La primavera marca un punto de transición no solo en el armario, sino también en el cuidado del cabello. Con días más largos, cambios de temperatura y mayor humedad, la rutina capilar necesita ajustarse para mantener un estilo fresco y natural.

Según Jim Shaw, reconocido peluquero masculino y director de Toni&Guy Billericay, este es el momento ideal para dejar atrás los productos más pesados del invierno y apostar por fórmulas más ligeras y versátiles.

Pomadas: equilibrio entre control y flexibilidad

Las pomadas siguen siendo un básico en esta época del año gracias a su capacidad para ofrecer control sin rigidez. A diferencia de los productos más densos, no apelmazan el cabello, pero tampoco se quedan cortas en fijación.

Son ideales para quienes buscan un acabado pulido o con textura, ya que permiten reajustar el peinado a lo largo del día sin perder naturalidad.

Sprays de sal marina: textura natural sin esfuerzo

Los sprays de sal marina son perfectos para conseguir ese efecto desenfadado típico de la primavera. Aportan volumen, movimiento y un acabado mate que recuerda al cabello tras un día de playa.

Su aplicación es sencilla y versátil, ya que funcionan tanto en cabello húmedo como seco. Realzan las ondas naturales y añaden cuerpo al cabello fino, sin sobrecargarlo.

Arcillas: acabado mate y definición

Para quienes prefieren un look más estructurado pero natural, las arcillas son una excelente opción. Ofrecen textura, definición y un acabado mate sin brillo, adaptándose especialmente bien a cabellos cortos o de longitud media.

Además, aportan grosor y control sin rigidez, lo que permite mantener el movimiento del cabello. El resultado es un peinado con carácter pero sin exceso de producto.

Geles: fijación duradera con acabado moderno

Aunque a veces quedan en segundo plano, los geles siguen siendo una alternativa eficaz, especialmente en días de clima cambiante. Proporcionan una fijación firme que resiste la humedad y el viento.

Las fórmulas actuales han evolucionado, ofreciendo acabados más flexibles y naturales, alejados del efecto rígido tradicional. Permiten elegir entre distintos niveles de brillo, adaptándose tanto a estilos más pulidos como a looks más relajados.

En definitiva, adaptar los productos a la temporada es clave para conseguir un cabello equilibrado y fácil de manejar. La primavera invita a apostar por texturas ligeras, movimiento y naturalidad, sin renunciar al control y la definición.









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