Ha tratado siempre y desde muy joven el cuerpo humano. Comenzó su labor en el ámbito hospitalario y, más tarde, Assumpta Altisén se decide por la estética: “Encontré en el camino personas que me explicaron cómo a través de la estética podía hacer también la terapia que me gustaba. Y así llegue hasta aquí.” Esta catalana universal dirige desde hace más de 14 años el centro que lleva su nombre, Assumpta, con una hermosa y reveladora leyenda en la placa que lo presenta: Estética y belleza integral. Amistad, Sentimientos, Silencios, Utopías, Masajes, Palabras, Tratamientos y Amor. “Una palabra para cada letra que contiene Assumpta. Todo lo que deseo compartir con las personas que se acercan hasta aquí”, explica.

Assumpta se coloca sobre almohadones blancos y una crisálida y sostiene la imagen de su abuela Paca. En este espacio, Assumpta Altisén aplica uno de sus tratamientos, la cromo-armonía musical: “El blanco porque admite todas las energías. Es sinónimo de luz, o sea, de vida. Trabajo estados de ánimo, maneras de ser, de estar... Y aplico el color que a la persona le falta para obtener el equilibrio. A la par suenan músicas adecuadas a la vibración del color.” En este camino que se ha trazado, su abuela Paca fue la primera en enseñarle los secretos de la vida. Confiesa que siempre le acompaña. “De ella –asegura Assumpta–, aprendí lo que era la energía femenina, la sutileza, la dulzura, la decisión, el empeño... Con ella supe qué es en realidad la sabiduría”. Dice haber heredado algunas de sus cualidades: el cariño, la alegría, una fina ironía... Por eso, hoy, quiere asomarse a nuestras páginas con Paca, su abuela, quien de modo inseparable le acompañó y acompaña todavía.

Beauty Market: Assumpta, ¿cuál es su definición de la estética?
Assumpta Altisén: No lo duda. “En la estética está la palabra ética, la cual, a veces, se olvida.”

B.M.: Un recuerdo...
A.A.: “Muchos, muchos.... Pero al igual que he hablado de mi abuela Paca, he de hablar también de mi padre, la energía masculina que equilibra con la de mi abuela, y quien me enseñó cosas también inolvidables.”

B.M.: Su mayor gratificación...
A.A.: “Me siento feliz con lo que hago. Ésa es la mayor recompensa.”

B.M.: Una virtud...
A.A.: “El aprender.”

B.M.: Un defecto...
A.A.: “Muchos, pero quizá la impotencia cuando me doy cuenta que no puedo hacerlo todo.”

B.M.: Un sueño, algo aún por conseguir...
A.A.: “Cuando algo pido, me lo exigo a mí misma. El secreto está en tener la fuerza necesaria para ello.”









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