El almeriense Antonio Tapia es uno de los cirujanos estéticos más prestigiosos del país. En la década de los 80 introdujo la liposucción. En los años 90 dio a conocer la técnica SMAS (Sistema Músculo-Aponeurótico Superficial) que aborda el lifting tratando el rostro de una manera global. Desde la Clínica Quirón, donde visita a 1.000 pacientes anuales, el doctor Tapia critica la lucha de precios y la excesiva comercialización de una rama "muy bonita" de la medicina, "ya que no trabajas con un material estático, sino con un ser vivo al que has de aumentar su autoconfianza". En su opinión, la única solución posible es volver a las raíces de la especialidad.

Beauty Market: "Quien viene con un defecto físico está sufriendo, y de eso trata la medicina: de aliviar el dolor". Así lo aseguraba usted en una entrevista. Una visión que choca con el concepto de medicina plástica y estética actual: parece que la belleza es lo más importante. ¿Cuál es su opinión al respecto?
Antonio Tapia: El concepto de belleza es muy general. Cuando un paciente acude a la consulta de un especialista se debe a que sufre un desequilibrio estético, según su criterio, que se puede denominar belleza si así se prefiere. Un criterio que el paciente no puede precisar, en numerosas ocasiones, pero sí puede localizar. Y así lo hace: en el rostro, la nariz, las caderas, el pecho, etc. Esa molestia puede llegar a ser una verdadera obsesión o patología de frustración. Ahí reside nuestro trabajo como médicos: actuar para centrar el motivo de sus problemas, equilibrarlos y/o solucionarlos.

B.M.: Como introductor en nuestro país de la liposucción y el lifting facial SMAS, ¿cómo valora la línea que sigue la cirugía plástica y estética en España? ¿Y fuera de nuestras fronteras?
A.T.: Hoy en día, la especialidad se sitúa en un nivel alto en nuestro país, aunque se prodría mejorar si no estuviera tan comercializada. Lemas como "todo vale" o "tú más que yo" se han acentuado a raíz de la crisis económica. Lo mismo sucede en los países más desarrollados, como Estados Unidos o Latinoamérica. Ahí, la lucha de precios se ha recrudecido por cantidades verdaderamente ridículas que desmerecen la especialidad.

B.M.: En general, ¿el sector funciona al mismo nivel que el resto de Europa? De no ser así, ¿cómo se podría mejorar?
A.T.: El problema que mencionaba antes ocurre en toda Europa. La única solución posible es volver a las raíces de la especialidad. Es necesario empezar en la cirugía general, seguir en la plástica y reconstructiva y quien lo desee, acabar en la cirugía estética. Pero no al revés: comenzar en la cirugía estética y quedarse ahí solo por motivos económicos. Si no se tiene una base verdadera como cirujano es imposible crear nuevas líneas de trabajo, técnicas nuevas y renovación de otras ya utilizadas con variantes que hagan más naturales los resultados, además de viajar y estar en contacto con el resto de especialistas.

B.M.: ¿Cuál es, en su opinión, el futuro de la Cirugía Estética?
A.T.: El alargamiento de la vida nos permite pensar que esta especialidad no va a desaparecer, aunque sí se reconvertirá. De hecho, las técnicas que hoy empleamos son diferentes a las que utilizábamos en el pasado.

B.M.: Usted se especializó en cirugía plástica y estética. ¿Qué le apasiona de esta rama de la medicina?
A.T.: La libertad de imaginación y el concepto de creación. En esta profesión hay que tener un sentido de la estética muy desarrollado. Si no se tiene es mejor dedicarse a otra especialidad.

B.M.: En el año 1977, usted fundó el Instituto Tapia, en Barcelona. ¿Cómo recuerda aquella etapa? ¿Ha cambiado mucho la cirugía plástica y estética desde entonces?
A.T.: La especialidad ha cambiado mucho. Se buscan técnicas menos agresivas que consiguen resultados más naturales. De hecho, a la búsqueda de esta naturalidad le debe gran parte del éxito actual.

B.M.: Más allá de las cuestiones puramente médicas, ¿qué valora en un paciente que llega a su consulta por primera vez?
A.T.: Lo primero que hago es intentar conocerle. Pero, atención: hay que iniciar una conversación, no un interrogatorio. A veces te das cuenta de que la gente viene a ti no tanto por un problema estético sino por uno de origen personal. Y entonces hay que reconducirle. Porque si el estado de ánimo no acompaña, el resultado de la intervención no será bueno.

B.M.: ¿Qué le diría a un paciente que quiere operarse y no sabe con quién? ¿Cómo hay que elegir al cirujano?
A.T.: En primer lugar, debe asegurarse de que sea un especialista. En segundo lugar, debe tener en cuenta el currículo y lo que se dice de ese médico. Y a ser posible, enterarse de a quién ha operado. En tercer lugar, es necesario informarse de dónde opera. Y por último, debe ir a verlo, hablar con él y comprobar si hay o no feeling. En Estados Unidos está muy extendido el hábito de acudir a la consulta de varios cirujanos antes de decidirse por uno.

B.M.: ¿Cuál es la intervención que más se realiza en nuestro país? ¿Y por qué?
A.T.: La cirugía de nariz, sin duda. Para mí, esta intervención es el súmmum de la habilidad quirúrgica por parte de un cirujano plástico. Junto con los párpados, la cirugía de nariz puede cambiar completamente la expresión de una persona.

B.M.: En su opinión, ¿cuál de las intervenciones que se llevan a cabo en el sector (liposucción, aumento/reducción de pecho, rinoplastia, abdominoplastia, glúteos, etc.) ha evolucionado más con los años? A.T.: La unión de tecnología industrial y técnica quirúrgica en la cirugía de aumento de pecho.

B.M.: El Instituto Tapia cuenta con un departamento de medicina estética. ¿De qué modo la medicina estética ayuda a los pacientes? ¿En qué casos se recomienda esta disciplina en lugar de cirugía?
A.T.: El uso de la medicina estética es un complemento natural a la cirugía. Ayuda a la preparación del paciente y a que se conserve el resultado, posteriormente. Y tanto el exceso de una como de la otra repercute negativamente en el paciente.

B.M.: ¿Qué se necesita para ser un buen cirujano plástico y estético?
A.T.: Como decía antes, es importante tener un sentido de la estética desarrollado, que te guste la especialidad y la respetes. No es un medio, es una forma de entender la medicina.

B.M.: Y por último, ¿cuáles son sus retos profesionales para este año 2015 que acaba de empezar?
A.T.: No hay que ponerse retos; siempre intento mantener mi nivel actual y mejorarlo en todo lo posible. Para eso hay que tener la mente abierta a cualquier novedad que se produzca en el mundo, viajar y mantener los ojos bien abiertos.









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