Linfedema no es lipedema: en qué se diferencian y cómo tratarlo
El linfedema y el lipedema suelen confundirse, pero responden a causas y síntomas distintos que requieren un abordaje médico-estético específico, tal y como explica el Dr. Hamidreza Eskandari
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Linfedema o lipedema son términos ampliamente utilizados en el campo médico y estético pero a nivel general plantea dudas, existiendo un gran desconocimiento sobre cada uno: “Linfedema se da cuando existe una acumulación anormal de líquido proveniente de la linfa (rico en proteínas) en tejido subcutáneo, ya sea por un fallo o bloqueo en el sistema linfático. Por lo general se manifiesta con una hinchazón persistente (unilateral o asimétrica) o con una sensación de pesadez y endurecimiento progresivo de la piel, o en fases ya másavanzadas, cambios cutáneos como la fibrosis", nos comenta el Dr. Eskandari, director de las clínicas Golden Estética en Madrid (Calle Garcilaso, 7) y Viena.
A diferencia del lipedema, que es simétrico, doloroso a la palpación y afecta casi siempre a ambas piernas, el linfedema presenta un signo clínico característico: el signo de Stemmer positivo, que indica dificultad para levantar la piel en la base de los dedos. La hinchazón o celulitis por grasa localizada suele ser blanda, reversible con el reposo y no presenta la misma evolución ni las alteraciones del drenaje linfático. En casos dudosos, se apoya el diagnóstico con pruebas como la linfogammagrafía, el linfoscintigrama o la linfografía con ICG.
Con el linfedema conviene estar atentos, ya que de no tratarse adecuadamente, podría generar complicaciones importantes de salud: “Por ejemplo, infecciones recurrentes como celulitis o erisipela, dolor crónico y limitación funcional que reduce la capacidad de movimiento, cambios cutáneos progresivos incluyendo fibrosis y engrosamiento de la piel, ansiedad, depresión, alteración de la imagen corporal o en casos avanzados, úlceras o problemas dermatológicos severos, por ello se considera una enfermedad crónica que afecta la salud física y emocional, no sólo la apariencia”, matiza el Dr. Eskandari.
Uno de los mejores tratamientos para tratar el linfedema es la TDC, o dicho de otra manera, la Terapia Descongestiva Completa que incluye cuidado de la piel, drenaje linfático manual (DLM), vendajes multicapa de compresión en la fase intensiva, prendas de compresión a medida en la fase de mantenimiento y ejercicio terapéutico adaptado: “Combinar estas medidas provoca una reducción significativa del volumen, una menor sensación de pesadez y también menos episodios de infección, junto a una mejora clara en nuestra calidad de vida. En los casos que no responden al tratamiento conservador, hay técnicas quirúrgicas como las anastomosis linfático-venosas o los trasplantes de ganglios linfáticos que pueden mejorar la evolución, pero siempre realizadas en centros especializados”.
¿El linfedema no tiene cura?
Efectivamente, el linfedema es una enfermedad crónica que puede mejorar notablemente pero que no tiene una cura definitiva, por lo que el manejo debe ser cuidadoso y bien coordinado: “Recomiendo a todos, esteticistas y terapeutas, reconocer los signos de alarma y derivar rápidamente al paciente a un especialista cuando haya hinchazón persistente, asimetría o antecedentes de cirugía o infecciones, evitar masajes fuertes, maniobras profundas o técnicas agresivas que puedan empeorar la inflamación. También les invito a formarse en drenaje linfático manual específico y en principios de compresión terapéutica, trabajar coordinados con un equipo médico y con fisioterapeutas especializados en linfedema, médicos vasculares o cirujanos reconstructivos, y educar al paciente sobre el cuidado de la piel, protección de la extremidad, control del peso y actividad física segura”, concluye el doctor.
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