"Los cielos nunca ayudan al
hombre que no quiere actuar".
Sófocles, poeta trágico griego
(496 a. C. - 406 a. C.).

Las exportaciones españolas de perfumería y cosmética aumentaron un 6,4% con respecto al año 2015, llegando a los 3.536 millones de euros. Un impulso que sitúa al sector por encima de otros tan emblemáticos como el vino, el calzado o el aceite, mostrando la fortaleza de la perfumería y cosmética de nuestro país en el resto del mundo, según cifras facilitadas por la Asociación Nacional de Perfumerías y Cosmética (Stanpa) recientemente.

La entidad también ha dado a conocer otros datos interesantes sobre el sector. Por ejemplo, que el segmento de consumo de productos para el cuidado del cabello cerró el año, tras varios periodos en descenso, en positivo. Aun así, se detectó un ligero ascenso, de tan solo el 0,82 % hasta alcanzar los 1.249 millones de euros. Llamativa fue también la caída de productos para el afeitado, un 2,9%, debido a la moda hipster y el hábito de dejarse barba. Ambos datos llaman la atención si se comparan con el imparable crecimiento en ventas de otros productos pertenecientes al canal belleza.

A modo comparativo, el consumo de perfumes experimentó un incremento del 4% durante el 2016, hasta alcanzar los 1.245,4 millones de euros y los más de 68 millones de unidades vendidas (unos 5 millones más que el año anterior). Asimismo, el segmento de cosmética de color, que integra productos como maquillaje facial, labios, uñas y ojos, registró el mayor despegue, con un 8%, a raíz de la moda del selfie y la importancia de la imagen personal en redes sociales.
Por último, los consumidores cada vez cuidan más su piel. Ello se reflejó en un aumento de las ventas en esta categoría, un 3,9% anual, hasta los 1.886 millones de euros.

En términos generales, y a pesar del mayor interés mostrado por la imagen personal, el segmento de productos de cuidado del cabello permanece estancado. Pero no solo eso. En referencia a la peluquería, Stanpa también ha informado del menor número de visitas al salón, especialmente por parte de la clientela más joven. Nuestro país cuenta con un salón de peluquería por cada 900 habitantes. Existe una gran oferta, aunque parece que la demanda no acompaña.

Parece ser que el mensaje low-cost ya no es válido para atraer a la clientela a la peluquería. Más que nunca es necesario que todos los agentes involucrados en la producción, venta, distribución de productos capilares, así como los profesionales reflexionen y organicen acciones conjuntas que reconstruyan a un sector dinámico y en evolución.

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