La neurocosmética, o la también llamada cosmética inteligente, da un paso más y nace para aportar sensaciones y conectar con el estado de ánimo para producir bienestar, y de paso, dar salud y belleza a la piel. Mientras que la cosmética convencional se basa en principios para conservar la piel, la neurocosmética estimula el sistema nervioso para aportar bienestar, nutrientes, hidratación y energía, entre otros, con el objetivo final de mejorar la piel.

Según el Departamento de Farmacia y Tecnología Farmacéutica de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Granada, la cosmética actúa directamente sobre la parte del cuerpo que queremos mejorar; en cambio, la neurocosmética combina los recursos neurofarmacológicos con fines cosméticos. Interviene sobre mecanismos neurofisiológicos que actúan como mediadores para producir de forma indirecta el efecto cosmético deseado.

¿Cómo funciona la Neurocosmética?

Los recientes estudios en este campo auguran buenas previsiones para el futuro de la cosmética estudiada desde la ciencia, pues se ha demostrado que las células cutáneas se controlan por neurotransmisores que transmiten información al tejido nervioso y el cerebro actúa con toda clase de estímulos, como las endorfinas para ofrecer bienestar, o bien con olores, texturas y sabores. Algunos ejemplos de este tipo de cosmética los tenemos en cremas que nutren pero que aportan vitalidad, o bien en perfumes que nos dan olor pero que, gracias a sus principios naturales, también nos relajan.

Beneficios de la neurocosmética

Como se suele decir muchas veces, la piel suele ser el espejo que transmite cuál es nuestro estado de ánimo interior. Por lo que las emociones se manifiestan en la epidermis a través del color, el aspecto, el tipo de piel (más seca, rugosa…), al tacto, etc. Este tipo de cosmética de los sentidos estimula las betaendorfinas o moléculas del bienestar de la piel para aportar, por ejemplo, máxima hidratación.

Por otro lado, influye directamente en aspectos estéticos como las arrugas, la sequedad, la pigmentación o la seborrea, mejorando sus principios para conseguir una solución adecuada. Es más, la neurocosmética aporta otro tipo de beneficios terapéuticos asociados con el sistema inmunológico, gracias a las acciones fisiológicas y psicológicas, e incrementan la concentración de anticuerpos. Es importante destacar la reducción del estrés o los beneficios en la prevención de problemas cardiovasculares.

Tipos de neurocosméticos y sus ventajas

Una gran parte de los principios activos con los que trabaja esta cosmética son naturales, basados en aceites de uso terapéutico, con el fin de estimular el sistema nervioso central. Se buscan ingredientes que activen los sentidos, ya sea por su aroma y textura, y que activen los neurotrasmisores que están relacionados con el desarrollo cerebral.

Es recomendable su aplicación por la tarde o la noche, en un ambiente relajado y bajo una atmósfera de quietud para que los efectos sean mejores. Para una rápida y efectiva absorción, es mejor aplicar tales cosméticos tras una ducha o baño y después del hidratante o crema que suele ser más frecuente. Pueden presentarse en forma de geles, cremas, perfumes, bálsamos o espumas y tienen texturas más bien ligeras y olores que ofrecen algún tipo de estímulo.

Entre los cosméticos que ofrecen energía destacan los que llevan azahar, que a su vez hidrata y da vitalidad; o el extracto de albaricoque, muy utilizado en geles para realizar baños revitalizantes. Los que actúan sobre la renovación celular son el bisabolol, el té verde, que contiene polifenoles e inciden en los neuroreceptores de las células de la piel, o el aloe vera, que también tiene muchas otras propiedades.

Los principios utilizados en neurocosmética, más comunes como calmantes, son la flor de manzanilla, mientras que para el bienestar y la relajación destaca la naranja, que también da frescor a la piel, o el extracto de árnica, que hidrata la piel. El extracto de lavanda proporciona un efecto sedante único, además de hidratar la epidermis. Muchos de ellos son derivados de los péptidos y de los aminopéptidos.
Mientras, el aceite de oliva ofrece una sensación equilibrante y cuida la piel en gran manera. Otros principios cada vez más utilizados en la cosmética inteligente son la rosa mosqueta, los extractos de algas o la manteca de karité.









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