuerda), eran buenas profesoras, me gustaba tanto ir que a menudo me quedaba a comer con ellas y también estudiaba por las tardes. ¡Todo el día!! (Ríe divertido). Después hice varias formaciones en otras academias de Barcelona tipo Cebado, Raffel Pages, en las que aprendí muchísimo y en el gremio de Barcelona con Fragoso y Cía., preparando campeonatos (sin participar) hasta altas horas de la noche, con 18 años…Así aprendí peluquería y así aprendí que seguiría siempre aprendiendo. La formación es la clave, repito.

B.M.: ¿Y cómo te reciclas?
J.S.: Actualmente asisto a diferentes formaciones para ver qué hay fuera de nuestra zona de confort. Imparto formaciones los lunes bajo mi propia estructura "Formaciones con Feeling", por Instagram podréis ver algunas cosillas. Me formo para formar, y me formo para trabajar en mi salón. Soy una persona muy inquieta y necesito aprender y cada día darme alas. En esta profesión si no te vas actualizando y asistiendo a formaciones te acomodas y eso se nota en tus trabajos, en tu actitud y en tu facturación. Así que hay que seguir …. Y nunca parar. Esta profesión es así.

B.M.: ¿Con qué equipo cuentas?
J.S.: Con mi socia Marta, y yo, y la verdad es que nos apañamos muy bien. Muy bien organizados y muy bien estructurados como binomio. Compartimos una agenda que nos permite rentabilizar el tiempo, trabajar con serenidad sin pausa, pero sin prisas, atendiendo a nuestra clientela de forma personalizada. He tenido la suerte de poder dirigir a equipos de 10 - 15 personas, he disfrutado muchísimo en pasarelas de moda, en espectáculos y demás, pero ahora estoy en otro punto de mi vida más sereno, llevo mucho bagaje, y este modelo de trabajo en binomio, dúo, pareja laboral y nuestra organización me permite hoy en día una calidad de vida personal y profesional que estoy disfrutando muchísimo. Como dice mi amigo Roberto Chozas, nos dejes de sonreír, y eso es lo que busco.

B.M.: ¿Qué piensas de premios e iniciativas como por ejemplo los premios Fígaro? ¿Participas?
J.S.: No he participado nunca, sí que ayudé en backstage para mi ex marca (Aduho) a la cual le debo mucho de lo que soy hoy. Pero no, no es mi ilusión ser parte de premios. (odio perder -ríe-, ¡es broma!, bueno no… ¡Nos encanta Jose, franco y sin nada que esconder). He disfrutado mucho en los backstages de premios, y he conocido a grandes profesionales de nuestro país, he aprendido de estas experiencias y he vivido la organización interna y cómo son “por dentro” estos eventos, y sin ninguna duda agradezco a la gente que lo hace posible y todos los recursos y esfuerzos que invierten en ello para darle visibilidad a nuestra profesión.

He decir que el Instagram de Limbo Hair Club es nuestra red social más activa. Comunicamos novedades en producto, o no solo novedades sino tratamientos u otras soluciones que forman parte de nuestro ADN desde los inicios.

B.M.: ¿Y de las redes sociales, Limbo Hair Club y Jose Salinas qué opinan? ¿Participan de las mismas?
J.S.: Pues he decir que el Instagram de Limbo Hair Club es nuestra red social más activa. Comunicamos novedades en producto, o no solo novedades sino tratamientos u otras soluciones que forman parte de nuestro ADN desde los inicios. Exponemos nuestros trabajos, aportamos consejos, concursos para conmemorar alguna fecha señalada. Nos dirigimos a nuestra clientela y a la clientela potencial, o a curiosos simplemente. No estamos todo el día publicando, pero mantenemos una “relación estable” con Instagram. En cuanto a mí, personalmente, cada vez soy más reservado de mi intimidad. Aunque reconozco que las redes me ayudan a mantener contacto con gente que por razones de distancia o de ajetreo no puedo ver muy a menudo.

B.M.: ¿Cómo es tu día en tu vida?
J.S.: (Se sorprende y confiesa...) Pues tengo mis rutinas (vuelve a reír). Me gusta desayunar con un café y el periódico, con calma y relajado y a poder ser sin que me hablen mucho. Depende si trabajo por la mañana o por la tarde me organizo siempre para poder hacer deporte y tener un momento de descanso. Mientras trabajo es 100% a darlo todo, y mientras no trabajo una actividad física es necesaria y por supuesto estar bien organizado para poder pasar tiempo con familia y amigos.

B.M.: ¿Dónde te encuentras más a gusto, el styling, en el corte, en el color …?
J.S.: En el corte y en el color… He de confesar que en la primera etapa tiraba más de corte, pero ahora mismo me gusta más y me siento muy cómodo en color. Aunque en realidad me gusta hacer todo tipo de prestaciones. Me siento cómodo en todo, porque disfruto de todo.

B.M.: ¿Cuál es tu política respecto a los precios? ¿Subes tarifas con respecto al IPC?
J.S.: ¿Cómo? (Se pregunta y nos pregunta, con sorpresa). Si subiéramos los precios cada vez que sube el IPC cerraríamos todos. De la misma manera que no pudimos subir los precios cuando nos subieron el IVA 13 puntos. Quien asume estas barbaridades es el salón: recortando y ajustándose el cinturón y perdiendo margen. El IPC sube, para nosotros y para nuestros clientes, la vida es cara para los salones y para nuestros clientes. Las facturas de suministros son desorbitadas para todos. Pero nosotros como salón, no podemos, no llegamos a seguir el ritmo del IPC, imposible. La tarifa de un salón tiene que ser justa y coherente con el servicio que ofrece y la calidad de los productos con los que trabaja. Eso es darle valor a tu trabajo y hacerse respetar. Así creamos nuestra tarifa. El IPC influye, sí, la verdad, todo influye, pero no lo determina porque sería inviable.

Soy de los que piensan que primero has de aprender, dejarte enseñar, y adquirir experiencia antes de abrir tu negocio, así solo te faltará experiencia como gerente de salón.

B.M.: ¿Qué le falta o de qué adolece la peluquería actual?
J.S.: Falta unión y cohesión como colectivo profesional. Falta consciencia de formación. Falta ayuda institucional para que el sector se estabilice. Tenemos también mucha ayuda de marcas en cuanto a marketing, y academias y formadores que hacen un trabajo formidable. Yo amo esta profesión, me gusta focalizar sobre lo positivo, y en cuanto a lo negativo, lo mejor, no tirar nunca la toalla.

B.M.: ¿De la peluquería se vive?
J.S.: Por supuesto. Se vive y se disfruta. Y no necesariamente has de tener un salón. También como asalariado en un buen salón que sepan valorarte puedes ganar lo suficiente como para vivir perfectamente. Es cierto que soy de los que piensan que primero has de aprender, dejarte enseñar, y adquirir experiencia antes de abrir tu negocio, así solo te faltará experiencia como gerente de salón: proveedores, suministros, impuestos, autónomos y seguridad social, bancos, pero de todo se aprende. Formarse en gestión de equipos, en liderazgo, en gestión del tiempo y del estrés te hace ganar en calidad de vida profesional, en rentabilidad y por lo tanto en calidad de vida personal y serenidad mental.

B.M.: ¿Un sueño por cumplir? (profesionalmente)
J.S.: Hacerle un corte y color a Rapunzel (Jose es un profesional como la copa de un pino, pero no solo eso, es ingenioso, inteligente y divertido, da gusto hablar con él). Y seguir viajando gracias a mi profesión.

B.M.: Y otro cumplido…
J.S.: Haber viajado, sin duda.









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