"Nada es fácil ni tan útil como escuchar mucho".
Juan Luis Vives, humanista, filósofo y pedagogo español (1493-1540).

Escuchar, escuchar y escuchar. La cadena de gimnasios londinenses David Lloyd Club ha puesto en marcha las clases Napercise, donde los asistentes, en su mayoría padres de familia, pagan para dormir en camas individuales. Las sesiones duran una hora e incluyen ejercicios de estiramientos antes y después de las mismas. La música de fondo y el ambiente, más fresco de lo habitual, acompañan el dulce sueño de los progenitores. Parece ser que la iniciativa reanima la mente, mejora el sentido del humor y contribuye a quemar calorías.

Grosso modo, la iniciativa cubre una necesidad y por supuesto un nicho de mercado. Según una investigación, el 86% de los padres reconocen que sufren fatiga con regularidad. Las Napercise tienen el éxito asegurado.

Esto es aplicable a cualquier sector, incluida la peluquería. Pedir la opinión del cliente, conocer sus inquietudes y necesidades pueden parecer recomendaciones muy manidas, típicas de un manual de marketing. Sin embargo, lo importante es establecer este feedback con tiempo, mientras el cliente está relajado en su silla. Estas cuestiones no se pueden dejar para el final, cuando el cliente va a pagar el ticket. Porque son cuestiones importantes para aprovechar nuestro potencial y dar con nuevos servicios.

El cliente debe experimentar una experiencia de belleza única, personalizada y relajada. Para muchos, la visita al salón les ayuda a evadirse tras días de trabajo y estrés. El ambiente en el salón debe ser tranquilo, aderezado con música ambiental, agradable desde el punto de vista estético, ordenado y extremadamente limpio.

Es preciso darle a los clientes el tiempo y atención que buscan, además de entender qué necesitan. Todo ello nos ayudará a recopilar la información necesaria para innovar, con nuevos servicios que interesen a la clientela. La moda, las tendencias no pueden condicionar nuestros servicios; sí ayudarnos a dar con nuevas oportunidades de mercado. No todo está inventado: los gimnasios londinenses mencionados así lo demuestran. La clave sigue siendo la misma que mencionábamos en un principio: escuchar, escuchar y aplicar nuevos servicios.

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