Hay cortes que evolucionan con cada temporada, pero nunca desaparecen. Cambian los acabados, las texturas y la forma de personalizarlos, pero siguen siendo los grandes protagonistas en los salones de peluquería.
Si hay algo en lo que coinciden los estilistas es que estos cinco cortes continúan entre los más solicitados por las clientas. La clave está en adaptarlos a la fisonomía del rostro, al tipo de cabello y al estilo de vida de cada persona.
¿Cuáles siguen marcando tendencia?
El flequillo sigue reinventándose.
Lejos de ser una tendencia pasajera, el flequillo continúa siendo uno de los cambios de imagen más demandados en el salón. Las versiones tipo curtain bangs, desfiladas, largas o de inspiración francesa conviven con propuestas más clásicas, siempre adaptadas a la forma del rostro y a la textura del cabello.
Su principal atractivo es que permite renovar el estilo sin modificar la longitud del cabello, aportando personalidad, movimiento y un efecto rejuvenecedor cuando se diseña de forma personalizada.
El pixie, más versátil que nunca.
El pixie sigue demostrando que el cabello corto ofrece infinitas posibilidades. Hoy se lleva con textura, volumen y acabados naturales, permitiendo adaptar el corte a perfiles muy diferentes, desde los más sofisticados hasta los más desenfadados.
Las versiones ligeramente más largas, inspiradas en el conocido bixie, aportan mayor versatilidad y facilitan el peinado diario, convirtiéndolo en una excelente opción para quienes buscan comodidad sin renunciar al estilo.
El bob continúa siendo el gran clásico.
Pocos cortes han sabido reinventarse tanto como el bob. Recto, desfilado, asimétrico, italiano o francés, sigue siendo uno de los estilos más solicitados gracias a su capacidad para adaptarse a casi cualquier tipo de cabello.
Su éxito reside en la personalización. Un buen diagnóstico permite jugar con la longitud, las líneas y el volumen para potenciar las facciones y ofrecer un resultado actual, elegante y fácil de mantener.
El lob, el equilibrio perfecto.
El long bob, o lob, sigue siendo uno de los cortes más versátiles del salón. Su longitud, generalmente a la altura de los hombros o ligeramente por debajo, permite cambiar de imagen sin renunciar a la posibilidad de recoger el cabello o crear diferentes estilos de peinado.
Favorece a una gran variedad de rostros y funciona tanto en cabellos lisos como ondulados. Además, es una opción ideal para quienes buscan un look actual, elegante y fácil de mantener en el día a día.
Las capas siguen siendo sinónimo de movimiento.
Las capas han dejado de entenderse como una tendencia para convertirse en una herramienta imprescindible de personalización. Bien trabajadas, aportan ligereza, volumen y dinamismo, respetando siempre la textura natural del cabello.
Hoy se llevan más suaves e integradas, buscando un resultado natural que aporte movimiento sin perder densidad. Son un recurso muy eficaz tanto para cabellos largos como para medias melenas e incluso para cortes más cortos, adaptándose también a cabellos rizados u ondulados.
Más allá de las tendencias, estos cinco cortes tienen algo en común: evolucionan temporada tras temporada sin perder protagonismo. La diferencia no está únicamente en la técnica, sino en la capacidad del profesional para personalizar cada propuesta según las características del cabello, las facciones y el estilo de vida de la clienta.
Ese asesoramiento sigue siendo el verdadero valor añadido del salón. Porque un buen corte no consiste únicamente en seguir la moda, sino en encontrar la versión que mejor encaja con cada persona y que mantendrá su forma y su personalidad mucho después de abandonar la peluquería.