La moda de hacerse tatuajes crece en Corea del Sur, a pesar de que allí se considera una actividad ilegal. En ese país, aproximadamente 20.000 tatuadores trabajan en la clandestinidad, ya que legalmente se les considera desempleados. A pesar de la mayor demanda de este servicio, la Asamblea Nacional no considera una prioridad el hecho de legalizar la actividad del tatuador. Es más, las leyes surcoreanas, aprobadas por el ejecutivo de Park Geun-hye, primera presidenta de Corea del Sur, consideran los tatuajes un procedimiento médico que solo pueden efectuar doctores titulados en clínicas y hospitales. Por lo tanto, los profesionales de este oficio se ven obligados a trabajar de forma clandestina, en estudios ilegales.

El tatuador Kim Ki-bok, miembro de la asociación Tattooist, cree que la profesión se podría legalizar dentro de tres o cinco años.

La postura del gobierno perjudica a clientes y profesionales del tatuaje. Cada vez hay más ciudadanos que se tatúan, pero el 99% lo hace en estudios ilegales. De ahí que se denuncien malas prácticas, debido a la desregulación, tal y como dejó claro el diputado Kim Chon-Jin, cuando presentó una propuesta -a finales del año pasado- para legalizar estos procedimientos.

El tatuador Kim Ki-bok, miembro de la asociación Tattooist, cree que la profesión se podría legalizar dentro de tres o cinco años. A ello contribuiría -en opinión de Kim Ki-bok- la cada vez mayor demanda y aceptación social del tatuaje que choca con la sociedad conservadora surcoreana.

Los medios y su presión en pos de la legalización

Daniel Snoeks es un australiano famoso por su aparición televisiva en el programa Non-Summit en la televisión surcoreana. En el programa, inmigrantes de varios países visibilizan sus opiniones e ideas sobre diversos temas en coreano. Con solo 20 años, Snoeks es la cara visible de uno de los programas con más audiencia de los últimos años.

Desde que Snoeks aparece en la pequeña pantalla, ha cambiado la percepción social del tatuaje. Antes, hacerse un tatuaje era propio de criminales y delincuentes.

El presentador australiano lleva tatuadas sus manos y gran parte del cuerpo. Y ahí está el quid de la cuestión. Snoeks quiere aprovechar su tirón televisivo para ejercer presión y que se legalicen los tatuajes en el país. Con sus apariciones en los medios, los coreanos ven, por primera vez, a un personaje televisivo con tatuajes en el cuello y las manos.

Desde que Snoeks aparece en la pequeña pantalla, ha cambiado la percepción social del tatuaje. Antes, hacerse un tatuaje era propio de criminales y delincuentes. Ahora, los tatuajes se perciben como un fenómeno que está de moda, especialmente entre los jóvenes. Algo está cambiando en la mentalidad surcoreana.

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