La ley del espejo, una regla mágica que puede ayudarnos
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"No vayas fuera, vuelve a ti mismo.
En el hombre interior habita la verdad".
Agustín de Hipona, más conocido
como San Agustín; téologo y obispo,
es uno de los cuatro Padres de
la Iglesia de Rito Latino (354-430).
Manteniendo con un cliente una conversación me decía que no sabía exactamente qué le podía pasar, ya que hacía todo cuanto estaba en sus manos para desempeñar bien los negocios, pero la realidad era que llevaba años sin salir del mismo punto, sin progresar, arrastrando la misma situación. Justificándose argumentaba que quizás era una racha de mala suerte o que alguien del exterior le había enviado energía negativa.
Muchas veces buscamos la solución en el exterior o asignamos la causa del problema al mundo ajeno, cuando en realidad el problema y la solución la tenemos en nosotros mismos. La realidad de nuestra vida es el espejo que refleja nuestro corazón, nuestro interior. Si no cambiamos nuestro interior y únicamente esperamos que cambien los otros y las situaciones, no conseguiremos cuanto deseamos.
Los problemas que surgen en la vida suceden para darnos cuenta de algo importante. Todo problema tiene una solución. Disponemos de la fuerza necesaria para resolverlos y el proceso de dicha solución es descifrar el mensaje o esencia que viene a ofrecernos el problema para que aprendamos algo que nos hará progresar.
Si al mirarnos en un espejo detectamos que estamos despeinados, ¿verdad que no se nos ocurrirá alargar la mano y peinarnos a través del espejo?
Nada puede cambiar si uno no cambia en su interior.
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