Aunque surgió en los años 70, el corte mullet alcanzó la fama 10 años después. Ello sucedió a raíz de la publicación del álbum Aladdin Shane, de David Bowie. En la portada, el cantante británico lucía una estética rebelde, transgresora, con un pelo rojo corto por delante y largo por detrás. Nacía un nuevo personaje en el mundo de la música: Ziggy Stardust.

Durante los años 80, el cine y la televisión se llenaron de famosos que adoptaron el corte mullet. Basta recordar a los actores Ralph Macchio, Richard Dean Anderson -Mac Gyver para la mayoría del público-, Joan Jett -vocalista de los Blackhearts- o el desaparecido Patrick Swayze.

El mullet desapareció de la palestra durante los años 90. Llegó el nuevo milenio y en el 2003, coincidiendo con el movimiento electroclash (estilo musical que fusiona new wave, punk y música electrónica de baile), el mullet regresó, aunque no para quedarse. Sin embargo, en febrero del año 2013, las alarmas saltaron durante el desfile de Marc Jacobs en Nueva York. El estadounidense presentó sus propuestas sobre modelos con pelucas inspiradas en el mullet. Modelos que versionaban el look ochentero que lanzaron a la fama iconos como David Bowie y la propia Joan Jett. Jacobs fue el responsable, también, del corte mullet que lució la modelo británica Edie Campbell durante la campaña otoño-invierno de la marca: largo flequillo lateral y mechones cortos y muy desfilados sobre la nuca.

Imprescindible: sentirse cómoda con el mullet

Y llegamos al otoño-invierno del año en curso. Celebrities como Sandra Bullock, desde la portada de septiembre de Vogue USA, y la cantante Taylor Swift, protagonista de la portada de octubre de Vogue UK, han reversionado el mullet. Por si fuera poco, la camaleónica Rihanna ha mostrado, en recientes apariciones públicas, un cabello con flequillo lateral cortísimo acompañado de unas extensiones larguísimas, estilo ochentero.

Parece que el mullet regresa, sobre todo en su versión femenina, esta temporada. Eso sí, actualizado y adaptado a los nuevos tiempos. Aun así, es necesario estar muy segura antes de apostar por un look de este tipo. El mullet tiene detractores. Es un peinado arriesgado, horroroso para algunos, y que ofrece una imagen descuidada. Por eso, el consejo básico, antes de hacerse un mullet es sentirse cómoda con él. Porque está claro que proporciona un cambio de look que no deja indiferente a nadie.









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