PFAS: el fin de una era en la cosmética y el comienzo de una estética más consciente
La prohibición de los llamados 'químicos eternos' obliga al sector de la belleza a replantear fórmulas y valores, abriendo paso a una cosmética más segura y responsable
-
Microagujas cosméticas: innovación al servicio de la piel
-
Rejuvenecer gracias al yoga facial
Cada gesto deja huella en el rostro. El yoga facial propone trabajar la musculatura, la respiración y la relajación para complementar los tratamientos estéticos y favorecer una piel de aspecto más descansado y luminoso.
-
Que no te afecte el hate: cómo afrontar los comentarios de odio y proteger tu reputación en redes sociales
¿Estás en crisis? ¿Te amargan y afectan en demasía los comentarios de odio en redes sociales? ¿Te sientes perseguido? Tranquilo, te damos 3 sencillos consejos para acabar por fin con las consecuencias de los temidos haters
-
Body Transformation Duo, el nuevo tratamiento corporal en casa que redefine y regenera la piel
Una rutina corporal en dos pasos diseñada para mejorar visiblemente la firmeza, hidratación y textura de la piel desde casa.
-
CONCURSO BEAUTY MARKET ESTÉTICA
Beauty Market y Janssen regalan 6 packs de cosmecéuticos profesionales para una piel más luminosa, hidratada y rejuvenecida
La cosmecéutica alemana pionera en combinar principios activos farmacéuticos y cosméticos reúne seis tratamientos de alta eficacia para el cuidado integral de la piel.
Durante años, los PFAS (sustancias per- y polifluoroalquiladas) han estado presentes de forma silenciosa en numerosos productos cosméticos y estéticos. Utilizados por su capacidad para aportar resistencia al agua, textura sedosa y mayor durabilidad, estos compuestos químicos se integraron con naturalidad en maquillajes, cremas, protectores solares y tratamientos profesionales. Hoy, sin embargo, la evidencia científica y la presión regulatoria marcan un punto de inflexión: los PFAS están siendo prohibidos.
Conocidos como “químicos eternos”, los PFAS no se degradan fácilmente ni en el medio ambiente ni en el organismo humano. Su acumulación ha sido relacionada con alteraciones hormonales, problemas inmunológicos, toxicidad hepática y posibles efectos cancerígenos. Para un sector como el de la estética, íntimamente ligado al cuidado de la salud y el bienestar, esta realidad no puede ser ignorada.
La prohibición progresiva de los PFAS —ya en marcha en distintos países y especialmente relevante en el marco de la regulación europea— supone un desafío, pero también una oportunidad. Desafío, porque obliga a marcas, proveedores y profesionales a revisar formulaciones, protocolos y hábitos de consumo. Oportunidad, porque abre el camino hacia una cosmética más segura, transparente y alineada con los valores que cada vez demandan más clientes.
Las esteticistas desempeñan un papel clave en esta transición. No solo como usuarias de productos profesionales, sino como prescriptoras de confianza. Informarse sobre ingredientes, exigir fichas técnicas claras y apostar por marcas comprometidas con la eliminación de sustancias nocivas es hoy parte del ejercicio profesional responsable. El conocimiento se convierte, una vez más, en una herramienta de protección tanto para la profesional como para el cliente.
Este cambio también invita a replantear el concepto de eficacia. Durante demasiado tiempo se ha asociado el rendimiento de un producto a efectos inmediatos o a una cosmética “de larga duración”, sin cuestionar el impacto a largo plazo. La innovación actual demuestra que es posible obtener resultados visibles y seguros sin recurrir a compuestos persistentes y potencialmente peligrosos.
La prohibición de los PFAS no debe entenderse como una amenaza para el sector estético, sino como un paso necesario hacia una práctica más ética, saludable y sostenible. La estética del futuro no será solo la que embellece, sino la que cuida, previene y respeta tanto al cuerpo humano como al entorno.
Como profesionales, estamos ante la oportunidad de liderar este cambio. La confianza de nuestros clientes se construye no solo con resultados, sino con decisiones conscientes. Y hoy, decir no a los PFAS es también decir sí a una estética más segura y con futuro.
Recomendamos












