La semana pasada se presentó en Madrid este innovador robot que selecciona las unidades capilares más adecuadas y las extrae en la mitad de tiempo que con la técnica manual. Este tratamiento inteligente y preciso es posible gracias a la alta tecnología del aparato: visualiza el cuero cabelludo en tres dimensiones, determinando la densidad, distribución y orientación de cada cabello de una forma de la que el ojo humano no es capaz, y elige entonces las unidades foliculares más aptas para extraerlas rápidamente con dos agujas y una sonda, como si las succionara y sin dejar marca.

La Clínica Imema de Madrid es de momento la primera en utilizar este sistema en España, y la tercera de Europa. El dermatólogo Eduardo López Bran, director del centro, afirma que el robot agiliza mucho todo el proceso de la operación, pero la buena colocación de los injertos y el resultado final sigue estando en manos de los especialistas.

Lo que sí permite este avance tecnológico es reducir en gran medida el tiempo de trabajo, haciendo que las 12 horas de intervención para una cabeza despoblada lleguen a ser tan solo 6. Si un especialista suele conseguir diseccionar hasta 250 unidades foliculares por hora (500 si trabajan en pareja), el robot permite extraer hasta mil unidades, agilizando el tratamiento y optimizando los recursos, ya que pasadas seis horas algunos folículos extraídos se deterioran.

Asimismo, la recuperación es más rápida y los resultados más naturales, sin cicatriz alguna en la zona que se haya utilizado para extraer el pelo.

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