Dejamos atrás las olas de frío y damos la bienvenida al esperado buen tiempo con la llegada de la primavera y, con ella, la acción más agresiva de los rayos del sol que afectan a la piel, pero también a dos grandes olvidados: el cabello y el cuero cabelludo.

En verano, la radiación solar recorre un trayecto más corto a través de la atmósfera para llegar a la superficie de la Tierra, actuando con mayor intensidad. Pero, lo que desconocemos es que hábitos primaverales aparentemente saludables como montar en bicicleta, a caballo o patinar, son tan peligrosos como estar tumbados a pleno sol en verano, puesto que ambas estaciones tienen idénticos riesgos acumulativos de daño solar.

Según la Academia Española de Dermatología, la radiación solar es el cancerígeno más conocido, incluso por encima del tabaco. De hecho, más del 80% de responsabilidad en la aparición del cáncer es a causa del sol.

Aunque exista gran concienciación respecto a la piel, el cabello y cuero cabelludo requieren la misma protección y cuidados ya que, además de la acción del sol y sus rayos ultravioletas, se exponen al agua, la sal del mar, la arena y el cloro. Todos estos factores se unen y pueden llegar a repercutir gravemente en la salud y belleza del cabello, incluso afectar al cuero cabelludo.

Por esta razón, es importante aclarar y lavar bien el cabello después de la actividad acuática, para eliminar la sal, puesto que además de restarle brillo, los cristales salinos actúan como diminutas lupas, aumentando los efectos negativos de los rayos UV. Igual de recomendable es eliminar la humedad de la piel y cabello antes de exponerse al sol, ya que los rayos UV producen agua oxigenada con el agua. La hidratación también juega un rol fundamental, siendo necesario el uso de productos específicos como Actyva-Linfa Solare de Kemon, que aporten brillo y protejan la cutícula capilar y la dermis.

Alteraciones capilares

Envejecimiento prematuro, pérdida de brillo, suavidad o elasticidad son sólo algunos de los síntomas que nuestro cabello empieza a manifestar ante las nuevas condiciones climatológicas. En concreto, los rayos del sol, la sal o el cloro dañan la cutícula de la célula capilar dejando un cuero cabelludo tirante y el cabello poroso, sin brillo y deshidratado. Pero no sólo esto, "si la parte superficial del cabello se encuentra dañada aumentan las posibilidades de sufrir alteraciones más profundas como la pérdida de queratina o la alteración de la melanina, haciendo que el color original de nuestra melena cambie", resalta Dani Masip, director técnico de Kemon España.

"La radiación solar es la mayor agresión ambiental que sufre el cabello", añade Masip. Además, las lesiones que provoca la acción solar son, en muchos casos, irreversibles, puesto que la fibra capilar de manera natural no tiene capacidad para regenerarse. "La única forma de evitar estos daños capilares es proteger el cabello con productos específicos adecuados", aconseja el director técnico de la marca.

No sólo por una cuestión estética, sino fundamentalmente por salud, Kemon España recomienda el uso de sombreros, capaces de reducir los efectos del sol hasta un 70%, y de tratamientos capilares específicos como Actyva-Linfa Solare, una línea compuesta por champú, mascarilla, bálsamo instantáneo sin aclarado y spray refrescante que protege y preserva el cabello de la agresión de agentes externos y los rayos UV.

Con una tecnología exclusiva basada en la acción sinérgica de cuatro principios activos (luteína, extracto de semillas de girasol, ceramidas y filtros UV), su acción hidrata y suaviza el cabello, al mismo tiempo que regenera y nutre la piel del cuero cabelludo. Asimismo, eliminan los residuos de cloro y sal aportando gran luminosidad.









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