Más de uno de cada dos dirigentes de microempresas no anticipa ni crecimiento ni retroceso de su facturación, según el barómetro de coyuntura de Fiducial. En un contexto económico y político tenso, muchas empresas de proximidad se preparan, sobre todo, para mantener su nivel de actividad.

Desde hace varios meses, numerosos responsables de microempresas comparten la misma sensación: la actividad se mantiene, pero ya no avanza realmente. Los costes siguen ahí, los clientes también, pero sin un verdadero impulso. Esta percepción, ampliamente compartida, encuentra ahora un reflejo numérico en el último barómetro de coyuntura de Fiducial, elaborado por Ifop.

Según el estudio, el 53% de los dirigentes de microempresas prevé una situación de estancamiento de su actividad en 2026. En otras palabras, más de uno de cada dos empresarios no espera ni un aumento ni una caída de su cifra de negocio. Solo el 22% considera que su actividad crecerá en 2026.

Este nivel supone un descenso respecto a años anteriores. Por el contrario, la proporción de quienes anticipan una bajada de su actividad disminuye ligeramente, hasta el 25%, frente al 30% registrado en el cuarto trimestre de 2024. El estancamiento se consolida así como el escenario central, subraya el barómetro.

Un clima general percibido como muy deteriorado

Esta postura prudente se inscribe en un clima general considerado muy degradado. De hecho, el 84% de los dirigentes de microempresas se declara pesimista respecto al contexto general de los negocios en Francia. Esta valoración negativa se refiere menos a su propia empresa que al entorno económico en su conjunto.

La desconfianza hacia las decisiones nacionales es especialmente elevada: el 87% de los dirigentes afirma no confiar en las medidas económicas anunciadas o aplicadas por el Ejecutivo. Se trata de uno de los niveles de confianza más bajos registrados desde el inicio de las encuestas.

El barómetro también pone de relieve tensiones más frecuentes, aunque sin un deterioro brusco: el 41% de los dirigentes declara afrontar dificultades financieras, una cifra al alza (+3 puntos) respecto al trimestre anterior, sin que ello se traduzca en una oleada de destrucción de empleo.

La proporción de quienes anticipan una bajada de su actividad disminuye ligeramente, hasta el 25%, frente al 30% registrado en el cuarto trimestre de 2024. El estancamiento se consolida así como el escenario central, subraya el barómetro.

A finales de 2025, el 8% de los responsables afirma haber contratado o prever contrataciones, mientras que el 6% indica haber suprimido o plantearse suprimir puestos de trabajo. Estos niveles se mantienen similares a los observados un año antes.

Prioridad: mantener la actividad

Un elemento relevante es el desfase entre la percepción de los dirigentes y ciertos indicadores económicos. Aunque la valoración del clima empresarial se ha deteriorado notablemente a lo largo de 2025, los datos sobre empleo y quiebras empresariales resultan menos alarmantes, según el barómetro.

El estudio atribuye este deterioro del ánimo empresarial más a un contexto político considerado inestable y preocupante que a una caída brusca de la actividad en sí. De cara al próximo año, los dirigentes de microempresas afrontan su actividad con mayor prudencia que en los dos ejercicios anteriores. El crecimiento deja de ser la hipótesis mayoritaria. En un entorno económico y político percibido como degradado, el reto ya no es tanto crecer como resistir.









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