Ómnibus VI: qué implica la reciente aprobación del Parlamento Europeo
El Parlamento Europeo respalda una propuesta para flexibilizar ciertas normas sobre cosméticos.
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El Parlamento Europeo dio luz verde el pasado 29 de abril al paquete legislativo conocido como Ómnibus VI, con una amplia mayoría de votos. El texto, previamente acordado por las comisiones de Medio Ambiente y Mercado Interior, fue aprobado sin cambios, lo que supone un respaldo claro a la propuesta inicial. A partir de ahora, la iniciativa avanzará hacia las negociaciones interinstitucionales, el llamado trilogio, paso previo a su adopción definitiva por el Parlamento y el Consejo.
Situación actual de la normativa
En la Unión Europea, las sustancias clasificadas como CMR (carcinógenas, mutagénicas o tóxicas para la reproducción) están prohibidas en los productos cosméticos. Estas se dividen en tres categorías: 1A, 1B y 2, en función del nivel de evidencia sobre sus efectos.
La evaluación de estas sustancias corresponde a la Agencia Europea de Sustancias Químicas (ECHA), que asesora a la Comisión Europea en su posible clasificación. Una vez que una sustancia es catalogada como CMR, las empresas disponen de un plazo de 18 meses para reformular sus productos. Tras ese periodo, los productos afectados deben retirarse del mercado, salvo en casos donde se concedan excepciones específicas.
Principales cambios propuestos
La propuesta se enmarca dentro de un conjunto de medidas orientadas a simplificar la regulación química en la Unión Europea. Entre los puntos más destacados se encuentra la ampliación de los plazos para que las empresas retiren productos que contengan sustancias CMR.
En concreto, el nuevo texto plantea extender este periodo hasta aproximadamente dos años y medio en los casos en que no se haya solicitado una exención. Además, en determinadas circunstancias, podría concederse una prórroga que superaría los seis años.
El sector también había manifestado inquietud por la posible clasificación como CMR de compuestos como el paracimeno o la acetofenona, habituales en perfumería, así como por la complejidad de los procesos para obtener exenciones.
Una de las medidas que se barajó inicialmente —permitir el uso de ciertas sustancias clasificadas como cancerígenas por inhalación o ingestión en productos de aplicación tópica— fue finalmente descartada tras la oposición parlamentaria.
Visión de la industria
Desde la organización Cosmetics Europe, su director general, John Chave, valoró positivamente la propuesta, señalando que avanza hacia una reducción de la carga administrativa sin comprometer los estándares de seguridad.
En la misma línea, la Federación Francesa de Empresas de Belleza (FEBEA) calificó el acuerdo como equilibrado. Según Brice Leclerc, su director científico, la iniciativa aporta mayor previsibilidad al sector y permite a los fabricantes reformular productos con un enfoque más riguroso y basado en la evidencia científica.
Leclerc recordó además que el riesgo de una sustancia depende de su uso y del nivel de exposición, citando el caso del etanol, que resulta seguro en aplicaciones como desinfectantes de manos o productos de perfumería. También destacó que los plazos adicionales responden a las necesidades reales de la industria.
Posturas críticas y preocupaciones
Por otro lado, diversas organizaciones han expresado su desacuerdo con la flexibilización propuesta. La ONG Générations Futures considera inaceptable ampliar los plazos para la retirada de productos con sustancias CMR, especialmente teniendo en cuenta que su clasificación ya implica procesos largos a nivel europeo.
Asimismo, la Alianza para la Salud y el Medio Ambiente (HEAL) valoró positivamente el rechazo de ciertas exenciones, pero insistió en que las próximas homologaciones deben reforzar la protección del consumidor. Sandra Jen, responsable del programa de salud y productos químicos, subrayó la necesidad de que todas las partes implicadas prioricen la salud pública en la toma de decisiones.
Con el inicio del trilogio, el futuro de Ómnibus VI queda ahora en manos de las instituciones europeas, que deberán encontrar un equilibrio entre la competitividad del sector y la seguridad de los consumidores.
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