Según CB Insights, en 2023 la industria cosmética generará 800.000 millones de dólares, un 50% más que en 2017, cuando la facturación alcanzó los 530.000 millones. Esta evolución tiene dos principales catalizadores: el aumento de la esperanza de vida y las nuevas generaciones.

A este respecto, si hace dos décadas se esperaba que viviésemos a nivel global 67,4 años de media, hoy esta previsión ya supera los 72 años. Así, el cuidado de la piel ha sido y será la línea de negocio más rentable del sector, con una cuota de mercado superior al 35%, según los datos que recopila Statista.

Las nuevas generaciones, los influencers del sector beauty

Por otro lado, las nuevas generaciones y su manera de consumir están suponiendo un cambio sin precedentes en la industria. Los canales de acceso a estos productos se han multiplicado exponencialmente gracias a Internet y las redes sociales. Ahora, el comprador no tiene que acercarse a una tienda, sino que dispone de un catálogo infinito a su disposición en un solo clic. Ya en 2017 los conocidos como millennials (nacidos entre 1980 y 2000) consumieron un 25% más de cosméticos que dos años antes. Es más, consumen y mucho, belleza, con 6 o más productos al día, según NPD.

La belleza en las redes

En 2021 se vieron cada día más de un 1 millón de videos de belleza en YouTube. Casi un 70% de las compras están influenciadas digitalmente.

A esto se une el hecho de que cada vez más hombres consumen cosmética.

Las compañías de belleza aumentan sus dígitos de ganancias

Según las previsiones de los expertos, las diez mayores compañías del sector ganarán en conjunto casi 51.000 millones de dólares en 2021, un 6% más que el año pasado.

El S&P Global Luxury, compuesto por las 80 mayores empresas cotizadas cuyos negocios están relacionados con la producción o, la distribución de bienes de lujo o que ofrecen servicios en este ámbito, incluye entre sus filas a cuatro firmas cosméticas. Se trata de Estée Lauder, Shiseido, AmorePacific e Interparfums. Entre ellas, la favorita de los expertos es, sin duda, la compañía fundada por Josephine Esther Mentzer, más conocida como Estée Lauder, y su marido Joseph Lauder en 1946.

"El consumo de perfumes representa un 20% del total de la industria de la belleza", según Stanpa.

Vale en bolsa más de 70.000 millones de dólares, gana más de 1.700 millones y factura casi 15.000 millones en los más de 150 países en los que está presente. Entre sus más de veinte marcas se encuentran algunas como Bobbi Brown, M·A·C, Too Faced o Tom Ford Beauty. Para Deborah Aitken y Maxime Boucher, analistas de la industria de Bloomberg, la firma está confirmando con sus cifras "las rentables mejoras en los modelos de China, Asia y el cuidado de la piel. Con casi el 50% de los ingresos y más del 80% de los beneficios, el cuidado de la piel impulsa su éxito".

Otra de las empresas que ha salido de compras para reforzar su negocio ha sido Shiseido. La marca nipona se hacía en 2020 con el cien por cien de la empresa estadounidense Drunk Elephant por 845 millones de dólares.

Shiseido, además y con esta adquisición, ha comprado el concepto de "belleza limpia", ya que Drunk Elephant es conocida por sus fórmulas libres de ingredientes con mala reputación y por su filosofía sostenible. De ahí que conecte tan bien con esta parte de la población.

Por su parte, la surcoreana Amorepacific, un conglomerado de la belleza y los cosméticos defiende uno de los márgenes brutos más elevados del sector.

En el caso de la francesa Interparfums, una de las grandes multinacionales de la perfumería, aunque tiene una recomendación de venta, cuenta a su favor con la importancia de este segmento. Según Stanpa, Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética, "el consumo de perfumes representa un 20% del total de la industria de la belleza".









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