"La felicidad es el ingrediente
secreto para un negocio exitoso.
Si tienes una empresa feliz,
será invencible".
Richard Branson, empresario británico
fundador de Virgin Group (1950).

Carme Ruscalleda, primera cocinera del país galardonada con tres estrellas Michelin, cierra su famoso restaurant Sant Pau, en Sant Pol de Mar (Barcelona). La prestigiosa chef, acompañada de su marido Toni Balam, ha asegurado que es una decisión muy meditada. Ambos pretenden reinventarse, aunque quizás lo que más ha llamado la atención han sido estas palabras de Ruscalleda: "No me jubilo. Quiero continuar siendo feliz en la cocina".

La decisión de Ruscalleda es significativa en una época en la que muchos negocios bajan la persiana por varios motivos: los números no salen, la competencia se vende mejor que nosotros, los hábitos de los usuarios cambian y no estamos preparados para ello, etc.

Sin ir más lejos, la peluquería ha experimentado unos años muy duros, a raíz de la subida del IVA, la crisis económica, la caída del ticket medio y la menor afluencia de la clientela al salón. Quizás vale la pena afrontar las circunstancias poco favorables con positividad, seguros de lo que queremos y focalizar nuestras energías en aquello que nos interesa. Y, sobre todo, trabajando en aquello que nos genere felicidad.

Los expertos dicen que las personas felices son un 30% más productivas en el trabajo. Uno no va a ser más feliz después de una vida de éxito laboral, sino que es necesario ser feliz para triunfar en el trabajo. Como en la mayoría de las cosas, depende de nosotros. De ver el vaso medio lleno o medio vacío. Y ser capaces de dar un paso atrás, para después dar dos más hacia delante.

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