Hasta el papa Pablo VI censuró su ombligo, por demasiado provocativo. Raffaella Carrà marcó una época y con ella y su fallecimiento parece que 'se acabó la fiesta'.

Un mito e icono que se permitió revolucionar e impulsar el papel de la mujer en la sociedad, sin tabúes, utilizando distintos e inteligentes recursos para ello, empezando por su vestuario, ahora inclasificable, solo ella podía llevarlo, sus letras, que hablaban de sexo aunque no lo pareciera y su melena, rubia por vocación, y por supuesto, por revolución.

Haz con tu pelo y tu imagen lo que quieras y que ella hable por ti y para el resto del género femenino y la sociedad, aunque ahora algunas de las que se han dado en llamar y suscriben 'el nuevo feminismo' pudieran criticarla por utilizar este arma, la de su cuerpo para hablar de mujeres sin complejos, con decisión y voz propia.

Raffaella lo fue todo durante varios decenios, sobre todo en los 70, para Italia y también para España y buena parte del mundo. Un animal televisivo y del escenario, que además, escondía mucho detrás. Aparte de lo hasta aquí dicho, promovió la adopción de niños a distancia, una de sus causas, y hasta el momento de su muerte, ayer 5 de julio en Roma, nadie que sepamos ha dicho una palabra malsonante acerca de ella. Al contrario, el periplo de su vida ha sido, efectivamente, 'una fiesta' (Fiesta fue una de sus más icónicas canciones, estandarte de una época), llena de amigos.

Hoy, algunos de los estilistas más conocidos de nuestro país, nos hablan de su imagen, a modo de homenaje, Raffaella, nunca te olvidaremos porque tú y tus canciones sois eternas... ¡Qué suerte haberte conocido!

Una melena rubia para la historia

Su lob con flequillo rubio platino o dorado ha variado poco a lo largo de su vida y ha sido, al igual que el vestido, una de sus señas de identidad que la hacían única.

"El pelo de Raffaella Carrà es uno de los primeros aspectos que asociamos a su nombre. Todo el mundo lo recuerda, junto con su movimiento, siempre al ritmo de sus canciones y coreografías, y es que es difícil olvidarlo. Algo que ella sabía. Ha demostrado conocer y controlar los efectos que su imagen causaba en los demás a través de sus espectáculos y, así, con ese juego estratégicamente distraído ha lanzado mensajes muy transgresores y a la vez muy divertidos", dice Raquel Saiz de Salón Blue by Raquel Saiz desde Torrelavega (Cantabria).

'Una mujer en el armario...'

Nos sacó a la pista de baile, con títulos tan perfectos como éste, 'Una mujer en el armario...' para que desde allí nos sintiéramos más vivos que nunca y también animó a las mujeres a que sin dramas se empoderasen y tomasen las riendas de su vida.

El famoso Manuel Mon, responsable de la imagen de múltiples estrellas, nos cuenta: "Su icónica melena rubia, sus looks atrevidos y ajustados en los que siempre había transparencias y brillo reforzaban el mensaje de sus canciones mediante las que nos animaba a disfrutar, a sentirnos con las ganas de vivir de la juventud y a luchar contra las injusticias, vengan de donde vengan. Utilizó el altavoz de su relevancia pública y su imagen de artista para animar a que las mujeres tomasen su poder".

"A far l'amore comincia tu"

Los setenta fueron años en los que se reivindicaba la libertad sexual, de pensamiento... También intentábamos transformar nuestra mediterránea y dramática visión de la vida. Y Raffaella cantaba que 'para hacer bien el amor había que venir al sur...'

"Quizá ahora estemos más acostumbrados a ver a una mujer desinhibida bailando con un escote de vértigo y una sonrisa mientras canta una canción sobre sexo. Pero en los setenta, una canción que animase a que las mujeres tomasen la iniciativa era rompedor. El mérito de Raffaella es que hacía que todo el mundo lo cantase como un mantra sin crear escándalos ni aspavientos. Era directo y sencillo, de ahí su eficacia", comenta Felicitas Ordás de Felicitas Hair desde Mataró (Barcelona).

¡Fiesta, que fantástica, fantástica esta fiesta!

Sus canciones eran animadas, divertidas y llenas de vitalidad. Por eso suenan en cualquier fiesta que se precie serlo y así seguirá siendo, siendo una de sus más coreadas aquella que decía: "Fiesta, que fantástica, fantástica esta fiesta, esta fiesta con amigos y sin ti..."

"Su cuerpo era baile y sobre el escenario sus movimientos ágiles y dinámicos acompañaban letras de canciones atrevidas en las que se hablaba de todo sin tapujos. Quizá sus coreografías tan animadas, sus espectáculos en los que no había tiempo para el detenimiento y su vestuario sensual y lleno de brillo nos eclipsaban y no nos dábamos cuenta de lo que cantábamos. Las letras de sus canciones son verdaderos himnos a la libertad, la igualdad y la alegría de vivir", recuerda otro genio, esta vez de la peluquería, Rafael Bueno de Rafael Bueno Peluqueros desde Málaga.









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