"El progreso y el desarrollo son
imposibles si uno sigue haciendo las cosas
tal como siempre las ha hecho".
Wayne W. Dyer (1940-2015), escritor estadounidense.

La progresiva prohibición de los PFAS, conocidos como "químicos eternos", marca un punto de inflexión para la estética profesional en Europa. España y Francia avanzan, bajo el marco regulatorio europeo y con especial impulso el francés, hacia la eliminación de estas sustancias, a partir de enero 2026, por su persistencia ambiental y sus posibles riesgos para la salud.

Durante años, los PFAS han estado presentes en cosméticos de larga duración y productos waterproof. Hoy, su retirada obliga a la industria a reformular y a los profesionales a revisar criterios de selección, protocolos y discurso hacia el cliente.

Para la esteticista, este cambio no es una amenaza, sino una oportunidad: reforzar su papel como prescriptor informado, apostar por marcas transparentes y alinearse con una estética más segura y sostenible, cada vez más demandada por el consumidor.

Un próximo horizonte es el de luchar por una belleza profesional eficaz, responsable y coherente con la salud y el medio ambiente. Porque el futuro de la estética no solo se mide en resultados visibles, sino en decisiones conscientes.

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