John Paul DeJoria, co-fundador y CEO de John Paul Mitchell Systems® afirma que cuando la gente le pregunta cuándo tomó la decisión de no probar sus productos en animales, él responde que no había ninguna decisión que tomar, simplemente era algo que nunca iban a hacer. Pone como ejemplo el caso de un niño o un animal que de repente se cruzaran por delante mientras vas conduciendo; automáticamente, de forma instintiva frenaríamos. "Es algo que no decides, simplemente lo harías de forma automática -comenta-". Según informa, todo el mundo que trabaja con Paul Mitchell® actualmente ha tenido que firmar un acuerdo comprometiéndose a que no lleva a cabo test en animales.

A finales de los años 80, la compañía desarrolló un champú llamado Baby don't cry® para que no molestara a los ojos de los niños. DeJoria explica la anécdota que cuando los investigadores estaban desarrollando el producto, la primera persona en la que se probó fue en él mismo.
"Paul Mitchell® está presente en casi 90 países alrededor de todo el mundo y Cruelty Free International quiere ayudar a que todo el mundo esté de acuerdo en que los productos no sean testados en animales, de modo que era lógico que Cruelty Free International y Paul Mitchell® combinaran sus recursos en esta causa", explica John Paul DeJoria. Además, comenta que Cruelty Free International ha trabajado durante muchos años para proteger a los animales. "En los últimos años han trabajado duro -explica- para que toda la comunidad europea estuviera de acuerdo".

El Dr. Nick Palmer, director de políticas de Cruelty Free International, manifiesta que estamos en un momento crucial porque a partir de marzo, en la Unión Europea, no se podrá vender o incluso importar cualquier producto que haya sido probado en animales en el ámbito de la cosmética. Esto es un gran desafío para el sector porque China sigue exigiendo obligatoriamente las pruebas en animales.

Según comenta el doctor Nick Palmer: "Si tienes una empresa a la que en realidad no le importa si testar o no en animales, te encuentras ante un dilema: si quieres vender en China, es necesario llevar a cabo pruebas en animales, pero si quieres vender en la Unión Europea, no puedes hacer pruebas en animales. La decisión que ha tomado Paul Mitchell® es que no venderán productos en China hasta que las políticas al respecto hayan cambiado".

Nick Palmer explica que la tendencia global es seguir el camino de la Unión Europea y afirma: "la situación ya no está entre decidir si se debe seguir causando sufrimiento a los animales o correr un gran riesgo ya que los métodos alternativos al test en animales son mejores para predecir lo que es seguro para los humanos". Según apunta Palmer, "Los test que son diseñados en un laboratorio destinados a testar productos para humanos son mejores para probar que los productos son seguros para las personas".

John Paul Dejoria afirma que si todo el mundo pensara e hiciera lo mismo y se preocupara tanto de seres humanos, de animales y plantas, no habría más guerras ni hambre en el mundo. Le alegra pensar que el mundo está cambiando y que en cinco o diez años la mayor parte de la población pensará como ellos.

Según explica John Paul DeJoria, la compañía llevaba 10 años vendiendo los productos de Paul Mitchell® en salones de peluquería de China y fue en 2010 cuando les informaron de que el gobierno chino iba a cambiar la normativa. "Nos dijeron que aunque nuestros productos no se prueban en animales, cuando los mandáramos a China ellos iban a hacer pruebas en animales según la nueva normativa. El Gobierno chino creía que estaba protegiendo a sus ciudadanos. No estaba teniendo en cuenta que durante 32 años Paul Mitchell había estado vendiendo sus productos y los productos eran perfectos", explica DeJoria.

John Paul DeJoria comenta que sabe que el Gobierno chino lo hace con la mejor intención para sus ciudadanos pero que para él el dinero no vale más que aquello en lo que cree. Por eso, a pesar de no vender en China, sigue invirtiendo allí para transmitir la idea y enseñarles que otros métodos alternativos al test en animales son mejores, en lugar de simplemente abandonar el país. "Los ciudadanos chinos son buena gente y vamos a ayudarles a cambiar", afirma John Paul DeJoria.









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