Las mascarillas faciales negras, con base de carbón, se han convertido en un auténtico fenómeno en las redes sociales, donde las fotos y los videos de personas que las utilizan se han multiplicado en los últimos meses

La Federación Francesa de Empresas de Belleza (FEBEA) encontró que varias "mascarillas negras" disponibles on-line en Francia no cumplen con la normativa europea sobre cosméticos y ha advertido a los consumidores que deben ser cautelosos.

La popularidad de estos productos está ahora en entredicho debido a los comentarios de usuarios decepcionados y a varios artículos publicados que advierten a los consumidores sobre los riesgos asociados a estas mascarillas de moda y hasta qué punto pueden irritar la piel.

Llamativo es el caso de la maquilladora profesional Cachet Raynor, que probó una mascarilla facial negra de Amazon que le costó sudor y lágrimas conseguir despegar de su rostro. Para dar prueba de ello, compartió un video en Twiter en el que intenta desesperadamente quitarse la mascarilla, acumulando más de 15.000 visualizaciones.

Según la FEBEA, ninguno de los productos analizados está cumpliendo con las normas europeas de etiquetado. Además, se observaron incoherencias entre la lista de ingredientes y la información sobre la vida útil del producto. También recuerda que existe una amplia gama de productos totalmente conformes a la normativa.

"Recientemente, reacciones adversas como irritaciones, quemaduras y alergias han sido denunciadas por los usuarios", confirma la Federación Francesa de Empresas de Belleza.

Los expertos de FEBEA han comprobado algunos de los productos más populares para verificar su etiquetado y han descubierto que la composición real de las mascarillas no ha sido evaluada.

"Ninguno de los productos analizados está cumpliendo con las normas europeas de etiquetado. Además, se observaron incoherencias entre la lista de ingredientes y la información sobre la vida útil del producto. Por otra parte, ninguno de estos productos, aunque se compran en una tienda on-line francesa, están etiquetados en francés, algo que es obligatorio. Los productos parecen fabricarse en China", advierte la FEBEA.

El sindicato afirma que ha alertado inmediatamente a las autoridades francesas sobre el hecho de que ni los fabricantes ni los distribuidores de lo tres productos más populares cumplen sus obligaciones legales, con las posibles consecuencias para la salud que ello conlleva.

FEBEA recuerda que está disponible en el mercado una amplia gama de productos de marcas reconocidas y totalmente conformes a la normativa.









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