Investigadores encuentran un vínculo entre los cosméticos y rastros de contaminantes en el cuerpo
Un estudio reciente apunta a que reducir el uso de productos de cuidado personal puede disminuir la presencia de ciertas sustancias químicas en pocos días
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Un grupo de investigadores franceses ha identificado una relación directa entre el uso de cosméticos y la presencia de rastros de contaminantes químicos en el organismo. El trabajo, publicado el 22 de abril en la revista científica Environment International, revela que limitar el uso de estos productos puede traducirse en una reducción rápida de determinadas sustancias en el cuerpo.
El estudio ha sido desarrollado por equipos del Inserm, la Universidad Grenoble Alpes y el Cnrs, y se centra en compuestos como los disruptores endocrinos, entre ellos el bisfenol A. Los resultados sugieren que incluso una reducción breve en el uso de cosméticos puede tener efectos medibles.
Menor uso, menor exposición
Para llevar a cabo la investigación, se pidió a cerca de un centenar de estudiantes de Grenoble, de entre 18 y 30 años, que redujeran durante cinco días su consumo habitual de productos como champús, jabones o maquillaje. Además, utilizaron alternativas proporcionadas por los científicos, libres de fenoles sintéticos, parabenos, ftalatos y éteres de glicol.
Tras comparar muestras de orina recogidas antes y después del experimento, los investigadores observaron una disminución significativa de varios contaminantes. Entre los datos más relevantes:
- El ftalato de monoetilo se redujo aproximadamente un 22 %.
- El metilparabeno descendió cerca de un 30 %.
- El bisfenol A (BPA) registró una caída de alrededor del 39 %.
Este último compuesto, clasificado como disruptor endocrino por organismos oficiales, ha sido asociado a diversos problemas de salud, como alteraciones hormonales, infertilidad o ciertos tipos de cáncer.
La importancia de una regulación más exigente
Desde el Inserm recuerdan que el bisfenol A está prohibido en Francia en productos cosméticos desde hace años, aunque su presencia residual puede explicarse por procesos de fabricación o contacto con envases.
Los autores del estudio consideran que estos resultados respaldan la necesidad de reforzar la regulación, no solo en la composición de los productos, sino también en los procesos industriales y de envasado.
Según Claire Philippat, investigadora del Inserm y coautora del estudio, reducir el uso de cosméticos puede ayudar a disminuir la exposición individual, aunque advierte de que no es suficiente: “también es fundamental avanzar hacia normativas más estrictas que limiten la presencia de estas sustancias”.
La industria llama a la prudencia
Por su parte, la Febea, organización que agrupa a las empresas del sector en Francia, ha subrayado que las sustancias mencionadas están sujetas a controles regulatorios rigurosos en el marco de la normativa europea.
Desde la federación explican que la posible presencia de cantidades mínimas de bisfenol A solo se acepta cuando es técnicamente inevitable y siempre que no represente un riesgo para la salud. Asimismo, consideran que algunas conclusiones del estudio se apoyan en hipótesis que requieren mayor validación, especialmente en lo relativo al impacto real de estas exposiciones a largo plazo.
En conjunto, el estudio abre la puerta a un debate más amplio sobre el uso cotidiano de cosméticos y la importancia de seguir avanzando hacia fórmulas y procesos cada vez más seguros.
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